UN TURISMO RESPONSABLE ES POSIBLE

Naciones Unidas ha declarado 2017 el año internacional del turismo sostenible para el desarrollo. En Castilla La Mancha hay oportunidades para promoverlo y favorecer el desarrollo rural y ya hay iniciativas que están dando buenos resultados, pero aún queda mucho por hacer.

Ecoturismo en Cuenca.

 

101 espacios naturales protegidos (2 parques nacionales, 7 naturales, 28 reservas y 48 microreservas, 24 monumentos naturales y un paisaje protegido) y otros 12 espacios más en proceso de protección. Dos ciudades patrimonio de la humanidad, 5 pueblos entre los más bonitos de España, 9 fiestas de interés turístico nacional y 5 internacional, tradiciones, una artesanía y una gastronomía muy particulares…

 

Alicientes de sobra para atraer visitantes a Castilla La Mancha y hacer del turismo motor del desarrollo local. Eso sí, de un modo controlado “tanto el ambiental como el cultural para no cargarnos la gallina de los huevos de oro. Si queremos hacer un turismo responsable y sostenible ambiental y económicamente hay que hacer una planificación seria. No tiene sentido lanzarse a hacer infraestructuras y campañas de promoción sin una planificación adecuada y gradual”, advierte Eugenio Martínez, presidente de Aprodel, la asociación regional de profesionales para el desarrollo local y la promoción económica.

 

La receta funciona. Lo saben en los siete pueblos de Toledo por los que discurre la vía verde de la Jara (Sevilleja, Puerto de San Vicente, Campillo, Calera y Chozas, Aldeanueva, La Estrella y La Nava). Reciben de media 35.000 visitantes al año que generan “bastante empleo no solo a los 7 municipios, también en los aledaños”, señala Yolanda Monje, técnico del ayuntamiento de Campillo y la gerente del Sicted en esta vía verde; porque este es, junto a la ciudad de Toledo y otros 10 pueblos de Ciudad Real los únicos destinos de la región integrados en este sistema de la Secretaría de Estado de Turismo que garantiza la gestión integral de calidad turística de un destino.

 

“El éxito, señala Monje, ha sido y es creer que la vía es un eje vertebrador para el desarrollo de la comarca, concienciar a la gente de aquí del potencial y el partido que se le podía sacar promocionando y cuidando el espacio a la vez. Y formándoles”. Llevan trabajando en ello desde 1998; integrados en Sicted desde 2012.

 

La ruta solo se puede hacer a pie o en bici (52 kms con 7 viaductos y 18 túneles), sólo vehículos autorizados pueden circular por el trazado de la antigua vía del tren y a 10 kms por hora y el ganado no puede atravesarla si no es indispensable y con autorización. Son algunas de las limitaciones que han aceptado para proteger el espacio de un turismo masificado que lo deteriore o de prácticas tradicionales que perjudiquen a los visitantes. Hay ya 7 empresas de la zona integradas como tal también en Sicted, tras demostrar la calidad de sus servicios, incluido un negocio de transportes.

 

La Vía Verde de la Jara, en Toledo, es uno de los 12 destinos de Castilla La Mancha integrados en el sistema de calidad Sicted.

 

“La clave empieza en el mismo territorio. Los primeros que tienen que estar concienciados del valor que tienen sus recursos y de la necesidad de conservarlos son los propios habitantes del espacio”, indica Luis Barrios, gerente de Alternatura, una de las primeras empresas que desde Ciudad Real comenzó a trabajar en ecoturismo y planificación estratégica sostenible, en 1994.

 

Recuerda él cuando en los pueblos de Cabañeros (antes de convertirse en parque nacional) “mucha gente apostaba por que allí se instalara un campo de tiro porque pensaban que iba a dar más trabajo que el turismo rural. Si ahora preguntamos, encontraremos lo contrario. Se ha dado un salto y la gente está cada vez más concienciada de que merece la pena conservar su entorno, pero queda mucho por hacer en este sentido y hay que seguir insistiendo”, señala él.

 

“Si yo hago gestión ambiental en mi hotel, el cliente, sobre todo los ecoturistas que tienen una sensibilidad ambiental alta y los ojos puestos en estos detalles, lo va a agradecer y además ahorro agua y energía y con ello dinero y protejo el medioambiente”.

 

Así lo entendieron Álvaro Ares y Susana Martín cuando en 2004 diseñaron un pequeño hotel ecosostenible en Hontanar, muy cerca de Cabañeros. El proyecto ganó aquel año el concurso Idea para jóvenes emprendedores de la Junta de Comunidades. “Fue el empujón moral para ponerlo en marcha”, cuenta él. Lo consiguieron tres años después y hoy ocupa el segundo puesto entre los mejores hoteles ecosostenibles de España en la potente plataforma turística de TridAdvisor. En 2014 ganó el premio Ecolíderes y tuvo un reconocimiento además del Parlamento Europeo por su gestión turística responsable.

 

En este hotel bioclimático, orientado al sur para aprovechar la luz del sol como energía, disponen de una caldera de biomasa alimentada con huesos de aceituna procedentes de las cooperativas de Los Navalmorales y Navahermosa, han utilizado corcho natural como aislante, se reutiliza el agua de las duchas (no hay bañeras para no malgastarla) para los inodoros y la de lluvia para el riego, en el jardín solo hay plantas autóctonas de bajo consumo hídrico, los sistemas eléctricos son de bajo consumo y máxima eficiencia energética y, por ejemplo la climatización es por evaporación de agua, que consume 8 veces menos que los habituales sistemas, la depuradora reduce un 90% los vertidos, utilizan el aceite para hacer jabón… y todos sus proveedores son de la comarca.

 

Amantes de la arquitectura y la ecología, Ares señala que lo suyo es más “cuestión de filosofía” que de rentabilidad porque aún, lamenta, hay turistas que no valoran el esfuerzo e incluso han rechazado el alojamiento porque no tiene bañeras. “Espero que este año internacional del turismo sostenible sirva para que la gente hable más de esto y la sostenibilidad deje de estar en un segundo plano”.

 

 

EL TURISMO LOW COST, INTERESES ENFRENTADOS, LIMITACIONES PRESUPUESTARIAS Y, SOBRE TODO, LA FALTA DE CONCIENCIACIÓN FRENAN EL TURISMO RESPONSABLE

 

Hay otros obstáculos para lograr un turismo equilibrado que promueva el desarrollo sin perjudicar el entorno ni a sus habitantes, como los que se plantean en la Estrategia y Plan de Acción 2016-2019 para la renovación de la Carta Europea de Turismo Sostenible en el parque nacional de Cabañeros (fueron los primeros en conseguirla en 2008 y es junto al parque natural del alto Tajo el único espacio natural que la tiene en Castilla La Mancha; el parque nacional de Las Tablas de Daimiel está en proceso de conseguirla).

 

Cabañeros, el parque nacional menos visitado, con el 45% de su espacio repartido en grandes fincas privadas, señala en su Plan entre otros, estos problemas para desarrollar un turismo sostenible: visiones divergentes sobre cómo debe ser la gestión turística que dificultan una cooperación necesaria entre los distintos agentes de la zona, las limitaciones presupuestarias, la poca implicación de algunos pueblos que anteponen otros intereses o, por ejemplo, el poco manejo del inglés para poder atender visitas extranjeras.

 

Alberto González, el director de Ecoturismo Cuenca, una empresa que organiza visitas por la Serranía de esta provincia con criterios responsables, apunta también entre las dificultades para desarrollar un turismo sostenible las ofertas low cost que chocan con una política de “precios y condiciones justas” para todos los agentes que intervienen en la visita turística: desde pagar salarios razonables a establecer horarios dignos para los trabajadores del sector.

 

Él también opina que “falta concienciación en general y, también, que las administraciones se vayan creyendo esta nueva forma de hacer turismo. Merece la pena pagar más por un turismo responsable. Y eso se demuestra con el trabajo día a día”. Lo dice por experiencia. Desde que pusieron en marcha la empresa hace tres años y medio la facturación ha aumentado en cada ejercicio.

 

Sus criterios son un buen ejemplo de turismo sostenible: no aceptan grupos de más de 15 personas para minimizar el impacto sobre el entorno y mejorar la experiencia del visitante, hacen descuentos a quienes llegan en transporte público y contribuyen así a reducir las emisiones contaminantes del combustible, aprovechan para realizar sensibilización y educación ambiental en los recorridos y todos sus proveedores son locales, incluidos los restaurantes “para garantizar que también ellos se benefician del turismo” y son compensados económicamente de manera justa.

 

Lo cierto es que la apuesta por un turismo equilibrado aprovechando los recursos, culturales o medioambientales, para dinamizar económicamente un espacio se abre paso. Hay nuevos proyectos, algunos muy interesantes como el comarcal que se desarrolla en el valle del Cabriel (Cuenca) coincidiendo con el empeño en lograr la declaración de la zona como reserva de la biosfera.

 

O el que impulsan desde el ayuntamiento de Los Yébenes, que el pasado mes de septiembre puso en marcha una oficina de turismo local para atender mejor a sus visitantes y conseguir que estos generen beneficio directo a los vecinos. Estos días ultiman con los hosteleros un programa anual para promocionar la gastronomía local, con jornadas dedicadas a la carne de caza o a la ‘cuchara y sorbo’, con migas, gachas o judías con perdiz, que celebran el 28 y 29 de enero.

 

Quieren aprovechar sus enormes recursos: un paraje natural excepcional en los Montes de Toledo para realizar rutas de senderismo y bici, con parque multiaventura en la Dehesa Boyal. Y tres museos muy bien acondicionados: uno de ciencias naturales, dependiente del nacional de Madrid, otro dedicado a la caza y un tercero de armas antiguas de gran interés histórico. “Los vecinos van tomando cada vez más conciencia del gran potencial que tenemos y nos están aportando muchas ideas”, señala Félix Jaime, responsable de la oficina de turismo.

 

CASTILLA LA MANCHA SE HA ADHERIDO ESTE MES A LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO, QUE DEFIENDE UN TURISMO RESPONSABLE, SOSTENIBLE Y ACCESIBLE PARA TODOS

 

En el Plan Estratégico de Turismo de Castilla La Mancha 2015-2019, presentado por el presidente Emiliano García Page, el turismo basado en un modelo sostenible se contempla como un sector prioritario para la región. “Las administraciones siempre van por detrás, pero parece que ahora sí se ha generado por parte de la Junta bastante interés y han empezado a funcionar. En los últimos meses hemos tenido bastantes reuniones con ellos y nos vamos a incluir en la Mesa del Turismo de Castilla La Mancha. Están recibiendo las ideas de todo el colectivo y trabajando en una estructuración estratégica”, señala Eugenio Martínez, presidente de Aprodel, para quien también está siendo muy importante la creciente “inquietud por parte de los profesionales de formarse y de mostrar lo mejor del territorio”.

 

En el Congreso nacional de Ecoturismo celebrado en Daimiel en otoño el Gobierno regional también anunció que trabajaban en legislar sobre esta materia. “Nos pareció importantísimo, puede facilitar que se de un paso considerable si se hace bien”, señala Luis Barrios, de Alternatura. El Gobierno regional acaba de dar otro paso para comprometerse con este turismo responsable, sostenible y accesible para todos. En Fitur, la Feria internacional de Turismo de Madrid, se firmó el 18 de enero la adhesión de Castilla La Mancha a la Organización Mundial del Turismo, el organismo de Naciones Unidas que exige el cumplimiento de estos principios.

 

LAS SIETE CLAVES DEL TURISMO RESPONSABLE

 

Las ofrece la Asociación de Ecoturismo de Castilla La Mancha:

1.- Minimizar el impacto medioambiental negativo en el territorio.

2.- Favorecer la calidad de vida de la población local, su estima y arraigo.

3.- Generarles beneficios económicos y la redistribución de los mismos.

4.- Sensibilizar sobre el respeto a la cultura y el medio ambiente local.

5.- Favorecer la interacción entre anfitriones y visitantes.

6.- Fomentar el trabajo colaborativo en el destino, basado en la tolerancia, la transparencia y la profesionalidad.

7.- Ofrecer experiencias de calidad a los visitantes.

 

TOLEDO DEJARÁ DE SER LA ÚNICA PROVINCIA SIN PRs ESTA PRIMAVERA

 

El Charco Negro, en Santa Cruz de la Zarza.

 

La Diputación de Toledo ha firmado un convenio con la Federación de Deportes de Montaña para acondicionar, señalizar y homologar los cinco primeros senderos de pequeño recorrido (PR) de la provincia, la única que hasta ahora no tenía ninguno reconocido oficialmente como tal. Todos son circulares. Y son estos:

1.-La ruta de las 3 villas. 16 kms entre Huecas, Rielves y Barcience para conocer un paraje natural extraordinario, con vegetación húmeda en las vaguadas, varios yacimientos arqueológicos, la iglesia del siglo XVI del primer pueblo o el sorprendente castillo del tercero.

 

2.-La ruta del Charco negro. Para llegar a esta cascada que alcanza hasta los 6 metros de altura en Santa Cruz de la Zarza, un lugar mágico en mitad de la árida Mesa de Ocaña, hay que adentrarse en barrancos y una zona rocosa. Es una ruta de 8 kms.

 

3.-La senda del lince. 20 kms entre bosque mediterráneo, pinares, roqueros de cuarcita y cuevas naturales en la Sierra de Valdehierro, en Madridejos, donde el lince llegó a tener un espacio privilegiado.

 

4.-La ruta de las aves. Discurre junto al pantano de Navalcán, en la mejor zona de dehesa de la provincia. Las miles de grullas que se concentran en estas fechas allí son todo un espectáculo.

 

5.-La ruta de Almorox. Un paraje sinuoso y muy diverso, entre extensos pinares y bosque mediterráneo podremos encontrarnos en esta senda de 20 kilómetros.

 

Los trazados han sido propuestos por los ayuntamientos y serán ellos los que se encarguen de su mantenimiento, pero es la Diputación de Toledo la que está realizando ahora el acondicionarlos y señalización de las rutas para que cumplan los requisitos de la Federación y trabajará en la promoción posterior.

 

Fue también esta administración la que promovió la creación de esta red provincial de senderos homologados y convocó a los ayuntamientos a sumarse a la iniciativa. Entre los muchos que respondieron han seleccionado las cinco primeras rutas, pero irán sumándose más en los próximos meses, señala Enrique García Gómez, uno de los responsables del proyecto en la Diputación.