Reglamento fresa

Un ataque a una empresa francesa encargada de la importación de vino español, destruía a principios de agosto 50.000 litros de vino que se acumulaban en sus instalaciones. Lo que no es de recibo es que el Gobierno español se limite a una actuación diplomática o meras notas oficiales de queja ante el Gobierno galo pues, lo que se debería hacer es trasladar el asunto a instancias comunitarias a fin de que se adopten las sanciones pertinentes, así como las medidas necesarias para erradicar estas prácticas violentas contra vinos españoles.

 

También el pasado mes de abril, viticultores franceses abordaban a los camiones vertiendo a la calzada miles de litros de vino procedente de Castilla-La Mancha, responsabilizándolo de los bajos precios de su vino y atacando directamente a un sector fundamental para nuestra economía regional. Pues bien, ante estos casos, la Unión Europea cuenta con su propia normativa comunitaria. Según el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea, en su artículo 288, segundo párrafo, la Comunidad deberá reparar los daños causados por sus instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con los principios generales comunes a los Derechos de los Estados miembros.

 

Para su correcta aplicación en materia de libre circulación de mercancías entre los Estados miembros, en 1998 se desarrolló el Reglamento (CE) Nº 2679/98 del Consejo de 7 de diciembre, también conocido como Reglamento “Fresas”. En dicha normativa, se define como obstáculo a la libre circulación de mercancías entre Estados miembros a aquél que provoque una perturbación grave de la libre circulación de mercancías, impidiendo, retrasando o desviando, físicamente o por otros medios, su importación, su exportación o su transporte desde un Estado miembro o a través de éste, ocasione una grave pérdida a los particulares perjudicados, y exija acción inmediata a fin de evitar la prolongación, extensión o agravamiento de la perturbación y la pérdida mencionadas.

 

Además, dicho Reglamento establece vías de recurso rápidas para que se adopten las medidas necesarias para indemnizar a los afectados. Así pues, según la legislación europea, se deben reparar urgentemente los daños causados a los afectados tras incumplir la normativa de libre circulación de mercancías, no sólo por causar graves pérdidas sino también por no evitar su prolongación. Hagamos una reflexión: Francia es el principal importador de vinos españoles, tanto en vinos tintos como en blancos, por lo que este tipo de distorsiones en las relaciones comerciales podrían generar un grave problema para los intereses de los viticultores españoles.

 

Actualmente, en la Unión Europea impera el libre mercado y, al igual que Francia importa vino español nuestras industrias compran leche francesa a precios ridículos. ¿Acaso han efectuado nuestras industrias lácteas alguna protesta violenta contra los franceses? Pues bien, esperamos que las autoridades comunitarias tomen cartas en el asunto porque, de lo contrario, comenzará a barajarse un posible boicot a los productos franceses o una campaña de rechazo a las industrias agroalimentarias instaladas en España.

José María Fresneda

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda