VISITEN NUESTRO BAR

Ya nadie visita el bar, y no es por la crisis, ¡que va!, los precios son muy aceptables, sobre todo en comparación con algunos sitios de Toledo, los que piensan más en el turismo que en el lugareño; me refiero al bar de las Cortes. No es que me hayan ofrecido comisión alguna quienes arrendaron el bar, pueden escuchar mis conversaciones, estoy tan limpio como Trump y Putin juntos, así que preferible es que no lo hagan; pero en este caso el asunto no va de comisiones, aunque el entorno sea político, va de periodismo.

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Y es que el bar siempre había sido ese sitio donde pescar las especies informativas más sabrosas, por menos evidentes. Ahora todo viene cocinado y enlatado, como en los supermercados, ya nadie se pone a trajinar en los fogones de la información, ni políticos ni periodistas, todo lo más se guarda el ingenio para titular las notas que otros mandan.

 

Uno añora periodísticamente, y de que manera, los tiempos en que el bar era visitado. Uno añora a José Bono, que le gustaba hacerlo, y si lo hacía él lo hacían todos los demás. No lo hacía para relajarse, entiéndanme, ese es un estado de ánimo en el que nunca le he visto, pero si para relajarte a ti y a hablar de manera distendida a la par que te daba alguna clave, alguna información o alguna opinión con las que te tenía 24 horas pensando ¿qué habrá querido realmente decir?.

 

Bono no tenía miedo al bar, disfrutaba hablando allí con los suyos, con los periodistas y también con la oposición, no por eso dejaba de controlar, es más, le ayudaba a hacerlo.

 

Le sucedió Barreda y también le gustaba de vez en cuando visitarlo; pero Barreda se movía con lo que ahora se llama entorno, estaba más rodeado por su gente de todas las horas y eso le hacía algo más inaccesible y desde luego prudente a la hora de hablar. Además las cosas ya estaban cambiando. Llegó el boom de gabinetes de prensa y el personal fue acomodándose a recibir la información, por aquel entonces digamos que todavía tan solo precocinada. Pero aún así no estaba todo perdido, Barreda visitaba el bar y trataba con los suyos, con los periodistas y ya muy poco con la oposición.

 

Llegó Cospedal y también visitaba de vez en cuando el bar, pero cuando estaba en la oposición, y si Barreda se movía con entorno, Cospedal es que era solo entorno en el que rara vez había una fisura por donde entrar y cuando se conseguía siempre era algo breve, porque los asesores de prensa con que contaban parecían salidos de un máster de guardaespaldas. Cuando presidenta lo que hizo fue poner los Plenos, que por lo general se celebran cada 15 días, a horas intempestivas y muy cortitos. Quitarlos ya hubiera llamado mucho la atención.

 

Llegó García Page y no es hombre de bar, no necesita entorno, porque nunca le ha gustado, tampoco lo hacía cuando era consejero y lo ha sido muchos años. Y ya se sabe que si el Presidente no va, el resto como que no sienten la necesidad. Así que uno, que añora tiempos pasados, no digo mejores pero por ahí le anda, se instala en el recuerdo y en la barra del bar, durante las sesiones plenarias, esperando inútilmente que caiga alguien que pueda contarte algo, que además sea de interés, y que no haya al lado alguien de un gabinete que al oírlo rápidamente te monte una rueda de prensa o mejor, para el, para su jefe, y para el periodista de la web que solo tiene que copiar y pegar, te mande una nota de prensa.

 

Ahora con la cosa del streaming y visto lo visto ya durante los últimos años, somos los periodistas los que vamos decayendo presencialmente. Y no decaemos más porque a los políticos que han hablado en el Pleno les da por intentar el descabello, a la intervención de los suyos, en la sala de prensa o dando eso que se ha venido en llamar un ”canutazo”, palabra horrible que significa que te hacen una declaración y a la primera pregunta que no les gusta, y suele ser la primera primera, se van.

 

En streaming asistes al Pleno desde tu redacción, o incluso desde tu casa, y confías en poder dar resumido y que les interese a tus lectores un Pleno que ellos pueden ver en su totalidad en la web de las Cortes. Y si no tienes tiempo o ganas pues resumes las notas de prensa que cada grupo político hace de sus comparecencias, o las das enteras, total, internet puede con todo.

 

En el último Pleno de septiembre la cosa ya se puso peor para el bar. Decidieron los grupos políticos que primero se debatirían los puntos del orden del día y luego, al final del Pleno, se votarían todos juntos. En realidad al final de los puntos en los que hay que votar. En los otros, como no es necesario estar, pues no pasa nada. Dicen que es por agilidad en los debates, pero de lo que se trata es de que no sea necesario que gobierno y parlamentarios tengan que estar la mañana sentados en los escaños del Pleno y puedan dedicarse a otros asuntos que, seguramente, también serán importantes; pero ¡coño! que los plenos son cada 15 días y no siempre.

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