UN DÍA EN LA ACADEMIA DE INFANTERÍA

Frente al centro histórico de Toledo, separada solo por la profunda hondonada por la que discurre el Tajo, se levanta imponente la Academia de Infantería del Ejército de Tierra. Mil personas, entre alumnos, personal militar y trabajadores civiles, le dan vida cada día. Allí se forman, con avanzados medios, unas instalaciones casi de película y un exigente programa de estudios, los mandos que estarán al frente de la infantería española.

Ejercicio de tiro con misiles Skipe. Foto: cedida por la Academia de Infantería.

 

La Academia militar de Toledo es la base de la formación de la Infantería, la especialidad fundamental más numerosa del Ejército de Tierra y en torno a la que giran todas las demás. Aquí se preparan cada año casi 500 aspirantes a oficiales y suboficiales -de entre 18 y 26 años- para dirigir unidades expertas en combatir en tierra.

 

Además, unos 70 militares que ya están en activo reciben cursos de perfeccionamiento (como instructores avanzados de tiro y de tripulaciones de carros de combate y como especialistas en unidades acorazadas y mecanizadas) y, también, miembros de otras unidades del Ejército y de las fuerzas de seguridad (policía y guardia civil) mejoran su preparación en las instalaciones toledanas.

 

En la unidad de simuladores podemos recrear prácticamente todas las ciudades del mundo en las que ha habido conflictos: aprenden cómo son las calles o dónde está una alcantarilla por la que puede aparecer alguien que les puede hacer daño”

 

“Tenemos un campo de maniobras de 17 hectáreas en el que todos los días hay 300 o 400 personas preparándose, no solo nuestros alumnos”, explica el Coronel Francisco Javier Marcos Izquierdo, director de la Academia desde hace seis meses. “O un polígono de combate en zonas urbanizadas que está hecho a imagen y semejanza de poblados que hemos encontrado en distintos países y en el que gente que viene de toda España trabaja en situaciones extremas, que son las que podrían encontrar en determinadas operaciones: pasando frío, sed o agotamiento”.

 

 

En este curso que está a punto de terminar han pasado por la Academia de Infantería 379 alumnos aspirantes a suboficiales, repartidos en los tres cursos que contempla la titulación militar (solo pasan los primeros 4 meses en la Academia de Talarn, en Lleida). Cuando terminan son, además, técnicos superiores en asistencia a la dirección (equivalente a FP-III).

 

Y han estudiado también 78 alféreces que han realizado en Toledo el quinto y último curso previo a convertirse en oficiales, tras pasar los cuatro primeros años en la Academia General de Zaragoza, donde además de la formación militar, han cursado el grado de Ingeniería de Organización Industrial, siguiendo el Plan Bolonia como en cualquier universidad. Ya en la Academia de Infantería han realizado el trabajo de fin de grado a la vez que concluían una exigente preparación militar.

 

El coronel Francisco Javier Marcos dirige la Academia de Infantería desde el pasado mes de diciembre.

 

“Nuestro principal objetivo en la Academia de Infantería es convertir a nuestros alumnos, este año 457, en 457 líderes capaces de decidir en situaciones difíciles, de motivarse y de motivar a los demás, de conducir a quienes van a tener detrás y de transmitir su liderazgo, su ejemplaridad y su ilusión por España”, señala el Coronel Marcos.

 

El reto conlleva un intenso y duro programa de estudios y de adiestramiento que se articula en cuatro ejes: la formación académica, que incluye asignaturas militares y civiles (desde relaciones internacionales a formación sanitaria) y un nivel muy alto de inglés. “Para el Ejército los idiomas tienen una importancia extraordinaria porque realmente en el entorno en el que van a trabajar los necesitan. Y este centro es un ejemplo de esa apuesta”, explica el director.

 

También la preparación física: “Si no estás preparado, te estás jugando tu vida y la de los demás. Hay situaciones que dependen del estado físico en el que te encuentres: coger un arma y tener que avanzar, correr en una determinada dirección con peso, saber levantarte a tiempo o coger a un compañero herido y tener que cargar con él”. En la Academia cuentan con 70.000 metros cuadrados de zonas deportivas, con pista de atletismo, piscina cubierta y espacios para practicar casi cualquier deporte.

 

Y, señala también el Coronel Marcos, la preparación mental. “Es esencial. Aquí tenemos dos psicólogos para preparar a los alumnos ante situaciones límite. Para ser un líder hay que ser muy bueno y además estar muy bien preparado psicológicamente. Aquí formamos a quienes van a dirigir unidades de gente que va a combatir entre la gente, donde, como yo digo a mis alumnos, no se puede fallar”.

 

 

Pero la clave de la preparación, advierte el director, está en “la formación en valores, que no son específicos de militares, sino de toda la sociedad: el valor en sí, la disciplina, el espíritu de sacrificio, el afán de superación, la abnegación, la iniciativa, el compañerismo, el amor a España y la lealtad”, son los que destaca él.

 

“Es en lo único que no ha cambiado la formación y es bueno que no lo haga; en lo demás todo ha cambiado muchísimo y va a seguir cambiando porque nuestro entorno es mucho más complejo y ambiguo. Y nuestra obligación es estar al día y que la enseñanza que reciben nuestros alumnos esté totalmente actualizada”.

 

“Antes nos preparábamos para el futuro con lecciones del pasado, pero esto ya no vale. El gran salto que han dado las Fuerzas Armadas ha sido el de preparar a los oficiales y suboficiales aprendiendo lo bueno y lo malo del pasado, pero teniendo muy en cuenta el presente y más importante aún, tratando de prever el futuro. Ahora no hay un enemigo identificado, con un ejército regular, ya no hay frentes estabilizados. Fíjese lo que está pasando en la lucha contra el terrorismo internacional. La naturaleza de las operaciones ha cambiado mucho”.

 

En la Academia de Toledo tiene su sede la jefatura de Adiestramiento y Doctrina que se encarga precisamente de analizar tendencias en la Infantería y evolución de conflictos.

 

EL ENTORNO VIRTUAL ha permitido dar un giro de 180º en la formación militar. La unidad de simulación de la Academia de Toledo, con cinco equipos, es una de las mejores del Ejército. “Podemos recrear prácticamente todas las ciudades del mundo en las que ha habido conflictos. De modo que si tuvieran que ir a Mali o Afganistán, ya lo conocen: saben cómo son las calles exactamente, dónde está la alcantarilla por la que puede aparecer alguien que les puede hacer daño, qué carreteras utilizar y cuales no o dónde la orografía les permite usar unos medios u otros”.

 

“Podemos hacer multitud de cosas más en estos simuladores, como educar el liderazgo o enseñar a decidir en tiempo récord y bajo presión. Una vez que se practica, se puede ver el ejercicio, corregir errores y repetir con un coste mínimo. Sin ellos sería imposible hacer muchas cosas o supondrían un coste elevadísimo”.

 

“Nuestro principal objetivo es convertir a nuestros alumnos en líderes capaces de decidir en situaciones difíciles, de motivarse y de motivar a los demás”

 

La formación de los futuros infantes se complementa cada vez más con intercambios con academias militares de otros países. “Tenemos cadetes que han estado formándose en la Academia nacional de los Estados Unidos, en West Point, y en la Academia de Saint-Cyr, en Francia. Con este país, por ejemplo, hacemos ejercicios con frecuencia. Y aquí hemos tenido alumnos malayos y pakistaníes recientemente. Y en perfeccionamiento hay aún mucha más relación. Es muy interesante y la línea es seguir aumentando este tipo de colaboraciones”.

 

El Coronel Marcos también tiene entre sus proyectos “ir recuperando y fomentando la relación con la Universidad de Castilla La Mancha, porque además creo que es una herramienta más para que la sociedad nos conozca”. Desde 2007 les une la Cátedra Garcilaso de la Vega a través de la cual se organizan cursos y conferencias para los estudiantes de ambas instituciones.

 

Muchos de los nuevos oficiales y suboficiales participarán en alguna de las operaciones internacionales en las que está implicada España, 15 en este momento. Aunque no inmediatamente. “Salen de la Academia con el 90% de la preparación, pero les falta experiencia de mando y el Ejército se asegura de que van a poder cumplir su misión con éxito”.

 

POCAS MUJERES EN LA ACADEMIA

 

Están todavía en clara minoría entre los alumnos de Infantería. Suelen ser entre el 10% y el 12%. Este curso han sido todas aspirantes a suboficiales y excepcionalmente no han contado con ninguna entre los alféreces, que suelen tener una o dos compañeras por curso. Las primeras alumnas llegaron a principios de los 90 a la Academia de Toledo.

 

“Lo distintivo del Ejército español es que las mujeres desde el principio (se incorporaron en 1989) pueden estar en todas las unidades, no hay ninguna limitación para ellas, como sí ocurre en otros ejércitos punteros. En Estados Unidos hay unidades a las que todavía no pueden acceder y países como Italia o Francia nos están preguntando cómo hemos hecho el proceso. España lo hizo muy pronto y con muy buenos resultados. Tenemos alumnas que han sido números 2 y 3 de sus promociones y diplomadas del Estado Mayor con resultados extraordinarios”, cuenta el Coronel Marcos.

 

UNA PEQUEÑA CIUDAD

 

Con sus 150.000 metros cuadrados construidos, sus 29 edificios distribuidos en 14 calles, sus 15.000 metros cuadrados de jardines, una biblioteca con 35.000 ejemplares, algunos del siglo XVIII y 4.000 volúmenes del XIX, muy apreciada por investigadores civiles y militares, o un museo con curiosas colecciones de armamento y uniformes militares, la Academia de Toledo es, como dice su director, “una pequeña ciudad” en la que trabajan y conviven 1.000 personas.

 

80 profesores, la mayoría de los militares con amplia experiencia en operaciones internacionales, y algunos docentes civiles que imparten, sobre todo, las asignaturas del título de técnico superior a los futuros suboficiales. Hay también otros civiles que desempeñan distintas funciones. Trabajan además 200 soldados y militares de todos los rangos que están al cargo de las unidades de simulación, la jefatura de apoyo y servicio y otras dependencias.

 

Y una curiosidad más de esta ‘pequeña ciudad’. Han logrado la certificación AENOR que garantiza y vigila que su sistema de gestión ambiental asegura la protección del medio ambiente.

 

ENTREVISTA AL DIRECTOR DE LA ACADEMIA DE INFANTERÍA, EL CORONEL FRANCISCO JAVIER MARCOS.

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