UNA AMARGA VICTORIA

María Dolores de Cospedal repite como secretaria nacional del PP después del 18 Congreso. Ya dejó claro ella misma que así sería; pero el desarrollo del Congreso no fue como esperaba. Se convirtió, muy a su pesar, en protagonista al debatirse la denominada “enmienda anti Cospedal” para limitar sus cargos, presentada por un compromisario de Cuenca, y por la dimisión de dos miembros del Comité Ejecutivo regional, también de Cuenca, con acusaciones de pucherazo.

Los castellano manchegos elegidos para formar parte de la dirección nacional del PP. De izquierda a derecha: José Luis González La Mola, Remedios Gordo, Antonio Román, Dolores de Cospedal, María Jesús Bonilla y Vicente Tirado.

 

No entraba dentro de los cálculos de María Dolores de Cospedal convertirse en la estrella del 18ª Congreso y menos en la forma en que ocurrió. Con mucho tiempo de antelación Cospedal había intentado evitar este debate. Sabedora de que amplios sectores del partido no veían bien que, siendo ministra de Defensa, mantuviera el cargo de secretaria general, intentó evitar pábulos al respecto y una vez tuvo conocimiento por Mariano Rajoy de que la propondría para renovar como secretaria nacional del partido en el Congreso, le pidió autorización para poder hacer público su intención de continuar.

 

Ha sido la provincia de Cuenca, el principal feudo electoral del PP en Castilla-La Mancha, de donde han surgido las voces críticas contra la acumulación de cargos de Cospedal.

 

No tuvo inconveniente alguno Rajoy y Cospedal dio por hecho públicamente su continuidad. No era asunto sencillo. Al malestar dentro del partido por la acumulación de cargos se une que también en el seno del Ejército, institución especialmente cuidadosa de su imagen, y afanados en dar muestra de neutralidad, no satisfizo especialmente que como ministra se eligiera a la secretaria general de un partido. A pesar de que parecía claro, días antes empezó a correr por las redacciones de los medios de comunicación la posibilidad de que Cospedal no repitiera.

 

 

Eran dudas que salían del seno del PP de manera interesada y que se veían apoyadas por el hecho de que el concejal del PP de la localidad conquense de San Clemente, Francisco Risueño Jiménez, presentara la “enmienda anti Cospedal”, a la que se denominó así porque en la misma era puesta como ejemplo de acumulación de cargos. Cospedal es además de ministra de Defensa y secretaria general del PP, presidenta del PP en Castilla-La Mancha y diputada en el Congreso por Toledo.

 

El asunto fue la noticia destacada del Congreso del viernes y de la mañana del sábado, máxime por cómo se desarrolló la votación de la polémica enmienda. No consiguió el enmendante Risueño que la votación fuera secreta, asunto capital en un Congreso en el que un porcentaje muy alto de compromisarios son miembros natos por ocupar cargos institucionales de relevancia. Por ejemplo en Cuenca un 18% de los compromisarios son miembros natos. Perdió Risueño por 25 votos: 303 votos a favor, 328 en contra y 8 abstenciones. Aún así el recuento, que se hizo en treinta segundos, según algunos de los presentes relataron a los medios de comunicación, puesto que la votación fue a puerta cerrada, dio lugar a discrepancias y abucheos.

 

La votación se produjo la tarde del viernes y el sábado por la mañana se supo que Rogelio Pardo, quien fuera delegado de la Junta en Cuenca durante el gobierno de Cospedal, había dimitido como miembro del Comité Ejecutivo del PP de Castilla-La Mancha, al considerar que se había producido un “auténtico pucherazo”.

 

El dimitido Rogelio Pardo fue alcalde de Minglanilla (Cuenca), diputado provincial, senador y diputado regional, además del citado cargo de delegado de la Junta. Y justificó su dimisión mediante un escrito dirigido al PP de Castilla-La Mancha en el que calificó lo ocurrido como fraude democrático por parte del aparato del Partido Popular, señalando que cree “firmemente que los afiliados del PP se merecen tener unos dirigentes que respeten la soberanía y la voluntad de las bases. Considero que maquillar los resultados atenta contra los pilares fundamentales de nuestro partido”.

 

Disminuye de 11 a 7 la representación de la región en los órganos de dirección con respecto al anterior Congreso. Cospedal ha situado a sus colaboradores de confianza, Bonilla y Tirado, en competencias electorales, un contrapeso al coordinador general, Martínez-Maillo, a quien Rajoy ha nombrado responsable electoral.

 

Horas después anunciaba su dimisión por los mismos hechos el concejal y portavoz del PP en el ayuntamiento de Cuenca, Pedro José García Hidalgo quien en su cuenta de Facebook escribía: “Que una votación importante se resuelva contando los votos a ojo de la mesa en un Auditorio enorme, no parece lo más democrático. Rogelio Pardo ha sido coherente. Yo también presentaré mi dimisión como miembro del Comité Ejecutivo Regional”.

 

La dirección del PP regional se vio sorprendida por el alcance de la polémica y señalaban como causante de la misma al vicesecretario general de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, quien ya entonces aparecía en las quinielas como que sería nombrado por Rajoy como coordinador general y responsable electoral y organización. Es decir, un número 3 del partido; pero con más funciones que la número 2 Cospedal. Consideraban los dirigentes regionales que no había hecho lo suficiente para evitar que la “enmienda anti Cospedal” se debatiera en el plenario del Congreso.

 

El malestar era tal que llegaron a extender que el asunto ponía en peligro su nombramiento como coordinador. A la inversa también se extendió que quien peligraba era Cospedal como secretaria general. Ni lo uno, ni lo otro, Rajoy optaba para la organización del partido por un extraño modelo, que de manera provisional ya estaba funcionando pues Martínez-Maillo ya ejercía de coordinador, en el que la número 2 y el número 3 será muy difícil que no choquen. El primer golpe se lo dieron en el propio Congreso. Una muestra de esa dificultad, y de organización de contrapesos, es que mientras Rajoy, junto al de coordinador, nombra a Martínez-Maillo responsable electoral; Cospedal consigue mantener como secretaria del Comité Electoral Nacional, y como tal vocal del Comité Ejecutivo Nacional, a María Jesús Bonilla.

 

La ex alcaldesa de Tarancón perdió las pasadas elecciones a favor del PSOE, es mujer de absoluta confianza de Cospedal, de la que fue jefa de gabinete. Por si fuera poco, su mano derecha en la región, Vicente Tirado, se mantiene como secretario ejecutivo de Electoral. El otro castellano manchego elegido como secretario ejecutivo, en este caso de política local, ha sido el alcalde de Guadalajara, Antonio Román.

 

Los otros nombres de la región elegidos en el Congreso como vocales del Comité Ejecutivo Nacional son: Luis de Grandes, de Guadalajara, por designación directa de Rajoy; José Luis González La Mola, alcalde de El Casar de Guadalajara con 5 de los 17 concejales y gracias a la abstención de los 4 concejales que obtuvo Ciudadanos. Remedios Gordo, alcaldesa de Ocaña, también gracias al voto del concejal de Ciudadanos. Entre los 30 miembros de la Junta Directiva Nacional también hay un castellano manchego, el secretario de estado de Defensa Agustín Conde.

 

Con respecto al anterior congreso la región pierde cuatro representantes en los distintos órganos de dirección. Entre otros se caen, como secretarios ejecutivos, el ex consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz y la ex consejera de Agricultura, María Luisa Soriano. También sale de la Junta Directiva el secretario del PP de Toledo, Jesús Labrador Encinas.