Se extiende el rechazo a abrir las piscinas municipales

 

Los pueblos de la comarca de la Sierra de San Vicente han sido los últimos, por ahora, en tomar la decisión de no abrir al público este verano sus piscinas municipales. Los ayuntamientos de Almendral de la Cañada, Buenaventura, Cardiel de los Montes, Castillo de Balluela, Los Cerralbos, Cervera de los Montes, Lucillos, Hinojosa de San Vicente, Navamorcuende, Nombela, Nuño Gómez, Pepino, Pelahustan, El real de San Vicente, San Román de los Montes y Segurilla, conjuntamente, han tomado la decisión de sumarse a lo que ya es una corriente generalizada entre muchos pueblos toledanos de no abrir sus piscinas municipales.

 

Como en el resto de las comarcas o zonas que anteriormente adoptaron idéntica decisión, el motivo argumentado es el de la responsabilidad y el de proteger en la medida de lo posible la salud pública. Muchos de estos pueblos de la sierra de San Vicente son lugares de veraneo en los que en los meses de calor la piscina se convierten un gran valor económico. También los alcaldes, en los comunicados conjuntos que han elaborado, han calificado la medida de “dolorosa”.

 

Días antes habían sido los municipios integrantes de la mancomunidad del río Guajaraz: Cobisa, Argés, Burguillos y Nambroca, todos muy próximos a Toledo capital, quienes conjuntamente acordaron no abrir sus piscinas con el fin de preservar el derecho a la salud.

 

Aún antes que estos y exponiendo idénticos motivos lo hicieron los ayuntamientos de Carmena, Cebolla, Domingo Pérez, El Carpio de Tajo, Malpica de Tajo, Montearagón, Mesegar de Tajo, La Mata, Los Cerralbos y Lucillos.

 

Fueron, sin embargo, 21 pueblos de la zona de Talavera los que primeramente, y también de manera conjunta, quienes marcaron el camino: Alberche, Alcañizo, Alcolea de Tajo, Azután, El Bercial, Calera y Chozas, Caleruela, La Calzada de Oropesa, Herreruela de Oropesa, Lagartera, Mejorada, Montesclaros, Navalcán, Navalmoralejo, Oropesa, Parrillas, El Puente del Arzobispo, El Torrico, Valdeverdeja, Velada y Las Ventas de San Julián decidieron no abrir este verano sus piscinas municipales.

 

El que las decisiones se adopten de manera conjunta entre pueblos cercanos tiene que ver con el efecto llamada que tendrían, para las que quisieran abrir, del resto de las localidades, añadiendo dificultad a la que ya tiene cumplir con los requisitos que marca el ministerio de Sanidad.

 

Por otro lado, la mayoría de estas piscinas, son dadas a gestionar por los ayuntamientos a cambio, normalmente, de la explotación del bar de la instalación. Un negocio que se presume lleno de dificultades; por la limitación de aforo, por la necesidad de aumento de plantilla para asegurar el correcto funcionamiento higiénico de la piscina, vestuarios y resto de la instalación; y menos atractivo aún ante el riesgo de que se produzca algún contagio de Covid-19.

 

Los ayuntamientos que han decidido no abrir, y otros que están aún analizando la conveniencia o no de hacerlo, son conscientes de que tendrían que ser ellos mismos quienes gestionaran el correcto funcionamiento de las piscinas municipales, lo que les provocaría los mismos problemas económicos y de gestión que a un privado, más el político que tiene en la actual situación tomar cualquier decisión activa, por las críticas que ello inevitablemente conlleva, sea cual sea la decisión adoptada, y máxime si también en ese caso se produce algún contagio.

 

Ante esta situación, que además su conveniencia puede ser avalada por razones de salud, muchos ayuntamientos de Toledo han preferido no arriesgar y, sin duda, en los próximos días habrá bastantes más que adopten la misma decisión.