RUTA DEL QUIJOTE CON NIÑOS

Leer las cientos de páginas que completan la novela “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”, de Cervantes, o recorrer los 2.500 kilómetros que tiene la Ruta de Don Quijote pueden ser tareas tan entretenidas como intensas. Y apasionantes. Pero seamos realistas y vayamos por partes. A estas páginas traemos la Ruta del Quijote enamorado, que nos lleva por Puerto Lápice, Campo de Criptana, El Toboso, Argamasilla de Alba y las Lagunas de Ruidera, un buen camino para adentrar a los niños en el ‘universo quijote’.

Visitando los molinos de Campo de Criptana, contra los que Don Quijote entabló una lucha desigual.

 

La risa que le dio al ventero cuando un huésped que no parecía estar en sus cabales le pidió que le armara caballero para así poder ir “por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras en pro de los menesterosos…” aún resuena en el patio de la venta de Puerto Lápice, lugar que ya aparece en el capítulo II del Quijote, que narra la primera salida del hidalgo en busca de su amada Dulcinea.

 

Así que Puerto Lápice (Ciudad Real) es el inicio de esta ruta corta que puede hacerse en una jornada. Mantiene el pueblo su fisonomía manchega, con casas encaladas de zócalos y portadas en azul añil y una Plaza Mayor en dos plantas de soportales, pintada en el típico color almagre de la Mancha, con numerosos guiños a la obra cervantina.

 

En 1605, cuando Cervantes publica la primera parte de la novela, este lugar no llegaba a ser ni aldea, apenas contaba con unas cuantas posadas junto al Camino Real. Hoy, la Venta del Quijote es un reclamo para turistas y seguidores del Quijote. Se trata en realidad de una recreación de las ventas del siglo XVII y cuenta con un museo dedicado a la novela, que contiene antiguas ediciones de la novela, grabados de famosos ilustradores, láminas que lo representan incluso como un guerrero samurai (que hacen las delicias del creciente turismo oriental).

 

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