RICARDO MARTÍN “MI FOTOGRAFÍA ES DE SENTIMIENTOS, HE BUSCADO EMOCIONES”

Ricardo Martín

Un impulso de 50.000 fotografías analógicas, la mayoría diapositivas, es el que Ricardo Martín ha dado al proyecto “Toledo entre todos” al donar su archivo fotográfico.  Autor de libros como “Los cielos de Toledo”, “Toledo entoldado”, “Diálogos de agua y piedra: Venezia y Toledo” y “Madrid y Nápoles. Dos ciudades y un solo corazón”, el fotógrafo cuenta con con importantes premios, como el Casiano Alguacil y ha realizado numerosas exposiciones.

El proyecto, puesto en marcha por la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha que encabeza el ex presidente autonómico, Jesús Fuentes Lázaro, busca recuperar el patrimonio fotográfico de Toledo.importantes premios, como el Casiano Alguacil y ha realizado numerosas exposiciones. El proyecto, puesto en marcha por la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha que encabeza el ex presidente autonómico, Jesús Fuentes Lázaro, busca recuperar el patrimonio fotográfico de Toledo.

Nacido en Madrid el 3 de enero de 1951, recaló en Toledo en 1984 como funcionario de la Junta. Un trabajo que le llevó a conocer hasta el último rincón de la región y que ha simultaneado con su gran pasión, la fotografía. Sus 50.000 donaciones son, pues, además se una sublimación del color, la historia en imágenes de los cambios de esta tierra cuando pasó a llamarse Castilla-La Mancha.

Cielos de Toledo 2

50.000 fotografías que a la Biblioteca Regional. ¿No le duele?

No, porque para mí no es perderlas, al contrario, si me hubiese quedado con ellas, ahora que tengo que trasladarme, tendría el problema de qué hacer con ello porque es un material muy voluminoso. Aquí en la Biblioteca confío, aunque se tarde mucho en digitalizar, que serán útiles.

Cuando llegué, lo primero que me llamó la atención fueron los cielos de Toledo.

Quiere devolver a Toledo y a Castilla-La Mancha lo que le han dado, eso ha dicho usted. ¿Qué es eso tan valioso?

Yo no tengo hijos y la fotografía ha sido mi pasión, he invertido muchísimo dinero en ella. Es una pasión que prácticamente se ha desarrollado aquí, en la que me han ayudado muchos amigos, y creo que aquí debe revertir, es una forma de entregar toda la experiencia que he tenido en esta tierra. No he sido nunca muy exigente desde el punto de vista técnico, ha sido una fotografía que ha buscado el sentimiento, las sensaciones. Fotografías de paisajes y detalles, fundamentalmente, que me provocaban emociones. Además de un recuerdo que, con el transcurrir del tiempo, van resultando más valiosas.

Cielos de Toledo

Llegó a Toledo, a la Junta, cuando Castilla-La Mancha comenzaba a coger fuerza cómo tal. Una región muy distinta a la que ahora deja. ¿Cómo sintetizaría este cambio desde el punto de vista de la imagen?

No ha cambiado mucho en cuanto a la imagen, pero sí en cuanto a la sensación que tienen las personas. Cuando llegué no había apenas afición a la fotografía y en cuanto a las expresiones plásticas también muy poquita, las clásicas de vistas de Toledo y poco más. No había apenas iniciativas, ni inquietudes. Ahora hay bastantes más, podría haber más aún, pero en cuanto a la fotografía hay una inquietud artística tremenda y gente muy preparada y de mucha calidad que la está pudiendo enseñar y desarrollar. La Asociación fotográfica de Toledo, por ejemplo, a la que pertenezco, está sacando cosas interesantísimas. En ese sentido esto ha mejorado muchísimo y para mí eso es lo más importante. Luego se han dado las mejoras propias por el paso del tiempo, como en todos los sitios, y eso es normal que se note.

¿Qué es lo más llamativo que le ha resultado fotografiar de la región?

Nada más llegar aquí empecé a recorrerla y a fotografiarla completamente como consecuencia de mi trabajo, para ver las inversiones que entonces se hacían en Sanidad y Bienestar Social y descubrí una Castilla-La Mancha que no me imaginaba. Por ejemplo la región verde de zonas de Albacete o Cuenca, pueblos que estaban muy olvidados. Y Toledo que es una ciudad impresionante, aunque me da pena que no se conozca como se debiera. Toledo hay que vivirlo, pasearlo a diferentes horas del día y en estaciones distintas. Es una maravilla.

Quiero devolver a Toledo y a Castilla-La Mancha lo que me han dado

Las fotografías que usted dona están hechas con cámara analógica, en su mayor parte, y por tanto muy escogidas, la economía obligaba a ello, ahora disparamos a todo lo que se mueve. ¿Siente añoranza de aquella época o está más con la tecnología?

 Sí siento mucha añoranza, me he tenido que adaptar a la fuerza. En realidad son dos formas de ver la fotografía diferentes, no es que una sea mejor que otra. Ahora paso mucho tiempo en el ordenador y antes lo pasaba en el laboratorio y lo echo de menos. Ahora tengo la obligación de estar en el ordenador; pero no me gusta. Me ha pillado un poco a contrapié este cambio, pero me he tenido que adaptar.

¿Cómo es su equipo básico cuando sale a fotografiar?

Voy cargado. Salgo siempre con dos cámaras, no soy un fotógrafo que prepara las fotografías, yo veo el motivo y la hago y si tengo que cambiar de objetivo puedo perder el momento. Llevo un angular, un 18-90, y un telex, un 100-300.

La Albufera

La pasión por la fotografía se ha disparado en estos años. Muchas personas han dado el salto del móvil a la toma de imágenes más sofisticadas. Otros han seguido el camino contrario, conozco algún gran fotógrafo que lo ha hecho. ¿Cuál ha sido su proceso en este tiempo?

Aguanté todo lo que pude con la cámara analógica. Normalmente he hecho diapositivas, porque me ha gustado mucho hacer audiovisuales y he montado algunos de proyección de diapositivas con dos proyectores y música como forma de enseñar mis trabajos. Hoy en día te coges el móvil y enseñas el vídeo que has hecho; pero entonces era así. Me tuve que adaptar cuando ya empezaba a tener dificultades para encontrar las películas que yo utilizaba. Es verdad que ahora con lo digital tienes más posibilidades de hacer cosas, puedes hacer una fotografía técnicamente regular y sacar luego en posproducción una fotografía buenísima. Antes hacías un carrete de 36 fotos y a lo mejor te salían 3 o 4 buenas, el resto no servían para nada. Ahora hay gente buenísima, yo me quedo admirado de lo que hacen con las fotografías; pero eso no es lo que a mí me gusta. Yo necesito tirar la foto y verla con tus ojos, no luego después de arreglarla.

Ha estado en el servicio de publicaciones de la Junta. ¿Puede hacer un diagnóstico de la situación cultural de Castilla-La Mancha?

Ahora bastante mal. Las cosas cuestan dinero y esa no es una prioridad hoy en día. Hasta que no haya más posibilidades económicas imagino que no se emplearán más recursos. Ahora hay que acudir a los patrocinios privados, si quieren claro. Por otro lado, y desde el punto de vista ciudadano, hay más inquietudes por hacer cosas buscándose la vida como se puede, pero la cosa está difícil. Sin embargo, y eso se observa claramente en ciudades como Toledo, se ha visto que la inversión en cultura es productiva. Ahora con los premios Goya salía el dato de cómo el cine revertía al Estado en forma de IVA una cantidad superior a lo que éste aportaba en ayudas al cine; pero hay que invertir primero.

LLanes

Ha publicado varios libros. Uno es Los cielos de Toledo, ¿por qué?

Como libros realmente he hecho 4. Los cielos de Toledo fue lo primero que me llamó la atención. Yo vivía al principio en Olías del Rey y los atardeceres y amaneceres con que me encontraba yo no los había visto en mi vida. Previamente al libro hice una exposición sobre cielos en la Posada de la Hermandad. AQUÍ: Después hizo Toledo entoldado, ¿siempre mira para arriba? R.M: No, también aquí lo que más me llamó la atención del Corpus fueron los toldos, las figuras que hacían. En realidad ese libro no salió como había pensado y propuse a la editorial. Lo que hicieron fue, para poderlo vender, buscarse al Ayuntamiento y al Arzobispado y entonces metieron cosas que no iban con la idea del libro.