Tembleque único

Con una de las plazas más bonitas del país y la iglesia parroquial del siglo XVI, ambos monumentos protegidos, recién rehabilitados, Tembleque, el pueblo encalado y pulcro en el que los vecinos, mayores y niños, se desplazan en bici, conserva todo el encanto manchego y guarda para el visitante una sobredosis de tranquilidad y un rico patrimonio que entre todos han sabido proteger.

Entrada sur a la Plaza Mayor.

 

“Ha sido toda una sorpresa y muy agradable. Había pasado muchísimas veces por aquí, pero nunca me había detenido porque no había oído hablar de la Plaza Mayor y eso que de niño recuerdo ver en la barbería de mi tío, en un pueblo muy pequeño de Badajoz donde me crié, un cartel enorme de la salitrera de Tembleque y nunca se me olvidó ni aquello ni el nombre de este pueblo”, decía Antonio Rodríguez.  Su amigo, con el que viajaba ese día, le invitó a parar “porque yo sí que había visto ya la plaza y quería que él la conociera”. Y él parecía, de verdad, impresionado cuando hace unos días entró en la oficina municipal de turismo para pedir más información sobre qué otras cosas se podían ver en Tembleque.

 

La Plaza Mayor de Tembleque, monumento nacional desde 1973, suele dejar impresionado a todo el que la visita por primera vez. No se conserva otra igual. El amplio espacio de planta cuadrada, porticado en tres de sus laterales, con sencillas balconadas corridas de madera en las dos plantas superiores y con tres entradas, mantiene prácticamente intacta su estructura y decoración tal cual se construyó y quedó inaugurada en 1653 por Felipe IV.

 

Además del centro neurálgico del pueblo, donde se sitúa el ayuntamiento inaugurado en 1694, era un gran coso taurino con una tribuna presidencial en tres alturas bajo el arco principal. El callejón del Toril, por donde entraban las reses, es ahora la entrada oeste de la plaza. Desde hace 25 años no se celebra allí ningún evento taurino.

 

El espacio luce ya en perfecto estado de conservación desde el pasado mes de diciembre, cuando terminaron las obras de reconstrucción de la fachada de tres metros del inmueble abandonado que se vino abajo parcialmente en enero de 2013. Había sido una antigua posada, como otra veintena que llegó a haber en esta plaza para acoger a los viajeros que transitaban por el Camino Real de Andalucía. Aún podemos ver las grandes portadas de madera para las caballerías que estos establecimientos ofrecían a sus clientes. Ahora son viviendas particulares, hay un restaurante y también la oficina municipal de turismo.

 

La Plaza Mayor era un gran coso taurino en torno al que se abrieron una veintena de posadas para los viajeros que transitaban por el Camino Real de Andalucía.

 

Hace un par de años se recuperó también la balconada de la entrada norte, enfrente y muy parecida a la de la entrada sur, que durante décadas había permanecido incrustada y oculta por los muros de una vivienda. El ayuntamiento adquirió el inmueble y se encargó de sacarla a la luz a través de una escuela taller. Estas iniciativas, donde los alumnos se forman en un oficio (carpintería, albañilería…) mientras colaboran en la recuperación de patrimonio han sido muy eficaces para Tembleque, que las utilizó durante años para rehabilitar la misma plaza Mayor y la ermita de la Purísima, un templo de estilo italiano, con un elevado crucero que se levantó en la primera mitad del siglo XVII y que aún conserva parte de sus frescos. Junto a él se puede hoy ver el rollo jurisdiccional del siglo XVI.

 

Y, rehabilitada también por una escuela taller, la ermita de la Veracruz, un curioso edificio octogonal inaugurado en 1792 que fue el oratorio de un antiguo convento. El Ayuntamiento, que la adquirió en los años 90 para recuperarla cuando estaba en ruinas, la convirtió en la biblioteca municipal, construyendo unas estrechas pasarelas concéntricas en torno a la nave para mantener su amplitud y sobre la que se levanta una cúpula elevada e inesperada (desde el exterior). Allí se sitúan las estanterías repletas de libros y las zonas de estudio y lectura, con puestos independientes. La biblioteca está abierta todas las tardes de lunes a viernes.

 

La biblioteca municipal se encuentra en un edificio del siglo XVII.

 

En Tembleque se conservan otras tres ermitas más de los siglo XVII y XVIII: la de la Virgen de Loreto, la de San Antón y la del Cristo del Valle, alejada unos kilómetros del centro urbano y donde se celebran dos multitudinarias romerías el segundo domingo de mayo y el último de septiembre.

 

Distintas escuelas taller han contribuido a la rehabilitación de la Plaza Mayor, incluido el descubrimiento de la balconada de la entrada norte y a la recuperación de dos ermitas del siglo XVIII: una se convirtió en la curiosa biblioteca municipal.

 

Pero el edificio religioso más destacado es la iglesia parroquial, muy cerca de la Plaza. Desde mayo de 2012 es bien de interés cultural. Precisamente ese año comenzó su rehabilitación, que se prolongó durante tres ejercicios. El templo, con una única nave de gran altura, bóveda de crucería y grandes capillas adosadas, muestra bien la transición del gótico al estilo renacentista. En su interior conserva dos imágenes orantes del siglo XVI. Hay que prestar atención a la Torre de las Campanas, levantada en 1611: parte de una planta cuadrada que evoluciona hasta convertirse en una octogonal, muy poco frecuente en esta zona.

 

La iglesia comenzó a construirse en 1509 con las aportaciones que el Cardenal Cisneros entregó al pueblo como compensación por los soldados y el millón de maravedíes que este cedió a la Corona para afrontar la Campaña de Orán de aquel mismo año. El templo está abierto todas las tardes, a partir de las 18:30 y los domingos por la mañana; pero en grupo se puede visitar en otros horarios concertando una cita previa en la oficina de turismo.

 

UN ESPACIO DE CINE. Iberdrola acaba de rodar en Tembleque y su entorno uno de sus últimos anuncios y otras conocidas marcas, como Ford, Vodafone o Joma han elegido este pueblo en los últimos años. La serie ‘Águila Roja’ y Emilio Aragón para su película ‘Pájaros de Papel’ también apostaron por Tembleque y rodaron en La casa de las Torres, un impresionante edificio barroco del siglo XVIII del que dicen allí tiene tantas ventanas y puertas como días tiene el año.

 

Varias empresas se han interesado por reconvertirlo en un establecimiento hostelero, pero la crisis mantiene de momento el proyecto paralizado. Curiosa también la fachada de la casa de Postas, el antiguo centro de mensajería, de la misma época, que conserva la portada original de madera.

 

Interesantes los monumentos conservados, pero no menos pasear por las calles amplias y rectas, escrupulosamente limpias, de este típico pueblo manchego de grandes casonas encaladas que han mantenido sus portones de madera y ventanas enrejadas y en las que, si se tiene oportunidad de echar un vistazo al interior, se descubrirán los tradicionales patios castellanos con su pozo central, en torno a los cuales se distribuyen las habitaciones.

 

Podemos ver un patio así en la oficina de turismo municipal (abierta todos los días, mañana y tarde, excepto los lunes), situada junto al ayuntamiento, en la plaza Mayor. En la parte superior, además, hay un pequeño museo etnográfico, con vestimenta tradicional manchega y utensilios de labranza y domésticos antiguos que han donado los vecinos. Además, desde el corredor al que se accede por allí, en su día reservado para los caballeros que acudían a los festejos taurinos, se puede disfrutar de unas magníficas vistas.

 

La Casa de las Torres, un demandado plató de cine en los últimos años.

 

LA GASTRONOMÍA

 

Aseguran en Tembleque que otro de sus puntos fuertes es su gastronomía manchega. En este pueblo de 2.400 vecinos hay 17 bares, la mayoría restaurantes, donde tomar platos bien consistentes: un buen gazpacho manchego, pisto, judías con perdiz o unos duelos y quebrantos. El último fin de semana de marzo y el primero de abril celebran sus X Jornadas de la Tapa, con precios especiales y sugerencias preparadas para la ocasión.

 

Tembleque está incluido en la nueva Ruta Cervantina, en la Ruta de don Quijote, en Tierras de Dulcinea, es fin de etapa del Camino de Santiago desde el Levante y se ha hecho un nombre entre los localizadores cinematográficos y publicitarios

 

 

LA FAMA DEL CAMINO DE SANTIAGO

 

Desde hace unos años, en primavera y otoño, una media de 7-8 peregrinos al día pasan por Tembleque haciendo el Camino de Santiago que sigue el GR 239 y parte de Levante. Muchos son extranjeros, franceses, italianos, alemanes y hasta australianos. Muchos caminan solos y entre ellos muchas mujeres y muchos de avanzada edad, cuenta Felicidad Sánchez, la responsable de la Oficina municipal de Turismo.

 

Tembleque es fin de etapa según la ruta oficial de las asociaciones de Amigos del Camino de Santiago. Los peregrinos hacen una media de 30 kilómetros al día y las casas rurales, hostales y el hotel del pueblo ofrecen precios especiales para ellos. El boca a boca de estos peregrinos y lo que escriben en sus blogs y redes sobre su experiencia también está dando a conocer el pueblo manchego. Muchos llegan sabiendo ya que se van a encontrar un pueblo con un encanto especial.