UN SIGLO EN CARTEL

Durante los últimos cien años los artistas locales han dejado su impronta en el cartel anunciador del Corpus toledano. Un siglo de arte y diseño.

Cartel anunciador del Corpus de 1964, firmado por Guerrero Corrales. (Archivo Municipal de Toledo).

 

Una estrecha calle entoldada cuajada de flores, engalanada con guirnaldas e iluminada con faroles estalla en luz y color. Con esta pintura realista el artista local Alfredo García del Río ha ganado el concurso del cartel anunciador del Corpus de Toledo 2019. El jurado ha valorado la calidad artística y la representación escogida, que, sin referencias directas a la procesión o a los elementos más religiosos, centra la atención en el embellecimiento de las calles para la ocasión. No harían falta los letreros: todo el mundo reconoce la ciudad y el evento que celebra.

 

Cien años atrás, en 1918, el ceramista y pintor toledano Ángel Pedraza firmaba el cartel del Corpus, para el que escogió elementos simbólicos de Toledo y de la fe cristiana: una celosía árabe, la silueta de la ciudad al fondo, la Catedral y el pendón. Estamos a principios de siglo y el cartel tiene un importante papel informativo, anunciando al pueblo los principales actos que acompañarán a la procesión, que incluyen una exposición en la Escuela de Artes y Oficios.

 

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Ángel Pedraza, que cultivó a lo largo de su vida (1889-1961) variadas disciplinas artísticas, fue profesor de la Escuela de Arte, como tantos otros autores de carteles que vinieron después. Enrique Vera, hijo y nieto de pintores levantinos, nació en Toledo en 1886 y dedicó toda su vida a la pintura y a la enseñanza. Fue director de la Escuela de Artes y Oficios y ya en 1924 presentó un original cartel que evocaba un tapiz.

 

“Este cartel tiene elementos muy interesantes técnicamente, como la composición, remarcada con elementos renacentistas; o el dibujo de la ciudad al fondo, con calidad marmórea”, describe la actual directora de la Escuela de Arte, Sagrario Martín-Caro. Y es que la monumental ciudad de Toledo y la Custodia de Arfe serán durante todo el siglo XX protagonistas indiscutibles de la cartelería de la fiesta.

 

Al igual que la Custodia de Arfe alberga y ensalza la sagrada forma, la ciudad de Toledo alberga y ensalza la procesión del Corpus. Martín-Caro resalta otra dualidad que se repite en la cartelería del Corpus a lo largo de los años. “La Catedral de fondo y superpuesta la Custodia, con sus formas barrocas acaban asemejándose y son el mayor símbolo del Corpus de Toledo”. Así lo refleja en 1954 Antonio Moragón (1930-2005), pintor y cartelista que firmó la cartelería del Corpus a lo largo de varias décadas.

 

Cartel de 1951, de José Relanzón.

Procedía Moragón de familia de artistas, su abuelo y uno de sus tíos destacaron como vidrieros; su padre, Mariano Moragón, fue damasquinador y profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, y otro de sus tíos fue maestro del taller artístico de la Fábrica Nacional de Armas de Toledo. Estudió Bellas Artes en Madrid y tuvo una destacada trayectoria profesional como pintor, dibujante y cartelista. Los carteles de los años 1953, 1954 y 1967 llevan la firma de Antonio Moragón.

 

“En el de 1967 ya se observa una evolución importante, señala Martín-Caro. Hay una geometrización, una curvatura que le aportan gran dinamismo. Es un lenguaje más moderno, aunque me llama la atención la tipografía historicista que vuelve a usar”.

 

El cartel de 1960 es obra de Juan José Morera Garrido. Estamos ante otro pintor y escultor formado en la Escuela de Arte de Toledo, por profesores como Enrique Vera, José Vera y Julio Pascual. Nacido en Madrid en 1914, de madre toledana, representó en diversas ocasiones una imagen del corpus y de sus personajes muy personal, llena de luz y color y en 1983 recibió el Premio de Carteles del Corpus Christi (por un cartel en el que nuevamente la creatividad se basa en la imagen de la silueta de Toledo y la de la Custodia bañadas por luz celestial).

 

El cartel de 1964 es uno de los más originales. Obra de Guerrero Corrales (hijo del pintor Guerrero Malagón), otro alumno, primero, y profesor después, de la Escuela de Arte de Toledo. “Guerrero Corrales tiene una formación excelente, destaca Martín-Caro. El cartel con el que gana en 1964 es una recreación muy personal del pantocrátor románico de Tahull, que comparte plano con la Custodia de Arfe”.

 

El paisajista y cincelador toledano Tomás Camarero (1934-2004), quien también fuera miembro de la Real Academia de Ciencias Históricas y Bellas Artes de Toledo, también dejó su impronta en la cartelería, con diseños como el de 1999, un buen resumen de la iconografía que ha protagonizado un siglo de Corpus en cartel. Hay que agradecer al Archivo Municipal de Toledo el mantener y permitir acceso a la ciudadanía a la interesante colección de carteles.

 

Cartel de Ángel Pedraza para el Corpus de Toledo de 1918.