VELADA: ¿SERÁN LAS SANDÍAS?

El pueblo toledano presume de tres deportistas de élite que este año han llegado a lo más alto en sus disciplinas: Enrique Peces, Inmaculada Pino y Adrián Cabo. Abel Resino, el imbatible portero del Atlético de Madrid hace dos décadas, también es de Velada. Así son y así han logrado ellos ser unos campeones.

 

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La sugerencia en broma de las sandías propuesta por el actual Campeón del Mundo y de España de Cuadriatlón, Enrique Peces, para explicar cómo es posible que un pueblo de 3.000 habitantes tenga tres deportistas que son los mejores de España -o del Mundo, en su caso- en sus disciplinas y poder alardear además de un cuarto, Abel Resino, que destacó hace dos décadas, no encuentra mucha más explicación entre los tres deportistas que triunfan ahora.

 

“Es algo fortuito, la casualidad de que a los tres se nos dan bien nuestros deportes y disfrutamos mucho practicándolos. Esa es la clave para llegar lo más arriba posible: disfrutar con lo que haces”, dice Adrián Cabo, Oro en la última temporada en los Campeonatos de España de Taekwondo absoluto y por clubes y el mejor, también, en el Campeonato de España Universitario o en el Open Profesional de Taekwondo, entre otros.

 

Lo cierto es que ninguno procede de familias de deportistas, ni de padres empeñados en hacerles los mejores desde muy pequeños. Los tres llegaron a sus deportes de una forma curiosa.

 

Inmaculada Pino siempre había practicado atletismo. Es unos años mayor que Enrique y Adrián y ellos la recuerdan “como la socorrista” de la piscina y la chica que, desde que era casi una niña, despuntaba corriendo y estaba metida en la organización de “las carreras” que se convocaban en Velada.

 

Nada de bici. Hasta que hace cuatro años hizo el Camino de Santiago sobre dos ruedas con un amigo que, al terminar, la reto a presentarse a un campeonato de mountain bike. “Así estuvimos, que si tú me ganas, que si yo te gano…”  Ganó ella la prueba y la apuesta. Tres años después ha sido la mejor en el Campeonato de España de Rally xco y en el de Maratón. “¿Mi amigo? No se lo cree”, cuenta ella riéndose a carcajadas. “Pero mira, tengo mucho que agradecerle. Por una tontería, me ha cambiado la vida”.

Inma sigue trabajando 8 horas por las mañanas en un supermercado porque sus triunfos no tienen apenas compensación económica; y dedica las tardes a entrenar y a estudiar Osteopatía. “Salgo del trabajo a las 3, me tomo un plátano porque entreno al aire libre y ahora se me hace de noche enseguida, vuelvo hacia las 6 a casa, descanso un poquito, hago merienda cena y me pongo a estudiar. ¿Vida social? Tienes poca porque no te da tiempo y con la familia vas a comer el domingo y te vuelves pronto a casa”.

 

Pero le compensa. “Es un deporte que engancha, conoces a mucha gente y te mueves en un círculo muy sano. Estoy muy contenta”. Ahora está preparando su primera temporada en ciclocross. “Nunca he practicado esta modalidad, pero es el único Campeonato de España que me falta y voy a por él en enero”.

 

A Enrique Peces tampoco le sobra un minuto. Es traumatólogo en el hospital de Alcorcón y aunque ahora que acaba de terminar la temporada ganándolo todo, se ha dado un pequeño descanso, pronto volverá a los entrenamientos en la Casa de Campo de Madrid para preparar el Campeonato de España de Piragüismo, en el que quiere volver a competir en marzo, y las Series Mundiales de Cuadriatlón que comienzan en mayo para revalidar su título en este deporte que combina el atletismo, la bici, el piragüismo y la natación.

 

Empezó a practicarlo en serio el año pasado (tras ganar en 2012 el Campeonato nacional de Triatlón). Y a la primera se proclamó campeón de España en la cuádruple prueba. Este año se animó a competir en las Series Mundiales y pese a sufrir una lesión muy seria en la primera competición, logró recuperarse, remontar la puntuación y terminó proclamándose el mejor del mundo en el lago Balatón (Hungría) el 30 de agosto. El 11 de octubre volvió a ganar el campeonato de España en Castrourdiales (Cantabria).

 

Para Enrique Peces no es nuevo llegar a lo más alto en el deporte. En 2005 ya fue campeón del mundo de piragüismo en categoría junior en Australia. Tenía 18 años y decidió entonces frenar el ritmo para poder compatibilizar la piragua con los estudios de Medicina “que también me encantaban”. En el piragüismo se había iniciado con 11 años en el club Talak de Talavera, al que sigue perteneciendo, con el actual seleccionador nacional Luis Brasero como entrenador.

 

Siempre fue un niño muy organizado, al que le gustaba probarlo todo y casi todo lo hacía bien: jugaba al ajedrez, tocaba el saxofón en la banda municipal, pintaba y le gustaban todos los deportes. “Me apuntaba a un bombardeo, pero gran parte del éxito lo tienen nuestras familias y entrenadores que nos han inculcado esos valores de sacrificio y trabajo”, dice el campeón del mundo.

 

Enrique era amigo de Adrián Cabo en Velada cuando eran pequeños. Al campeón de taekwondo le recuerda como un chico “muy inquieto”. Y fue precisamente eso lo que llevó a Cabo a las artes marciales.

 

Él mismo se recuerda como “un niño insoportable, tanto en casa como en el colegio. No paraba. Los profesores, entre ellos la madre de Enrique, le dijeron a mi madre que necesitaba soltar energía por algún lado. Mis padres me dieron a elegir entre lo que se podía hacer en mi pueblo y yo elegí taekwondo. Empecé como un juego: corriendo, saltando y dando cuatro patadas al aire. Cuando tenía 15 años mi maestro me propuso ir a una competición y empecé a entrenar en Talavera. Me gustaba, disfrutaba mucho con los entrenamientos, con los viajes, con las experiencias de cada día. Tenía resultados y fui subiendo de nivel”.

 

En 2008 le ofrecieron dedicarse profesionalmente al taekwondo como parte de la selección nacional, pero hasta que no terminó la ingeniería técnica industrial que estaba estudiando, no lo aceptó. Desde 2010 forma parte de la selección nacional, becado desde entonces y hasta 2014 en el centro de alto rendimiento de Barcelona y desde el año pasado en el de Madrid, donde entrena mañana y tarde. Él sí vive profesionalmente de su deporte.

 

Ahora prepara el Campeonato de España por clubes que se disputa el mes que viene y en abril espera estar en el Europeo. Un ‘pinchazo’ inesperado en el último Mundial celebrado en mayo le ha restado opciones para estar en las Olimpiadas de Río de Janeiro y aunque ya no tiene fácil ganarse la plaza, aún no está todo perdido.

Inma, Quique y Adrián hacía tiempo que no se veían, que no coincidían en Velada, aunque los tres estaban pendientes de los éxitos deportivos de los otros y se les ve encantados de haberse vuelto a encontrar.

 

Ha sido el alcalde de su pueblo, José Luis Cebadera, tan orgulloso de los tres y de que paseen el nombre del municipio por medio mundo, quien ha vuelto a reunirles hace unas semanas y les ha llevado hasta la Diputación, en Toledo, donde el presidente Álvaro Gutiérrez les ha felicitado y les ha agradecido públicamente que sean todo “un referente de dedicación y esfuerzo, sobre todo para los deportistas más pequeños”.

 

La Diputación, dice el Presidente, quiere hacer una apuesta decidida por apoyar el deporte base, con más ayudas y, sobre todo, facilitando los medios para que la situación económica de las familias no sea un obstáculo para ningún niño que quiera hacer deporte y tenga opciones de destacar.

 

Para los tres deportistas de Velada el deporte merece más atención institucional. “Esta claro que el deporte aporta unos valores a la sociedad que ayudan a mejorarla”, señala Adrián Cabo.

 

Y EL IMBATIBLE ABEL RESINO

 

El legendario portero del Atlético de Madrid que en 1991 consiguió el record del mundo de imbatibilidad y jugó dos veces con la Selección nacional, también nació en Velada en febrero de 1960.

 

El futbolista comenzó su carrera deportiva cuando era un niño en el Club Deportivo Toledo, en cuya primera plantilla se integró en 1979. Al año siguiente pasó al Ciempozuelos y ya en 1982 el club rojiblanco se fijó en él, le fichó primero para sus categorías inferiores y en la temporada 1986-87 dio el salto al primer equipo y debutó en primera división. La temporada siguiente era ya titular indiscutible, consiguió el record de portero con más minutos sin encajar un gol (1.275 en 14 partidos de liga), ganó el Trofeo Zamora (le colaron solo 17 goles en 33 partidos), debutó con la selección nacional, consiguió la Copa del Rey y quedó segundo en la liga con su equipo.  Abel Resino se despidió del Atlético tras 9 temporadas en 1995 para disputar la última de su carrera en el Rayo Vallecano.

 

Después ha entrenado al Atlético de Madrid, al Levante, al Celta, al Murcia, al Valladolid y al Granada, cuya dirección ha abandonado este año. La opinión del técnico sobre el fútbol nacional sigue siendo requerida por todos los medios.

 

Firmado: PILAR PALOP

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