Un hotel con mucha historia

TÍTULO: Un hotel para la vieja ciudad.

 

AUTOR: Isabel Ferreras Cuadrado.

 

EDITA: Aache Ediciones. Guadalajara, 2018. 242 pags.

 

 

 

 

El libro se establece sobre unas memorias que la hija de Félix Urabayen, María Rosa Urabayen Priede, deja a su amiga Isabel Ferreras. Con esos materiales, que van claramente distinguidos en el libro, la autora los complementa con muchísimas notas de situación sobre el Toledo de la época. En este primer volumen de memorias se cubre un periodo que abarca desde 1860, en que José Navarro compra la llamada Casa del diamantista hasta 1920 en que -según nos dice- “la estrella del (hotel) Castilla comenzó a parpadear”.

 

La misma autora nos indica que cada uno de los capítulos del libro consta de tres apartados: uno primero en el que se recogen los recuerdos de Mª Rosa Urabayen “tal y como ella los escribió”.

 

La misma existencia del hotel supondrá un cambio en el desarrollo del turismo en Toledo. A partir de su apertura serán frecuentes las visitas de adineradas familias europeas y norteamericanas

 

En el segundo bloque de cada capítulo quien interviene es la autora del libro -Isabel Ferreras- y es ella quien pone el contexto histórico, periodístico y a veces anecdótico a las situaciones que previamente ha narrado la hija de Urabayen.

 

La tercera parte (muy breve) es un pequeño apunte musical que sirve en este caso como contexto sonoro del momento evocado.

 

A lo largo de las páginas del libro asistiremos a las raíces de la construcción del hotel Castilla, en la plaza de san Agustín, en el casco histórico de Toledo; en un lugar en el que antes había estado un convento de agustinos recoletos, que sería desamortizado en la primera mitad del siglo XIX.

 

Nos cuenta luego cómo el solar sería adquirido por don Francisco Priede (el abuelo de Mª Rosa), un irlandés con ideas muy avanzadas para la época en la conservadora y tradicional Toledo. El primer cambio, nos narra el libro, fue el propio concepto de hotel, desconocido antes en la ciudad, donde lo habitual eran palabras como mesón, posada o albergue.

 

La misma existencia del hotel Castilla, inaugurado en la primera década del siglo XX, supondrá un cambio importante en el desarrollo del turismo en la ciudad de Toledo. A partir de su apertura serán frecuentes las visitas de miembros de la familia real (los propios reyes), de la aristocracia, y de distinguidas y adineradas familias europeas y norteamericanas. Una historia colateral a la del hotel es la del consorcio que montan su propietario, Priede, con la familia Ratié para la creación de la Fábrica de Harinas San José.

 

La historia del hotel nos irá llevando a la de algunas personas que trabajaban en él, y a sus vidas dentro y fuera del establecimiento, y por tanto a indagar en otros aspectos de la ciudad de Toledo, por ejemplo, la enseñanza.

 

También salen a relucir acontecimientos de la historia española de estos años: las guerras carlistas, las pérdidas de las últimas colonias, el caciquismo, etc. Igualmente se analiza (sobre la base de la propia historia del hotel) la evolución de las relaciones laborales, dese el cuasi-esclavismo del siglo XIX hasta la aparición de los primeros sindicatos obreros y los procesos de proletarización, etc.

 

En ese contrapunto entre las memorias de Mª Rosa Urabayen Priede y las acotaciones históricas de la autora del libro, vamos asistiendo a un fragmento significativo y relevante de la historia de una empresa muy singular que ha sido importante en el devenir de la ciudad de Toledo: el hotel Castilla. Y, ya en la última parte, a la “historia, larga, prolija, y escalofriante, de su lenta agonía”.

 

El libro ha sido editado por la veterana y ejemplar editorial de Guadalajara AACHE ediciones, al cuidado de Antonio Herrera Casado.