Si no existiera habría que inventarla

Felipe se levanta muy temprano para dar una vuelta por su campo. Sabe a qué hora comienza a trabajar, pero no cuándo terminará. Es agricultor, de esos que todos los días, ya sea domingo o fiesta de guardar, hace las labores del campo, almuerza y vuelve a la tarea. Hace dos años tuvo una buena cosecha. Disfrutó con una venta regular y vio compensadas pérdidas anteriores con las ganancias. Guardó los ingresos para cuando viniera uno malo. Pues sabía que vendría. La siguiente campaña no fue buena y, este año, a punto de recogerse, ha quedado arrasada tras una tormenta con granizo. Es la naturaleza.

 

Aun así, seguirá siendo agricultor, como lo lleva haciendo desde hace casi medio siglo. Ha sobrevivido a todas las crisis del país y ha convertido su profesión en una forma de vida que no cambiaría por nada en el mundo. Pero las pérdidas de este año le han dejado el bolsillo temblando. Apenas podrá cobrar lo que el seguro considere. Llama a María, la técnica que, desde hace años, le lleva los papeles en ASAJA, para que le tramite el parte al seguro. A las doce de la mañana, María ya ha recibido la llamada de otros treinta asociados más afectados por la tormenta. Comienza el movimiento en la oficina. Hay que llamar a Agroseguro para que, cuanto antes, realicen las peritaciones en las parcelas dañadas. Los responsables de ASAJA se dan cuenta de la magnitud de la catástrofe para muchas familias.

 

Hace unos años negociaron una mejora del seguro agrario. Les costó mucho trabajo con la Administración y mucho tiempo. En las reuniones con los que gobiernan es donde se consiguen más logros para los agricultores y ganaderos. Los miembros del Comité Ejecutivo, los que ponen la cara y la firma en ASAJA, son los encargados de negociar. Hay días que viven literalmente en el coche para asistir a mesas de trabajo por toda la región. Con los datos y los informes que recopilan los técnicos, los representantes justifican las demandas de sus socios. Son fundamentales para reivindicar ayudas, denunciar fraudes, alegar normativas, realizar balances y estimaciones de los sectores, exigir medidas o valorar mejoras y hasta pelearse con los conservacionistas, con el buen sentido de la palabra, para que recuerden que los agricultores son los verdaderos interesados en cuidar el medio ambiente… aunque a veces, también son la diana de intereses económicos o políticos.

 

Y, otras veces, cuando las cosas van mal, por causas como catástrofes naturales o el mal funcionamiento de los mercados, también se les culpa por ello. Pero, al final, casi por vocación, continúan con la lucha. Pero, volviendo a la vida de Felipe, con lo que le pague el seguro no será suficiente, porque ya no le queda nada en la hucha. Entonces, desde ASAJA se comienzan a mover los hilos para que declaren la zona como catastrófica o activen un plan especial para esa comarca. También pedirán otras medidas, como el adelanto de la PAC o beneficios fiscales. Todo ese trabajo que se hace desde la organización agraria es casi intangible, pero el valor social es real. La comarca entera tendrá beneficios económicos, y las pérdidas por el granizo, serán menos malas. Si la organización agraria no existiese, habría que inventarla.

 

Detrás de las siglas de ASAJA existe una gran infraestructura humana y material al servicio de los agricultores y ganaderos. El 31 de enero de 1990 nacía ASAJA de Castilla-La Mancha, la mayor organización profesional agraria de la región. Desde entonces, cada día las oficinas de atención a los afiliados y agricultores en general reciben numerosas solicitudes de información, asesoramiento y gestión de servicios con el objetivo de conseguir explotaciones agrarias rentables y capaces de adaptarse a las demandas y necesidades actuales.

 

El ingente trabajo que se hace desde la organización agraria Asaja es casi intangible, pero el valor social es real, revierte en beneficio de la sociedad

 

ASAJA de Castilla-La Mancha tiene una organización regional, cinco provinciales y unas 60 delegaciones locales y comarcales. El personal técnico tramita expedientes de pago único, solicitudes de reestructuración de viñedo, de incorporación de jóvenes, de planes de mejora y modernización de regadíos, entre otras, además de otras actividades como la confección de nóminas y seguros sociales de empresas agrarias, declaraciones de la renta y da asesoramiento técnico, con más de 25.000 consultas anuales. Los servicios jurídicos atienden más de 9.000 consultas anuales y tramitan todos los años miles de alegaciones y recursos.

 

La formación, la información y la comunicación son pilares fundamentales en la estructura organizativa. Conscientes de la importancia de que la información llegue puntualmente al agricultor, dispone de un departamento de comunicación; se editan boletines mensuales e informes periódicos que se distribuyen regularmente entre los asociados, ya sea a través de impresión en papel, mediante la newsletter o por las redes sociales. Notas de prensa, ruedas de prensa, entrevistas en prensa, radio y televisión, y un gran número de artículos de opinión contribuyen a informar a nuestros afiliados y al conjunto de la sociedad sobre los temas de actualidad agraria.

 

Dicho esto, solo me queda agradecer el trabajo a María, que ha conseguido que Felipe duerma más tranquilo esta noche. Y también a David, a Víctor, a Laura y a todos y cada uno de los técnicos, abogados, formadores, periodistas, etc., que forman el capital humano de ASAJA Castilla-La Mancha. Porque, al fin y al cabo, aunque no se aprecie, cada minuto que dedican, se revierte de beneficio a la sociedad.

    

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda

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