QUINTANAR PRESUME DE SUBCAMPEONA DE ESPAÑA

La quintanareña Laura Valdés es la segunda mujer más rápida de España en 800 metros en pista cubierta, a dos segundos de la primera. Vive en París, pero en su pueblo empezó todo.

 

¿Cómo has vivido este éxito?

 

Estoy o estamos, mi entrenador, familia, compañeros… muy contentos. Una medalla en los nacionales es para siempre. Mi objetivo era ser segunda, pero hasta que no cruzas la línea de meta, no puedes cantar victoria. La semana anterior corrí en los nacionales de Francia (como extranjera) y fui tercera, con muy buenas sensaciones. No tenía dudas de mi buen estado de forma.

 

Además, este invierno mis entrenamientos han sido muy buenos, a pesar del frío que no me gusta nada. Y sin dolores de tendón porque el año pasado, entre abril y noviembre, tuve tendinitis en los dos tendones de aquiles. He necesitado 3 meses de ondas de choque para poder entrenar sin dolor. Una medalla ahora ayuda a olvidar los entrenamientos horribles de invierno y da fuerzas y confianza para atacar la temporada de verano, que es la más importante.

 

¿Tu próxima aspiración? ¿Estar en Río?

 

Continuar como hasta ahora, mejorando cada temporada. A pesar de mis casi 28 años, soy joven en el 800. Empecé en 2010 con 2’27”, 2’16” en 2011… hasta 2’04” en 2015. Mi objetivo en el atletismo no es ser profesional sino disfrutar de cada entrenamiento y de cada competición. Río, con una mínima de 2.01.45, no es accesible en estos momentos para mí.

 

Empezaste a correr y a competir en Quintanar. ¿Cómo lo recuerdas?

 

Cuando tenía 8 años mi madre nos apuntó a mi hermana y a mí al club de atletismo Manchego, con Antonio Zaragoza y Feliciano como entrenadores. Hacíamos crosses en invierno y pista en verano. Había un buen ambiente para las categorías menores. Quedábamos un grupo grande a las cinco y media de la tarde donde ahora está la piscina cubierta, los ‘buenos’ y los ‘menos buenos’. Estirábamos un poco y nos íbamos a correr por los caminos dirección Villanueva. Yo odiaba el fondo, así que siempre intentaba atajar (se ríe).

 

Pero nos divertíamos mucho porque todos mis amigos también estaban en el club. Los fines de semana nos íbamos en autobús todos y hacíamos crosses incluso en Castellón, Sevilla o Ibiza. A mí lo que me gustaba era la velocidad, con más corto mejor, y no entendía cuando Feliciano me decía siempre que tenía que hacer medio-fondo. Y fíjate ahora, me encanta hacer kilómetros.

 

He empezado a hacer buenas marcas (en 400: 55”79 y en 800: 2’04”) tarde, pero me lo he pasado genial entrenado desde pequeña, con otros atletas que siempre se convertían en amigos. El buen ambiente es lo que hace que vayas a entrenar todas las tardes. Sin olvidar a mis padres, que me han acompañado siempre y que lo siguen haciendo.

 

Vives en París ¿por qué?

 

Vine a París en septiembre de 2009 para terminar mis estudios de Ingeniaría de Caminos. Hice un master y luego una tesis doctoral en mecánica de materiales. Ahora trabajo en un laboratorio de biomecánica, en el departamento de deporte y salud. Me encanta mi trabajo. ¿Vienes mucho a Quintanar? Cada 3 o 4 meses y siempre que voy paso por la pista y me da mucha pena ver que el club Manchego casi ha desaparecido.

 

Era Antonio Zaragoza quien estaba al pie del cañón. Venía a buscarnos en coche a la salida del colegio o instituto para llevarnos a la pista. Sobre todo aprovecho para cuando voy a competir en España con el Playas de Castellón (su club) para acercarme. Además como mi marido es francés, intento llevarlo para fiestas, Semana Santa, etc, para que conozca las costumbres.