Una novela negra y política

 

TÍTULO: Ocho pingüinos.

 

AUTOR: Alberto Gil.

 

EDITA: Almud Ediciones de Castilla La Mancha.

 

Colección Biblioteca Añil Literaria, 2018. 380 pags.

 

 

 

Madrid, 1963. Una mujer es degollada en un cine de la Gran Vía durante el estreno de El eclipse, de Antonioni. Su cadáver lo descubre un crítico de cine del diario Pueblo, que intentará esclarecer el crimen con ayuda de un reportero de sucesos, una cronista de sociedad y el corresponsal de un diario francés. A ese asesinato se suceden otros. Y la indagación se volverá cada vez más peligrosa.

 

Los periodistas, convertidos en detectives improvisados, tendrán que moverse con cautela en un clima de manipulación informativa, censura extrema y estrecha vigilancia policial. Éste es el arranque de Ocho pingüinos, una novela negra que tiene como telón de fondo varios hechos de aquel año, 1963, clave en nuestra historia. En especial el Consejo de Guerra y fusilamiento de Julián Grimau tras su detención y tortura en la tristemente famosa Dirección General de Seguridad.

 

Además del caso Grimau y su repercusión internacional, en ese mismo año se produjo la ejecución de los anarquistas Granado y Delgado, el accidentado estreno de El verdugo de Berlanga en el Festival de Venecia, el caso de una intoxicación masiva por metílico y otros episodios que se entrelazan con la trama criminal de la novela sin que ésta pierda su papel como eje central de la misma.

 

Siempre he pensado que la novela negra o policíaca era una muy buena forma de analizar una sociedad determinada y en este caso la afirmación se sostiene plenamente. Las élites políticas y económicas del franquismo, sus turbios manejos de corrupción y ocultación (aparece también, de refilón, la trama de niños robados en los hospitales públicos), frente a un modesto grupo de periodistas (sólo tres) que quieren desvelar la verdad y quitarse de encima un poco de la opresión del ambiente.

 

Hay también algunas tramas amorosas, verosímiles, que aportan algún toque de humanidad en un panorama con demasiadas tensiones. Por otra parte, para los cinéfilos, las referencias cinematográficas son abundantes y pertinentes, con algunos de los estrenos que se produjeron en España en aquel año: El eclipse de Antonioni, Los pájaros de Hitchcock, o la ya citada de Berlanga, además de otras películas anteriores como Fresas salvajes, Dulce pájaro de juventud, o West Side Story. El libro, a mi juicio, es una novela muy solvente con las dosis adecuadas de acción y tensión, con una oportuna mezcla de tramas del pasado (la Guerra Civil) y el presente (la tímida y contradictoria apertura del franquismo poco antes de sus 25 años de paz) y con un catálogo de personajes creíble y eficaz.

 

Alberto Gil (1952) es un veterano periodista y coautor de más de 30 libros de viajes, entre ellos varios que transcurren por las provincias que hoy son Castilla-La Mancha. Con su compañera, Pilar Alonso, publicó también (en 1998) una interesante recopilación de “Historias y leyendas de Castilla-La Mancha”. Es también autor de ensayos (“La censura cinematográfica en España”, Ediciones B), libros ilustrados (“Personajes imaginarios en peligro de extinción”) y un guión de largometraje (“Objetos que viajan”) que obtuvo un premio Pilar Miró. El libro acaba de aparecer y ya tiene comprometidas varias presentaciones, una de ellas, a comienzos de noviembre, en Toledo, dentro del certamen Mazapanoir.