TIERRA DE CASTILLOS

Ya no hay enemigos que avistar desde las atalayas y torreones de los castillos, pero muchos siglos después de su construcción mantienen abiertas sus puertas para dejar entrar a turistas y visitantes. Castilla-La Mancha sigue siendo, como su nombre anuncia al mundo, tierra de castillos y ha levantado de sus ruinas a una buena parte de ellos para el disfrute de las nuevas generaciones. Unas 700 fortificaciones están inventariadas en el patrimonio de Castilla-La Mancha

Castillo de Calatrava La Nueva (Ciudad Real)

De norte a sur y de este a oeste, cientos de castillos, palacios fortificados, torreones, villas enteras amuralladas, conventos-castillos, etc. jalonan el territorio de Castilla-La Mancha. Son el testimonio vivo de un pasado a la defensiva hoy convertido en rico patrimonio histórico y cultural.

 

De buena parte de estas construcciones medievales apenas quedan ruinas, otras están sometidas a laboriosos y costosos procesos de restauración, algunas se han rescatado para goce del turista (reconvertidas en Paradores Nacionales, hospederías, restaurantes, albergues…); hay castillos que alojan lujosas residencias privadas e incluso alguno, como el de Maqueda (Toledo), en proceso de privatización por parte del Estado y a disposición de uso. Son una lección viva de historia y de la arquitectura más destacada de cada época. Hemos seleccionado algunos de los castillos visitables más impresionantes de Castilla-La Mancha.

 

PARADORES NACIONALES DE TURISMO

Castillo de Oropesa (Toledo)

Los árabes aprovecharon una vieja construcción romana para levantar sobre ella el castillo de Oropesa, entre los XII y XIII, de planta rectangular con cuatro torres circulares en las esquinas. Es lo que hoy se conoce como castillo viejo, porque el castillo nuevo se levantó junto al viejo en 1402. Tiene en su interior una gran plaza, desde la que una larga rampa escalonada da acceso a las partes más elevadas.

 

Además de su bella escalinata, destacan otros elementos, como su fastuosa torre del homenaje. El castillo de Oropesa tiene a gala haber sido el primer edificio histórico que se reconvirtió en Parador Nacional de Turismo, en 1930, cuando pasó a manos del Estado, aunque fue suprimido poco después y reabierto como Parador Nacional en 1966.

 

Su ubicación al norte de Toledo, es otro de sus alicientes, por sus vistas a la sierra de Gredos. Quienes no se alojen en el Parador también pueden visitar el castillo, de martes a domingo en horario de mañana y tarde. En el mes de abril se celebran en Oropesa las Jornadas Medievales, que recrean la concesión a la villa, por parte de Alfonso XI, del privilegio de celebrar un mercado durante el mes de abril.

 

Durante tres días se vuelve a la edad Media con el castillo como protagonista de los principales eventos, aunque todo el pueblo regresa al año 1344.

 

Castillo de Alarcón (Cuenca)

Erguido sobre el peñasco Pico de los Hidalgos y rodeado por el meandro del río Júcar a su paso por Alarcón, el castillo de las Altas Torres muestra su imponente estampa. Se construyó por mandato de Alfonso VIII en el siglo XII, aunque su aspecto actual proviene de la gran reforma que se realizó durante el renacimiento. Resaltan su Torre del Homenaje, con almenas rematadas en punta de flecha, la puerta de entrada a la fortificación y las torres llamadas ‘del Campo’ y ‘del Calabozo’.

 

No se conserva el patio de armas amurallado que tuvo en tiempos, espacio que hoy ocupan los jardines y aparcamientos de Parador Nacional de Turismo, el uso que desde 1966 se le decidió dar, una vez reformado, al castillo de Alarcón.

 

Castillo de Sigüenza (Guadalajara)

Con un remoto pasado musulmán (siglo VIII), es a partir del XII y con reformas profundas en los siglos XIV, XV, XVI y XVIII cuando se convierte en un Palacio-fortaleza y pasa a ser residencia habitual de obispos, hasta el siglo XIX.

 

Tras décadas de abandono, se decide en tiempos del dictador Franco reconstruirlo para levantar en él un nuevo Parador Nacional de Turismo, en 1972. Se conserva la Capilla Románica, la Portada y las Torres así como la barbacana, las dos portadas del renacimiento del Patio de Armas y el Salón del Trono. Son de nueva construcción las cuatro fachadas interiores a dicha plaza, comedores, cafetería, bar, pasadizo elevado y todo el cuerpo de habitaciones y el patio de ladrillo.

 

El gran patio interior rememora las alcazabas árabes, e igual que en ellas, albergaba la población de Sigüenza en caso de ataque. Aún se mantiene el pozo que abastecía de agua a la fortaleza. Las partes visitables del interior recrean los salones y estancias en piedra tallada en las que se alojaron los obispos, el mobiliario de época, armaduras, labradas chimeneas…

 

LECCIÓN DE HISTORIA MEDIEVAL

Castillo de Dueñas, Calatrava la Nueva (Ciudad Real)

Cae la tarde en el Campo de Calatrava y desde las almenas del castillo de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey (Ciudad Real) se comprende porqué la poderosa Orden de Calatrava construyó su pequeña ciudad fortificada -45.000 m2- en este lugar, sobre un cerro de 936 metros. Desde esta atalaya controlaban Sierra Morena, la Meseta y el Valle del Guadalquivir.

 

Fue en 1217 cuando, tras la batalla de las Navas de Tolosa, los caballeros calatravos fijaron su residencia castillo y convento en el antiguo castillo de Dueñas. Es un magnífico ejemplo de la arquitectura militar del medievo, y tras su restauración el turista puede recrear la vida cotidiana en la Edad Media recorriendo las dependencias del castillo -patios, torres, escaleras-, y los elementos de la época que aún conserva, como aljibes, molinos u hornos.

 

Entre los principales atractivos destaca el convento cisterciense -con su bella puerta de la Estrella, en la que resalta el original rosetón-, la sala capitular, el refectorio las cocinas, las zonas auxiliares donde trabajaban los artesanos, sus hospedajes, cuadras y bodegas.

Visitas diarias excepto lunes. De abril a septiembre el horario es más amplio: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 20’30 (hasta las 21’00 en domingo). Entrada: 3 euros.

 

Castillo de Yeste (Albacete)

De gran interés didáctico es el castillo de Yeste, de estilo gótico y renacentista, bien restaurado y que alberga en en su patio de armas el Centro de Interpretación Medieval “Vivir la Frontera”, que recorre la historia del medievo a través de cinco salas: Sala de Armas, Sala de la Encomienda, sala de la Orden de Santiago, sala de Urbanismo Medieval y una sala de proyección. En los antiguos calabozos se encuentra un Museo Etnológico.

 

El patio de armas columnado, con doble galería (la inferior de estilo gótico, y la superior en madera) recuerda las plazas mayores porticadas.

 

La entrada al castillo : 3 euros. Abierto de lunes a domingo, de 11 a 14 y de 17 a 19:30 horas. Pueden solicitarse visitas guiadas al castillo, iglesia y convento para grupos y particulares, de lunes a sábado.

 

Castillo de Consuegra (Toledo)

Fue una idea feliz la del ayuntamiento de Consuegra de comprar el abandonado castillo y todo el paraje sobre el que se asienta con la intención de restaurarlo y recuperarlo para generaciones presentes y futuras. Gracias a ello, hoy esta fortaleza que aún conserva restos de los siglos XII y XIII -aunque fue levantada en el X- puede recorrerse por dentro y por fuera reviviendo su pasado más esplendoroso. Y trágico. Porque a los pies de este castillo sucedió la cruenta Batalla de Consuegra, en 1097, en la que murió el hijo del Cid Campeador, episodio histórico que desde hace 20 años se recrea en el mismo escenario con gran éxito turístico.

 

Se accede al castillo por la poterna (puerta secundaria de la fortaleza) y ya en el interior tenemos un interesante recorrido por sus cuatro torres (Albarrana, Norte, Este y Oeste), visitando la ermita, los aljibes, cocinas, sala capitular, nave de archivos, patios y, por supuesto, las almenas, desde las que se contempla el fotogénico serpenteante camino cuajado de molinos de viento.

 

Sin duda fue este castillo un buen regalo de bodas para un rey, porque cuentan las crónicas que la princesa musulmana Zaidia se lo regaló a su esposo Alfonso VI como dote de boda. Visitas todos los días de la semana en amplio horario de mañana y tarde. También puede visitarse el Molino Bolero. Precio de la entrada: 4,5 euros.