¡Se va el caimán, se va!

Llevo 38 años llenando todos los días una página en blanco. Casi cuatro décadas contando lo que pasa aquí, allí y allá. En este tiempo nunca me había topado con alguien (y he conocido a cada espécimen que os pondría los pelos de punta) capaz de despreciar a las personas con tanta saña, crueldad y fiereza, hasta que el dedazo de M. Rajoy envío de paracaidista a Castilla-La Mancha a Dolores Cospedal, que tras cinco años en la oposición entró en Fuensalida repartiendo más hostias que en una peli de Bruce Lee, sin dejar títere con cabeza y sembrando el desconcierto entre los funcionarios que tuvieron la suerte de conservar su puesto de trabajo. No así los 20.000 desdichados que se los tragó la patrañera “Dieta Cospedal”.

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