Seguridad insegura

Los que vivimos del campo tenemos que tener un seguro que nos garantice de verdad unos ingresos mínimos al año”, es una de esas opiniones generalizadas que nos hacen llegar nuestros socios. Y nosotros sabemos que el seguro tiene muchas deficiencias, sobre todo el precio, por ello, ASAJA CLM sigue peleando por que mejoren. Pero tenemos que concienciarnos de la necesidad de contratarlos.

Entre las carencias detectadas en el sistema, está la disminución en los últimos años de las asignaciones presupuestadas por las Administraciones, regional y nacional, para los seguros. Los agricultores se quejan del alto coste de las pólizas, y cada vez se incrementan más.

De hecho, esas deficiencias en el sistema de seguros, son siempre un caballo de batalla para la organización agraria. Este verano, por poner un ejemplo, demandábamos cambios importantes en la interpretación de las normas de peritaje de los cultivos hortofrutícolas, dañados por inclemencias meteorológicas.

Lo que reclamábamos eran pagos compensatorios más ajustados a la realidad de los daños que sufren las explotaciones y cambios en las normas específicas de peritación, que las hicieran más atractivas para su contratación, ya que los agricultores aseguraban que les atropellaban sus intereses, ocasionándoles graves perjuicios económicos y reduciendo notablemente los índices de contratación.

Pero existen motivos suficientes para entender por qué es necesario contar con un seguro agropecuario: evitar que el trabajo y la inversión de todo un año desaparezcan como consecuencia de fenómenos meteorológicos adversos.

El seguro agrario es una herramienta más en las explotaciones que ofrece seguridad ante los imprevistos y que los agricultores deben utilizar para poder salvaguardar su inversión, con la que puede acabar, en cuestión de minutos, una tormenta de granizo o pedrisco.

Entonces, si no queremos ver arruinarse a los que nos dan de comer, las políticas también deben apostar por ellos, por ser la única herramienta ante las situaciones adversas motivadas por la climatología. Pero para que sea más atractivo, el sistema de seguros debe ser competitivo y viable.

Desde que nacieran en los años ‘70, los seguros agrarios constituyen uno de los ejes fundamentales de las políticas agrarias. Pero, hoy en día, está estancado, lo demuestran los propios datos tanto del  número de pólizas como del valor de las producciones aseguradas.

Desde ASAJA, nos hemos dado cuenta también de que, a veces, hay agricultores y ganaderos que no contratan determinadas líneas de seguro por desconocimiento. Por ejemplo, el olivar. Es cierto que el seguro de rendimientos, que es en realidad el que mejor te asegura la cosecha, es caro, muy caro. Pero hay otra línea, que es la de pedrisco, bastante asequible y que cubre los daños por granizo y por otras adversidades climatológicas.

Por lo tanto, hay que empezar por informar de todas las opciones que tenemos para asegurar nuestras explotaciones y, además, reforzar la necesidad de contratarlos.

Nosotros recomendamos a los agricultores que se informen, que hablen con nuestros departamentos de seguros. Hay opciones desconocidas o novedosas, como fraccionar el pago, pedir una revisión del rendimiento asignado a la explotación olivarera… En ASAJA CLM, los técnicos asesoran y confeccionan a la carta el seguro agrario. Además, realizan un seguimiento de cada póliza y, ante un siniestro, realizan peritaciones y peritaciones contradictorias si fuera necesario.

Así pues, lo importante es que los agricultores manejen la información suficiente para que puedan echar números y ver qué modalidad les conviene más, pero siempre, con una póliza firmada, la única opción de garantizar una renta básica anual.

    

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda