Toledo, Talavera y Guadalajara tienen su aire un 70% más limpio

15 de mayo de 2020.

 

Toledo desde el Valle, esta mañana 15 de mayo.

 

 

La paralización de la actividad económica y social provocada por la pandemia nos ha dejado, al menos, un dato positivo: la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) que contamina la atmósfera se ha reducido un 70% en las ciudades de Castilla La Mancha más próximas a Madrid: Toledo, Talavera y Guadalajara.

 

La Universidad de Castilla La Mancha y el Observatorio Sostenibilidad (OS) han estudiado los cielos de estas ciudades y han confirmado este dato y las reducciones de entre 10 y 20 microgramos por metro cúbico de este contaminante con respecto al nivel medio de referencia 2016-2019. Nunca desde que se mide la contaminación se había detectado un aire tan limpio.

 

Los resultados servirán “para hacer una proyección de lo que sucedería bajo escenarios extremos de políticas de control de la calidad del aire muy estrictas en relación con la supresión del tráfico, pero también para verificar la fracción de óxidos de nitrógeno (NOx) atribuible a la producción de energía, industria, gestión de residuos, etc., que no son atribuibles al tráfico rodado”, se señala en el informe. «Y permitirá delimitar con mayor precisión recomendaciones para rediseñar políticas públicas que ayuden a disminuir la contaminación en las ciudades y, como consecuencia, proteger la salud de los ciudadanos”.

 

El estudio se ha realizado con información  procedente de los índices de calidad del aire (ICA) de las cinco mayores ciudades del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao), datos recopilados por la Agencia Europea de Medio Ambiente relativos a 74 ciudades que ilustran sobre la exposición a la contaminación de 18,6 millones de personas (aproximadamente el 40 % de la población del país) y datos de toda la población española sometida a diferentes niveles de contaminación estimados por los modelos CALIOPE del ‘Barcelona SuperComputing Center’.

 

La conclusión principal es que las cinco grandes ciudades nunca han tenido un aire tan limpio desde que existen datos comparables, habiendo mejorado su calidad del aire más de un 50 % en dióxido de nitrógeno (NO2) en el periodo del estudio respecto a los tres años anteriores (2017-2019) en las mismas fechas.

 

Las ciudades con mayores descensos absolutos de este contaminante durante el confinamiento son la mayor parte de las capitales más grandes y las ciudades pertenecientes a los cinturones metropolitanos de Madrid y Barcelona, entre las que se encuentran Toledo, Talavera de la Reina y Guadalajara, con descensos de entre 10 y 20 microgramos por metro cúbico. El informe refleja también una mejora significativa de la calidad del aire en 7 millones de personas y un desplome histórico en el consumo de combustibles para el transporte.

 

Los investigadores defienden que la nueva normalidad “debe implicar una buena calidad del aire para todos”. Particularmente, y en relación con la disminución sin precedentes de la concentración de NO2, señalan la necesidad de reducir en las áreas urbanas el tráfico basado en combustibles fósiles.

 

“La calidad del aire en las ciudades que respiramos día a día y que afecta gravemente a nuestra salud es un reto sanitario que hay que enfrentar sin más dilación. La sociedad española ha sido capaz de reaccionar de una forma admirable ante el reto sanitario puntual provocado por el covid-19. Ahora resta saber si, después de esta situación de crisis sanitaria urgente, seremos capaces de concienciarnos de los efectos en nuestra salud de la calidad del aire y de lo importante que sería retomar nuestras vidas afrontando también la otra crisis ambiental que nos acucia, el cambio climático”.