Un verano sin ferias ni fiestas patronales en las capitales de Castilla-La Mancha

En la imagen de archivo, verbena en las fiestas patronales de Gálvez.

 

La ciudad de Toledo ha sido la última capital de provincia de Castilla-La Mancha en hacer oficial la suspensión de las actividades de la Feria de Agosto, que arranca tradicionalmente el día 15 en honor a la virgen del Sagrario. «Esta decisión responde a las recomendaciones sanitarias con motivo de  la pandemia de la Covid-19 en lo referido a celebración de fiestas populares y concentraciones de público», justifica la Junta de Gobierno local, reunida el 27 de junio bajo presidencia de la alcaldesa Milagros Tolón.

 

Las fiestas patronales más famosas de Castilla-La Mancha, la Feria de Albacete -declarada de Interés Turístico Internacional- tampoco se celebrará, pese a ser la más tardía del verano (estaba fijada entre el 7 y el 17 de septiembre). El alcalde de la ciudad, Vicente Casañ, lo anunciaba el 20 de mayo: “El cólera en el siglo XIX obligó a aplazar la Feria; la Guerra Civil en el siglo XX impidió su celebración durante tres años y ahora es una pandemia mundial la que nos ha arrebatado este momento único para todos los albaceteños”, declaraba el alcalde, y daba cuenta de un informe del Servicio de Prevención del Ayuntamiento de Albacete en el que se indica que «la Feria no se considera viable desde un punto de vista sanitario, dado que las medidas preventivas que pudieran adoptarse no serían eficaces para proteger a los trabajadores, igualmente sería imposible mantener la distancia entre las personas recomendada en estos momentos dadas las aglomeraciones de público que se producen en la Feria, además de ser muy difícil hacer una gestión segura de residuos».

 

 

La prudencia y primar la seguridad y la salud de los ciudadanos justifica una decisión que va más allá del ámbito festivo y de ocio. En 2019, la Feria de Albacete  recibió 2,5 millones de visitantes, movió un volumen de negocio de entre 80 y 100 millones de euros y generó 5.000 empleos.

 

El ayuntamiento de Cuenca tampoco celebrará ni la Feria y Fiestas de San Julián, que debían comenzar el primer jueves después del 15 de agosto, ni las fiestas de San Mateo (del 18 al 21 de septiembre). Este consistorio también tomó la decisión tempranamente, a finales de mayo. El alcalde conquense, Darío Dolz, defendió la decisión por sentido de “responsabilidad y ante la imposibilidad física de que se puedan realizar”. Todos los grupos políticos con representación municipal han respaldado la supresión (Grupo Socialista, Cuenca nos Une y la confluencia de Podemos y Equo, Cuenca en marcha).

 

El 12 de junio era la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, la que anunciaba a los ciudadanos la supresión de La Pandorga y de las fiestas patronales: «Al igual que están haciendo muchas otras localidades, Ciudad Real también suspenderá la Pandorga y la feria, aunque puede haber actos puntuales y reducidos».

 

Una semana antes, el 5 de junio, el alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo, anunciaba que las Ferias y Fiestas de septiembre en honor de la Virgen de la Antigua quedaban suspendidas por falta de garantías frente al coronavirus. Reconocía que «sin que los ayuntamientos tengamos directrices claras, la prudencia y el objetivo máximo de proteger nuestra salud convierten en inviables las aglomeraciones y actos en los que no puede existir distancia social».

 

Siguiendo el mismo patrón, la gran mayoría de los municipios de Castilla-La Mancha han cancelado sus ferias de verano y los festejos y verbenas asociadas. Lo mismo ocurre en todo el territorio nacional, lo que ha llevado a los feriantes a protagonizar una masiva manifestación en Madrid el pasado día 24 pidiendo también ayudas para hacer frente a la grave crisis provocada a sus negocios por el coronavirus. Se estima que unas 80.000 familias viven del sector de las ferias en España.

 

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