Yoli (¿ha nacido una estrella?)

Ha pasado desapercibida para los medios, pero el papel jugado por Yolanda Fernández ha sido decisivo en la arrolladora victoria de su esposo, Emiliano García-Page. Yolanda ha estado muy activa durante la campaña electoral y ha sabido utilizar las redes sociales con astucia e inteligencia; sin ser cansina ni estridente, sino todo lo contrario: hábil, divertida, sencilla y directa al receptor, características fundamentales para toda “youtuber” e “Influencer” que se precie como tal.

 

Yolanda ha navegado en Twitter, Facebook o Instagram como si lo hubiera hecho toda la vida, cuando en realidad (al menos que yo sepa) su pertenencia a la comunidad digital es relativamente nueva y su presencia en las redes era esporádica y medida con cuentagotas. ¿Qué ha ocurrido para que Yoli (nombre con el que se refieren a ella sus allegados y amigos) decidiera entrar a saco y protagonizar numerosos “tuits” en una demostración de gran conocedora del marketing online? ¡Vamos!, por continuar con este argot propio de otro planeta idiomático, una verdadera “community manager” al servicio del presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha.

 

Su activismo a favor de su marido no ha despertado las suspicacias del eterno contrincante, bien por desconocimiento de su labor en las redes, bien porque este nuevo PP de Paco Núñez no es la gaviota macarrónica y de barra tasquera de Riolobos, Esteban, Cospedal y cía. El caso es que no he oído ni una sola crítica contra la también hija del que fuera gobernador civil de Guadalajara y primer alcalde democrático de Puertollano, Ramón Fernández Espinosa, ya fallecido y todo un referente del socialismo de la ciudad minera que, sin embargo, lo relegó al más incomprensible ostracismo y no existe ninguna referencia callejera que recuerde a Fernández Espinosa como el primer regidor puertollanense de la España democrática. Esperemos que Isabel Rodríguez enmiende este olvido y el padre de Yolanda sea reconocido como lo que fue.

 

“La jauría política no permitió que Yolanda trabajara en el Ayuntamiento como administrativa en la OMIC”

 

Y digo que el PP no ha lanzado en esta ocasión ni un solo dardo contra Yolanda Fernández porque siendo concejal de Toledo García-Page los “populares” (aquí despuntaba ya Esteban) de Agustín Conde trituraron sin miramientos la imagen de la que era entonces novia del joven edil toledano. La jauría política no permitió que Yolanda trabajara en el Ayuntamiento como administrativa en la OMIC. Las críticas, de una voracidad verbal sin precedentes hasta que llegó Dolores Cospedal a esta tierra y las superó con creces, se cebaron con Page a quien acusaron de enchufismo, de ser el forjador de los clavos de Cristo y de no sé cuántas cosas más. Yo que el PP evitaría a toda costa reeditar los ataques furibundos de antaño y me preocuparia, y mucho, de la posible entrada de Yolanda en la política toledana, toda vez que dentro de cuatro años Emiliano García-Page dejará de ser presidente y todo hace indicar que su destino no es otro que Madrid, donde le aguardan nuevos retos políticos, y quién sabe, a lo mejor, de un calado nacional de altos vuelos. ¿Ha nacido una estrella? Posiblemente.

 

Libre ya de servidumbres y ataduras políticas, Yolanda está más que legitimada para emprender una carrera que cuaje dentro de cuatro años y demostrar que por algo es hija, mujer, cuñada…de grandes políticos. Toda una escuela de la que Yolanda ha aprendido lo suficiente para poder desenvolverse con soltura y credibilidad en un mundo político cada día más igualitario y donde nadie mira el carné de identidad ni la filiación matrimonial o patriarcal. Soy de los que piensa que Yolanda puede aportar savia nueva al socialismo castellano-manchego y al toledano en particular. Ahora solo falta que los temores de Page, excesivamente preocupado por lo que dirán del entorno familiar, se diluyan en la realidad de estos femeninos tiempos y acepte la posibilidad de que Yolanda forme parte de la nueva generación socialista, que ha llegado para quedarse y modernizar a un partido que en no pocas ocasiones no sabe muy bien dónde, cómo y en qué lugar está. P.D. No entiendo cómo Yolanda y sus hijos estaban sentados en la cuarta fila en el acto de la toma de posesión de Page, y mucho menos que el vino estuviera caliente.

    

Carlos Iserte

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