SIN ELLOS, NO HAY CORPUS

Instalando los tapices flamencos del siglo XVII en la fachada de la Catedral de Toledo, la madrugada del día del Corpus. Foto: Luis de Toledo

 

 

Doscientas personas llevan meses trabajando para que todo este listo en la Semana Grande de Toledo y muchas más estarán pendientes todos esos días, sobre todo el 31 de mayo, para que nada falle, ni en seguridad ni en la programación. Todo está planificado al detalle: desde el dispositivo de emergencia a la instalación de los más de 3.000 adornos y miles de flores que decoran el casco histórico estos días.

 

LISTOS PARA RESOLVER CUALQUIER EMERGENCIA

 

José María Ortiz de Guinea, jefe del dispositivo de Cruz Roja.

 

A las 8 de la mañana del próximo jueves 31 de mayo un representante de la policía nacional, otro de la local, de la guardia civil, de Cruz Roja, otro de la agrupación de protección civil de Toledo, del parque municipal de bomberos y de la Academia de Infantería se pondrán en marcha para constituir un centro de coordinación operativa que en una hora estará a pleno rendimiento.

 

En las reuniones que mantienen estos días, con el concejal de Seguridad y el subdelegado del Gobierno presentes, se delimitan las responsabilidades que tiene cada cuerpo, la ubicación de sus miembros y cómo van a coordinarse para garantizar la seguridad y responder en minutos ante cualquier emergencia, pese a las miles de personas que esa mañana abarrotarán las calles del casco histórico de Toledo al paso de la procesión del Corpus (además de los toledanos, el año pasado la ocupación hotelera alcanzó el 87%).

 

“La coordinación de todos es básica para poder dar una respuesta adecuada, rápida y eficaz en minutos”, dice el subdelegado del Gobierno, Fernando Sanz. “Una de las cosas que me preocupan mucho es una evacuación durante el desfile”. Desde hace dos años, explica él, militares de la Academia de Infantería desplegados por todo el recorrido procesional están entrenados para colaborar en un desalojo rápido y ordenado si fuera necesario; nunca ha ocurrido, pero España sigue en nivel cuatro de alerta terrorista y existe un protocolo ante grandes aglomeraciones que obliga a estar preparados.

 

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