Tu te quitas y te pones los límites

 

Tenemos un mundo interior que lo puede todo, que lo quiere y lo puede todo. Tenemos otro Yo real, sí, eso, el más real, el que sólo a veces sale, el que sólo a veces se atreve por si acaso, al que no escuchas del todo y no vives del todo porque, ese otro «deberías» «normativo» de ahí fuera, te limita. 

 

Eres libre, absolutamente libre, hasta de ti. 

 

¿Te das cuenta de cuántas veces piensas y haces «sin pensar», pensando en otras razones que no son las tuyas?

 

 ¿Te das cuenta de cuántos momentos te pierdes porque estás fuera de la auténtica Tú? 

 

 ¿Te das cuenta de cuánto das y de cuánto esperas en la imaginación de tus deseos? Ahí se pierde, se pierde sin respuesta, sin vuelta, se pierde y te haces chiquita?

 

Hay veces que somos más conscientes de cómo nos dejamos llevar, de cómo es más el otro que nosotros, de cómo es más Lo otro que nosotros, de cómo es más lo que crees que lo que sientes. Pero hay otras veces, y sabes que son las menos, en las que te plantas y eres Tú, asomando la cabecita; pero ¿por qué sólo lo haces de vez en cuando? Y ahí , aunque sigue tu duda sobre lo correcto, te das cuenta de que te sientes bien, te sientes liberada, te sientes Tú, real Tú, libre de ti misma, libre de lo que sin sentido y sin recompensa , tú te has impuesto y aprendido.  

 

Tú te pones y te quitas los límites, tú decides si ser más tú o regalarte , ¿para qué?  has visto a estas alturas de tu vida lo que consigues con Ser para los demás? ¿Realmente Ser entera para otros como haces por costumbre, te hace sentir viva y bien? 

 

Yo te respondo: No.

 

De vez en cuando necesito expresar y decirte que el porcentaje de ti que eres cada día, ¿se corresponde con lo que quieres vivir cada día?

 

Me pongo música, me abstraigo, siento y me siento y me doy cuenta de que, incluida yo por supuesto, caemos en el error de algunos o más de algunos comportamientos poco adaptativos que nos desplazan gratuitamente a un lado de nuestra verdadera esencia y nuestra ruta de vida. 

 

Hacía mucho que no escribía sobre el valor de defenderse  de sí mismo y de respetarse a uno mismo, hacía mucho que me despistaba de hacerme consciente de que sólo me tengo a mi misma , y tú en realidad sólo a ti mismo, para siempre básicamente, a tí, sólo  a Tí, ¿te parece poco? 

 

Y a todas esas demás personas que están ahí, dedícales un agradecimiento interior y auténtico, pero solo a aquellas que sin pedir nada están Ahí, a las que no te juzgan y están ahí, a las que no esperan nada y están ahí, a esas que en silencio están ahí, como tú a veces y ESTÁS , porque  así eres; a aquellas que quieres que estén ahí de otra manera a la que prefieres, pero que por sus razones «no pueden» , pero están ,aprécialo y pide si lo necesitas,. Valora, reconoce y reconfórtate de lo que eres, de lo que sientes y de lo auténtico que es vivir de acuerdo con lo que sin verse,  das, deseas, y añoras cada día.

 

Da gracias por existir y por poder disfrutar a tu manera, en tu mundo interior , de lo que crees que jamás podrá ser y que quizás algún día te sorprenda siendo realidad. Nunca pierdas la esperanza y la ilusión de lo que, cada día al despertar, sueñas.