TIERRA DE CASTILLOS II

La Edad Media ha dejado en Castilla-La Mancha un legado patrimonial, histórico y artístico que hoy podemos disfrutar culturalmente y aprovechar económicamente. Entre esta rica herencia destacan cerca de 700 fortificaciones y castillos inventariados en el patrimonio regional. La última iniciativa del Gobierno autonómico es convertir los castillos mejor conservados (junto a otros edificios, paisajes y conjuntos históricos) en platós de cine auténticos. Sin trampa, ni cartón.

Castillo de Chinchilla de Montearagón (Albacete). Foto: Gómez Herruz.

 

CASTILLOS DE CINE

Los más bellos y mejor conservados castillos medievales de Castilla-La Mancha han tenido su papel en los festivales internacionales de cine de Berlín y Cannes y lo tendrán en el próximo Festival de Cine de San Sebastián. Forman parte de las 60 localizaciones que la Castilla-La Mancha Film Commission, entidad impulsada por el Gobierno regional, ha incluido en un catálogo de platós de cine que ofrece -junto a servicios de gestión y tramitación de permisos y licencias- a las productoras audiovisuales.

 

Castillo de Belmonte (Cuenca)

Levantado sobre el cerro de San Cristóbal, el castillo de Belmonte está considerado una de las joyas de la arquitectura militar del siglo XV. El inicio de su construcción -por orden de su primer inquilino, el Marqués de Villena- está datado en torno a 1460. De estilo gótico-mudéjar, tiene planta en forma de estrella y un interior palaciego con techos mudéjares de gran belleza.

 

El castillo fue reformado ampliamente en el siglo XIX para disfrute de su entonces propietaria la emperatriz Eugenia de Montijo, que le dio un estilo neogótico afrancesado. Hoy es posible recorrer sus estancias y salones decorados con tapices rojos y muebles de la época, galerías, capilla y un hermoso patio en el que destaca el que iba a convertirse en el mayor pozo de un castillo-palacio pero que quedó inconcluso.

 

El castillo sigue siendo propiedad de la Casa Ducal de Peñaranda-Montijo,que lo explota turísticamente y en él se celebra en junio un combate medieval (con la participación, este año, de 50 luchadores de todo el país).

Visitas de martes a domingo (y lunes festivos) en horario de mañana y tarde.Tarifa general: 9 €, menores de 12 años 5 € y grupos 7 €.

 

Castillo de Guadamur (Toledo)

Es el de Guadamur un castillo residencial mandado construir en 1444 por Pedro López de Ayala, Conde de Fuensalida que obtuvo el Señorío de Guadamur. Sus descendientes continuaron las obras y le dieron a su arquitectura un aire italiano que aún conserva. Rodeado por un recinto externo de poca altura y un foso (no se conserva el puente levadizo), queda visible y destacado el castillo de planta cuadrada con torreones circulares en las esquinas. Destacan sus puntiagudas almenas, que le otorgan una estampa muy fotogénica, y tiene a gala conservar una de las más bellas torres del homenaje de Castilla-La Mancha.

 

Destacados personajes históricos han habitado en este castillo, entre ellos el cardenal Cisneros, Felipe el Hermoso y Juana la Loca, Carlos V y la princesa de Éboli, encerrada por orden de Felipe II. En la actualidad es propiedad privada y en sus estancias se conservan tapices, muebles y colección de armas de época. Visitas lunes, martes y miércoles de 9 a 14 horas.

Es necesaria la reserva y sólo se visita el exterior. Precio: 3 euros.

 

Castillo de Uclés (Cuenca)

Conocido popularmente como ‘el Escorial de La Mancha’, el Monasterio de Uclés fue en origen una fortaleza árabe levantada en el siglo X para defender el Califato de Córdoba del avance cristiano. De él se cuenta que nunca ha sido conquistado, y si ha ido cambiado de manos a lo largo de la historia ha sido por permutas y acuerdos. La antigua fortificación tenía hasta siete torres, aunque sólo tres se conservan: Torre del Palomar, Torre del Póntido y Torre la Albarrana.

 

En el siglo XII pasó a ser sede de la Orden de Santiago, de la que dejan testimonio dos grandes puertas decoradas con conchas veneras sobre cruces de Santiago y la fachada decorada con armaduras, yelmos, banderas y una escultura de medio cuerpo del Apóstol. En el siglo XVI el castillo es sometido a una profunda reforma y adopta el estilo renacentista que le caracteriza, aunque la fachada sur, la más conocida del monasterio, es barroca. Atravesando el zaguán se llega a un patio de doble claustro. Hay un aljibe de brocal barroco en piedra con un escudo de la Orden de Santiago.

 

El refectorio tiene un artesonado labrado en madera de pino con 36 casetones que representan a los caballeros de la Orden, presidido por el emperador Carlos V. La sacristía cuenta con dos naves en ángulo recto. De la iglesia destaca el Retablo Mayor, que tiene un cuadro de Francisco Ricci y los restos del Maestre Don Rodrigo y su hijo Jorge Manrique, autor de “Coplas a la muerte de mi padre”. De hermosa factura es la escalinata principal, que da acceso del patio a la planta superior.

Visitas de lunes a domingo en horario de mañana y tarde. Tarifa general: 4,5 €. Reducida: 3’5 €. C. de

 

Molina de Aragón (Guadalajara)

Una extensa muralla románica, conocida como “El Cinto”, rodeaba toda la villa de Molina de Aragón. Es la fortaleza más extensa que se conserva en Castilla-La Mancha. En su interior está el castillo de Don Manrique, pero lo que verdaderamente destaca es la Torre de Aragón, de tres plantas, tres ventanas y una terraza almenada desde la que se divisa casi toda la comarca de Molina. Visita libre (3 €) o visita guiada (5 euros). Es preciso contactar con la Oficina de Turismo de Molina de Aragón.

 

CASTILLOS DE TOLEDO

Castillo de Guadamur

Castillo del Conde de Orgaz

Fue construido en el siglo XIV más como edificio señorial que defensivo, de ahí que esté levantado en el centro de la villa (aunque desde sus almenas se tiene una excelente visión de la llanura y los Montes de Toledo). En su coqueto patio de armas una placa recuerda a Doña Jimena, la mujer del Cid Campeador, de la que dice la leyenda local que nació en esta villa.

 

Del patio del castillo destacan las bellas columnas de piedra talladas en forma de espiral (sólo una de ellas se conserva original de su época). Lo más destacado es su Torre del Homenaje, con una altura de 20 metros. El interior está bien conservado como residencia privada, ya que fue habitado por su última propietaria, Gema Llopis, quien a su muerte lo dejó en herencia al ayuntamiento de Orgaz.

Visitas guiadas los fines de semana. Entrada 3 euros.

 

CASTILLOS DE ALBACETE

Castillo de Alcalá del Júcar

Uno de los grandes atractivos de la visita a este castillo (y a esta localidad Conjunto Histórico Artístico y uno de los pueblos más bonitos de España) es su ubicación, sobre la hoz del río Júcar. Construido por los almohades en los siglos XII y XIII, se considera un buen ejemplo de arquitectura islámica, por su torreón pentagonal, y dos pequeñas torres de planta circular, dispuestas en tres alturas. Restos de la antigua muralla rodean la fortaleza. Abierto todo el año en horario de mañana y tarde.

Tarifa general: 2€, menores de 8 años y grupos de menos de quince personas, 1,5€. Exposiciones temporales.

 

Castillo de Chinchilla de Montearagón

Cuentan las crónicas que César Borgia, hijo del papa Alejandro, fue encarcelado en este castillo, en el aposento más alto de la antigua Torre del Homenaje, acusado de la muerte del Duque de Gandía. Ya por aquel entonces, finales del siglo XV, le debió parecer temeroso el foso que rodea este castillo, tallado sobre la propia roca del terreno sobre el que se asienta, con una anchura de diez metros y una profundidad de seis metros.

Aún conserva restos de su pasado musulmán, cuando era conocido como “Xerif El-Edrisi”. Por su estratégica situación también fue usado por las tropas napoleónicas como cuartel durante las guerras de Sucesión e Independencia. De momento sólo se puede visitar el exterior.

 

SE VENDE CASTILLO EN TOLEDO

Por el precio de 5.908.126 €, cualquier persona interesada puede comprar el castillo de La Vela, en Maqueda (Toledo). Lo tiene en venta desde hace tres años el Ministerio de Defensa, su actual propietario, que tras dejar de usarlo como Cuartel de la Guardia Civil reformó completamente su interior para convertirlo en el Museo Nacional de la Guardia Civil.

 

Pero el proyecto no salió adelante y el Gobierno lo intenta privatizar, sin éxito hasta el momento. Modernizado por dentro, su aspecto exterior conserva su imagen de fortaleza, construida originalmente en el siglo X y reconstruido en el siglo XV por el matrimonio Cárdenas-Enríquez. Llegó a ser residencia temporal de Isabel La Católica. Es de planta cuadrada y tiene la peculiaridad de la disposición de sus almenas, por parejas.