Sylvia Ortega: “los jóvenes científicos nos vamos porque no tenemos otras opciones”

Sylvia Ortega, reconocida científica toledana.

Sylvia Ortega es una toledana que a sus 31 años ha vivido en distintas partes del mundo, (EEUU, Inglaterra, Francia, Alemania, Malta, Finlandia) siempre por motivos de preparación profesional y de trabajo. Sus dos últimos años en Finlandia realizando trabajos de investigación sobre la neurogénesis adulta, o lo que es lo mismo, la formación de nuevas neuronas en el cerebro adulto. Concretamente se he centrado en el hipocampo, ya que es una zona cerebral clave en aprendizaje, memoria… y también en mecanismos emocionales. El resultado de sus investigaciones ha sido publicado en una de las mejores revistas internacionales de psiquiatría (Molecular Psychiatry), del grupo editorial Nature.

 

En ese trabajo, en el que Sylvia es una de las tres autoras principales, han descubierto que la inhibición de una proteína, la JNK1, conlleva comportamientos ansiolíticos y antidepresivos. El trabajo llevó un título que en español podría traducirse como ´JNK1 controla la neurogénesis hipocampal adulta e impone un control celular autónomo del comportamiento de ansiedad desde el nicho neurogénico´.

 

AQUÍ: ¿Qué es la proteína JNK1? ¿Y qué es lo que hace o qué es lo que nos hace su falta?

SO: Es una proteína que se encarga de fosforilar y que se activa por diferentes factores externos como el estrés. En el modelo que nosotros estudiamos lo que hicimos fue inhibir esta proteína y hemos visto que, cuando lo hacíamos, había un aumento de nuevas neuronas generadas en el hipocampo, que es una zona del cerebro que participa en multitud de procesos como el aprendizaje o la memoria; pero también está involucrada esa formación de nuevas neuronas con trastornos degenerativos o trastornos psiquiátricos. Esto es importante en enfermedades como el alzheimer o la depresión.

 

AQUÍ: ¿Estamos más cerca de superar esas enfermedades?

SO: Tienen múltiples causas y hay grandes grupos de pacientes para los que no se sabe de tratamientos realmente efectivos. Desde hace 50 años que se descubrió este campo de neurogénesis o formación de nuevas neuronas se vio que utilizando este concepto como diana si se podría atajar el problema de estos pacientes. Podríamos decir que yendo por este camino podríamos estar más cerca de conseguir nuevos fármacos.

 

AQUÍ: En Finlandia la gente suele ser alta, rubia y con ojos claros, en España morenos, ojos oscuros y, aunque ya no tan bajitos, más pequeños que por allí arriba. ¿En el terreno de la neurociencia ocurre igual, somos distintos los de allí que los de aquí y por ello también nuestros comportamientos?

SO: Allí la gente es muy distante, no sé si por el clima, por el frío que les hace tener un carácter más cerrado que el de los españoles. A veces choca bastante su manera de comportarse. Su vida es muy familiar, en torno a la casa, mucha gente incluso se construye su propia casa. El mundo de las tapas, de los amigos fuera del trabajo no está tan desarrollado como en España.

 

“Cuando vives en otros sitios te das cuenta de que todos tenemos que aprender algo, de que hay otras culturas y las fronteras ponen muchas limitaciones que ójala algún día desaparezcan”

 

AQUÍ: ¿El entorno nos moldea neuronalmente?

SO: Sí por supuesto, hace muchísimo. El entorno se sabe que es un factor positivo, si tu cambias mucho favoreces que tu cerebro tenga más plasticidad neuronal, porque lo enriqueces con distintas experiencias que le hace que se pueda adaptar más fácilmente. Yo que he vivido en muchos países me he enriquecido muchísimo, porque ahora me adapto más fácilmente a distintos tipos de entorno, a gente más cerrada o más sociable. Sí, el entorno moldea.

AQUÍ: Tú que has vivido en varios lugares, ¿qué opinas de esta nueva corriente que existe en distintos países de encerrarse en sí mismos? Ahora somos más nacionalistas.

SO: Estoy totalmente en contra de esos conceptos. Soy española y a mucha honra y me encanta lo español; pero es verdad que cuando vives en otros sitios te das cuenta de que todos tenemos que aprender algo, de que hay otras culturas y las fronteras ponen muchas limitaciones que ojalá algún día desaparezcan y todo el mundo tengamos libre acceso a viajar, a conocimientos, a educación, a la sanidad, a todo. No estoy muy a favor de los conceptos nacionalistas en general.

 

AQUÍ: En tus comentarios te muestras muy satisfecha del sistema educativo español que te permitió una preparación de excelencia. No parece que sea ya ese el camino que seguimos. ¿Qué opinas?

SO: La verdad es que conforme pasa el tiempo la educación en España está perdiendo muchísimo valor. Recuerdo que, cuando yo hacía la carrera, se fomentaba el sistema de becas que permitía que la gente que tuviera buenas notas pudiera continuar de forma más fácil. Que no dependiera solamente de tu capacidad de tener dinero, sino también de tu capacidad de esfuerzo y de sacrificio. A día de hoy es verdad que estamos limitando mucho el sistema y estamos dejando sin posibilidades a mucha gente. El sistema de educación sí que me está decepcionando los últimos años. En la universidad lo que en realidad se hizo fue recortar el número de años, esto supone menos tiempo para estudiar la misma materia, incrementar el dinero que costaba hacer esos estudios y obligarte luego, de alguna manera, a hacer un master que, en realidad, es la continuación de la carrera, lo que hacíamos antes y, en definitiva, parece que se está fomentando de nuevo a día de hoy que si tienes dinero puedes tener opciones y llegar más lejos que si no lo tienes.

 

AQUÍ: Soy un fans de programas como Brain Games, alucino viendo como nuestro cerebro es capaz de engañarnos a nosotros mismos y de cómo podemos ser manipulados por otros. Conociendo los potenciales del cerebro, ¿no echas de menos en el sistema educativo enseñanzas que permitan a los chavales y adultos discernir la realidad de manera más clara?

SO: En esto tengo que echar un capote a la educación finlandesa, allí lo que fomentan es la capacidad crítica, que cada niño y estudiante piense por sí mismo. Eso se echa en falta en la educación española y se debería incorporar. No solo capacidad crítica sobre los demás, también sobre nosotros mismos, aquí nos sientan mal las críticas aunque sean constructivas.

 

AQUÍ: ¿Te costó aclimatarte a Finlandia?

SO: Fue un poco difícil al principio. Me fui en mi coche, fue una aventura porque son muchísimos kilómetros, y cuando llegué eran temperaturas gélidas de -10º y -15º, echaba mucho de menos la luz porque en diciembre, que es cuando llegué, había sólo 4 o 5 horas de luz, que realmente no es luz, luz. No me costó adaptarme al laboratorio y al trabajo; pero sí al frío y a la oscuridad.

 

AQUÍ: Es un sitio muy distinto a España. ¿Alguna costumbre a la que no hayas conseguido adaptarte?

SO: Aunque es muy distinto, de Finlandia hay muchas cosas que me gustan, la puntualidad y el respeto que se tiene la gente, por ejemplo. Quizá no me he adaptado a las barreras que ponen, a llegar al laboratorio, saludar y sentir que la gente no te contesta o cruzarte con alguien y saludar y que tampoco te conteste. Afortunadamente ellos han entendido que soy española y que voy siempre diciendo hola y adiós y saludando como muy contenta; pero hay gente con la que no he conseguido ese nivel de respuesta y complicidad.

 

AQUÍ: El pasado siglo fue el de la genética, del genoma, ¿éste es el siglo de la ciencia de la mente?

SO: Yo creo que a día de hoy el cerebro está de moda. Otros órganos se llevan estudiando más tiempo, no es que el cerebro no se haya estudiado; pero probablemente es más difícil llegar a él a nivel técnico.

 

AQUÍ: ¿Qué tal vuestra relación con los psicólogos?

SO: Muchos hacen un trabajo de investigación aunque en mi centro no había ninguno. Respeto mucho su trabajo y considero que es esencial pues, además de los tratamientos, la psicología ayuda mucho a estos pacientes. No se trata solo de darles fármacos sino también de ayudarlos de otra manera.

 

AQUÍ: ¿Pero vivís mundos aparte?

SO: Hay psicólogos que están metidos en el mundo de la neurociencia haciendo otro tipo de experimentos, de hecho la beca que he pedido de fondos europeos la he solicitado en colaboración con un psicólogo de la Universidad Autónoma. Sí que es verdad que hay estudios de interacción; pero en mi caso no he tenido la suerte de coincidir trabajando con psicólogos.

 

AQUÍ: ¿Nuestro comportamiento es consecuencia de cómo funciona nuestro cerebro y nuestro cerebro es consecuencia de nuestro genoma?

SO: Los genes dicen mucho de nosotros; pero no todo. La genética dice características nuestras, sobre todo físicas; pero se sabe que nuestro comportamiento depende de millones de factores externos. De hecho ahora está más de moda la epigenética que la genética y la epigenética es eso: cómo el entorno influye y cambia al final nuestros genes, cómo nuestras experiencias personales, momentos, viajes, etc. están influyendo en nuestra personalidad. En ese sentido la película “Del revés”, que es una película de animación que trata sobre las emociones, es muy interesante porque muestra como, por ejemplo, un mal recuerdo puede cambiarte un momento feliz de tu vida, porque al final acabas asociándolo con ese recuerdo, y como todas esas emociones cambian tu personalidad.

 

AQUÍ: ¿Se puede restaurar la memoria?

SO: Es difícil. La memoria que perdemos no la solemos recuperar, aunque es verdad que hay otro tipo de memoria que si podría recuperarse. Muchos enfermos que sufren enfermedades degenerativas no pueden recordar nuevas cosas, pero en cambio si que se acuerdan de otras que pasaron hace 20 años. Es porque la memoria a largo plazo está más protegida y la del día a día se les olvida. Ahora se trata de ver cómo ayudar a esa memoria que se está formando, que se está generando, se pueda almacenar para seguir recordando. ¿Eso es restaurar? Bueno, entre pinzas, podríamos decir.

 

AQUÍ: ¿Podréis aumentar la memoria y la capacidad de aprendizaje?

SO: Eso es más fácil, entre comillas. Se ha visto con animales que se puede aumentar su capacidad de creación de neuronas y esto aumenta su capacidad de aprendizaje y de memoria.

 

AQUÍ: ¿Se está haciendo con humanos?

SO: Hasta donde yo sé, no.

 

AQUÍ: Sois unos científicos que dais mucho juego para la ciencia ficción ¿o quizá no tanta ficción? ¿Se van a poder crear mentes a medida?

SO: A mí me da un poco de reparo ese tema. Entran cuestiones éticas y otros condicionantes en eso. A mí no me gustaría.

 

AQUÍ: Ahora ha nacido la neuroética por esto.

SO: Para mí hay que diferenciar. Hace años se prohibió la investigación con células madre en algunos sitios y estoy completamente en contra de eso. Yo también trabajo con células madre, es algo imprescindible porque son la base para poder curar enfermedades en el futuro. Los científicos que nos dedicamos a esto lo sabemos y no supone, al menos para mí, un conflicto ético el generar células madre en el laboratorio o cogerlas de un cordón umbilical, que de hecho hoy en día se conservan pensando en el futuro. Esto es una cosa y otra decir: vamos a manipular en el laboratorio embriones para generar humanos con tales genes que estén predispuestos a tener un tipo de personalidad. De todas maneras, aunque pudiéramos manipular embriones, estamos muy lejos del mundo de la personalidad porque ya digo que eso depende de las experiencias de cada persona durante su vida.

 

AQUÍ: ¿Te ocurre como a Sócrates, según estudias el proceso neuronal, que solo sabemos que no sabemos nada?

SO: Yo hice biología, luego me especialice en neurobiología, luego empecé la tesis y fui a un montón de sitios, luego hice un posgrado, ahora he hecho otro y conforme me meto más, ya no estudio todo el cerebro, estudio el hipocampo, la neurogénesis y demás, me doy cuenta de que soy más ignorante de todo. Creo que la gente que se considera ignorante es porque al final ha tenido la posibilidad de ver que el mundo es tan amplio que es imposible conocerle entero. Si alguien viene y te dice que sabe mucho o sabe todo de algo hay que mirarlo con cautela, seguramente no sea verdad.

 

¿AQUÍ: ¿Y tu experiencia en EEUU?

SO: Estuve 4 meses en Saint Louis. Me gustó muchísimo. Es una ciudad muy distinta de New York o Chicago y te das cuenta de problemas graves de la sociedad americana, como el racismo que hay encubierto. La experiencia fue maravillosa, estuve en el grupo de una española, Susana, que era majísima, trabajé muy bien. Allí, como en Finlandia, son muy eficaces para el trabajo.

En España, contrariamente a lo que se dice, en ciencia somos de echar muchas horas, pero hacer poco en ese tiempo. No es un trabajo productivo al no tener las herramientas, las máquinas o la capacidad para ser más productivos, mientras que en el extranjero se fomenta lo contrario, estar las horas justas, para que el trabajo no te queme, pero aprovechando bien el tiempo; menos cafés y menos charlas.

 

AQUÍ: ¿Tienes campo en España para poder hacer trabajos similares a los que has realizado en Finlandia?

SO: Es difícil, aquí hay gente muy buena investigando; pero es difícil porque no hay mucho dinero que se dedique a la investigación. En la de alto nivel se nos ofrecen salarios muy bajos para la preparación que se requiere y, muchas veces, ni siquiera tenemos opciones para acceder a un trabajo. Me gustaría quedarme, lo que me planteo es buscar algo pero con fondos europeos. De hecho he presentado algunas aplicaciones para proyectos con fondos de la Marie Curie en los que básicamente trabajas en tu país, pero te financia Europa, porque aquí no se invierte mucho en esto.

 

AQUÍ: ¿Quieres volver a trabajar en España?

SO: Yo ya tengo 31 años y me cuesta muy poquito adaptarme a la vida y al trabajo, no soy muy exigente con nada, con tener poquito me conformo; pero cuando vienes te das cuenta de que tus amigos y tu familia están aquí y que los echas en falta, ahora tengo un sobrino al que me gustaría verle crecer. Cuando dicen que los que nos vamos es por espíritu aventurero, conmigo no va. Nos vamos porque no tenemos otras opciones.