VIVIR EN PAREJA, I

 

Relaciones de pareja… un sí en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza… ¿Hasta que la muerte nos separe?… ¿Quién nos enseña a vivir en pareja? ¿cómo se hace? ¿qué se necesita? ¿qué nos mantiene ahí años después? Pues aunque suene a tópico, sí, el amor verdadero y la comunicación son imprescindibles. Esta palabra, comunicación, procede del latín communicare, y significa “hacer al otro partícipe de lo que uno tiene”. A través de la comunicación intercambiamos opiniones y sentimientos, y debería hacerse con honestidad y sinceridad.

 

Nos comunicamos de forma verbal y no verbal. La relevancia del lenguaje no verbal es del 80%. Con gestos, movimientos… decimos mucho más de lo que pensamos. Estos ‘gestos’ que en pocas ocasiones controlamos voluntariamente, para nosotros los psicólogos son muy importante. A través de ellos podemos inferir la autenticidad o no de lo expresado verbalmente. En las relaciones de pareja igualmente tienen mucho peso: miradas de complicidad, abrazos, caricias, sonrisas, actitudes de protección del otro… un sin fin de comportamientos que al otro le dan seguridad, confianza y que refuerzan diariamente los lazos de unión. A nivel verbal, cuando existe realmente un interés por el otro y le amamos, existe en nosotros la ‘necesidad’ de expresarle nuestras preocupaciones, sentimientos (importante retroalimentarse en la expresión de sentimientos).

 

Hay una reflexión que me encanta y describe lo ideal, que sí que es posible, por supuesto. Es la siguiente: “una relación sin ternura, sin mimos ni contemplación, sin caricias ni sonrisas, sin abrazos ni halagos, sin los te quiero y sin besos: es letra muerta”. Para mí, (me dedico bastante a los problemas de pareja) la admiración por el otro es imprescindible; apoyar a tu pareja, empujarle en la consecución de sus proyectos e ilusiones, reforzarle en lo que hace, lo que consigue, estar orgullosa de él/ella, interesarte por lo que hace, siente, valorarle, reforzarle… Es muy gratificante para quien lo recibe y también para quien lo siente y así lo expresa. No hacer esto, es mal pronóstico de continuidad sin problemas. Y no admirar a tu pareja sino criticar, entorpecer, reprochar, hacer sentir culpable incluso sólo significa ausencia de amor, egoísmo y envidia. Sí, en las relaciones personales, de pareja e incluso de padres e hijos, existe la envidia. Lo peor es tener al lado a tu “enemigo”.

 

Si tu pareja te menosprecia, te resta importancia e incluso utiliza el sentimiento de culpa para manipularte, debes plantearte que esa persona no debe seguir en tu vida. En la consulta es común encontrar personas que a cierta edad, y sufriendo ya el malestar de la convivencia por las razones anteriores, se plantean y verbalizan: “A mis cincuenta y pico años, no quiero seguir así, me estoy perdiendo lo que deseo, y me estoy perdiendo poder querer de verdad y sentir que me quieran, no quiero separarme a los 70 años y arrepentirme de no haber terminado antes, ya, lo que sabía que estaba vacío del todo y que además cada vez me hace más daño…. Mis hijos ya son más independientes, solo quedamos ella y yo, y no quiero mantener esto más….¿cómo lo hago Ana?” Esta claridad en la expresión de la realidad de algunas convivencias, las he escuchado pocas veces, pero chapeau por explicitar ese sentimiento y ser auténtico con uno mismo.

 

Suele ser el miedo a lo ‘desconocido’ lo que te ata a seguir en esa relación tóxica y muy dañina, en la que prácticamente ambos ya llevan haciendo vidas paralelas desde hace años, en los que cada uno se ha “montado su vida” al margen de la pareja y “no quieren ver” lo evidente. Las dos principales razones por las que uno se mantiene en estas relaciones tóxicas dañinas suelen ser los intereses exclusivamente económicos ó razones morales y sentimientos de culpa. Evidentemente quien lo pasa peor y quien se plantea más terminar la relación aunque “no puede”, es el que tiene sentimientos de culpa además acrecentados por el otro si se pone sobre la mesa dejar la relación. Quien está en una pareja por motivos económicos, luchará lo indecible para mantenerse ahí, sea como sea, y en mi experiencia veo más a ellas. Ellas, la mayoría, ya tienen sus amigas, sus actividades y a unos maridos que no les hacen falta para nada emocionalmente.

 

En relaciones de años, si nos retrotraemos al inicio, claro que existen razones por las que en esos momentos iniciales y de enamoramiento te gusta esa persona, pero todos vamos evolucionando y madurando y modelándonos y aparecen en nuestras vidas personas bonitas que hacen más evidente que nuestra relación de pareja es un sin sentido llegado a un punto y sobre todo a una edad. El miedo se trata, y no debe hacer que tu vida se estanque y te pierdas disfrutar del amor verdadero y de ti mismo. Existe tu cuento de hadas y son posibles tus ilusiones.

 

ANA Mª ÁNGEL ESTEBAN Psicóloga clínica y sexóloga

 

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