Quince días que estremecieron a España

No ha sido una revolución pero los efectos políticos que se originaron con la sentencia de la Gurtel, la moción de censura contra Mariano Rajoy presentada por Pedro Sánchez y la constitución del nuevo Gobierno del PSOE ha originado un vuelco político en España impensable pocos días antes. También en Castilla-La Mancha.Entre los dirigentes del PSOE regional, cuando aún no se había votado, veían la situación política con mucha preocupación, consideraban que Pedro Sánchez se había apresurado en presentar la moción de censura.

En el PP se mostraban indignados aunque algunos, veteranos ya en esto pero algo alejados del poder en el partido, se mostraban pesimistas no tanto por la moción sino por el proceso que estaba viviendo el PP; aún así todos, principalmente los alcaldes, procuraron dejarse ver en los distintos actos que se desarrollaron en torno a la festividad del Corpus y a la del Día de Castilla-La Mancha.

En Ciudadanos había optimismo, incluso alegría, estaban en la creencia de que finalmente se impondría un adelanto electoral que les beneficiaría.

En Podemos simplemente expectación.

 

El órdago que Pedro Sánchez lanzó con la moción de censura y que continuó después con la formación del gobierno, con el que quedó claro que no está en sus intenciones un adelantamiento de las elecciones sino apurar al máximo lo que queda de legislatura, ha puesto al resto de partidos políticos, pero también al suyo y de una manera especial en Castilla-La Mancha, ante un espejo que les ha dicho que no son los más guapos.

 

En el PP esto se traduce, consecuencia de la dimisión de Rajoy, en una lucha por el poder en la que está especialmente involucrada su presidenta regional, María Dolores de Cospedal. Dependiendo del resultado así será la situación en Castilla-la Mancha. Caso de salir derrotada a nivel orgánico en el partido, nadie duda de que tanto a ella como a Sáenz de Santamaría, la que pierda, se la ofrecerá una salida digna; pero que no será extensible a sus principales colaboradores.

Las primeras batallas sucesorias se han inclinado favorablemente a Cospedal quien consiguió que el comité organizador esté presidido por el eurodiputado alcarreño Luis de Grandes y que uno de los tres vicepresidentes sea su mano derecha en Castilla-la Mancha, el toledano Vicente Tirado; además entre otros miembros afines en el comité organizador está la que fuera su jefa de gabinete y posteriormente alcaldesa de Tarancón, María Jesús Bonilla, su jefa de prensa, Isabel Gil, y su jefe de gabinete en Defensa, José Luis Ortiz .

En el PSOE castellano manchego no ayudó a tranquilizar a sus dirigentes el nombramiento de la ex consejera con José María Barreda, Magdalena Valerio como ministra de Trabajo. Se les olvidó felicitarla, si lo hizo el PSOE de Guadalajara. Y es que la ministra fue uno de los principales apoyos que tuvo el alcalde de Azuqueca de Henares, José Luis Blanco, a principios de año cuando decidió dar la batalla a Emiliano García Page por la Secretaría General del PSOE en la región. Ahora es a él a quien le quieren presentar rival en primarias para la alcaldía.

Curiosamente ha sido el presidente de la Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha (CECAM), Ángel Nicolás, asegurando que es “muy buena señal” que la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, diga que “se va a sentar con la patronal y los sindicatos para hablar”, quien se ha mostrado más expansivo con el nombramiento de la ex consejera regional. En el caso de los principales sindicatos de la región CCOO ha preferido la cautela, declaraciones medidas, no así UGT, cuyo secretario regional, Carlos Pedrosa, no ha tardado siquiera una semana en plantear críticas al gobierno de Pedro Sánchez y volver a introducir en el debate político las diferencias que surgieron en las primarias que este último ganó a Susana Díaz y a Patxi López. Fue en una entrevista en el Diario.es donde Pedrosa, quien también es marido de la consejera de Bienestar Social del gobierno regional, Aurelia Sánchez, lo que introduce una mayor elemento polémico a sus declaraciones, dijo que “El Gobierno central me preocupa bastante porque no he visto propuestas sino bandazos”. En la entrevista, el secretario de UGT, entra en la crítica partidista cuando asegura que “Me alegré mucho cuando tres castellano-manchegos de peso entraron en la Ejecutiva Federal Socialista –alude a Magdalena Valerio, Milagros Tolón y Manuel González Ramos– y todavía no he visto que piensen en Castilla-La Mancha” .

Pues bien, resulta que días después el gobierno de Pedro Sánchez nombra delegado del gobierno de la región precisamente a Manuel González Ramos, también de Albacete como Pedrosa, y ex secretario general del PSOE en esa provincia, el único de los cinco de Castilla-La Mancha que apoyó a Sánchez en contra de la opinión de la dirección regional que era partidaria de Susana Díaz. Dejó la secretarÍa del PSOE de Albacete cuando Sánchez le llevó a la Ejecutiva Federal. El nombramiento, en contra de lo que ha pasado en la mayoría de las comunidades autónomas, no ha sido consultado previamente con la dirección regional del partido, lo que parece indicar una clara intención y muestra que las suspicacias entre unos y otros están muy lejos de haberse superado.

En Ciudadanos y en Podemos, los llamados partidos emergentes, la situación muestra las debilidades organizativas de ambos. La escasa presencia militante en los pueblos de la región les origina dificultades añadidas. Dos partidos que se han basado, fundamentalmente, en el márketing político y que sufren cuando el aire de éste cambia de dirección. Una situación que, en el caso de Podemos, quiere aprovechar ahora Izquierda Unida que goza de una mayor implantación, aunque no fue acompañada de los votos, que aboga por hacer valer su mayor peso municipal y su estructura organizativa a la hora de confluir con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones de 2019 porque, declaraba el Coordinador Regional de IU, Juan Ramón Crespo “ni Equo, ni Podemos, ni el Partido Castellano tienen su representación municipal”. En Ciudadanos, los dirigentes miran a Madrid y que sea el dedo “divino” el que resuelva quién liderará el partido a nivel regional a partir de las próximas elecciones o un poco antes, cuando se designe al candidato en las elecciones autonómicas.

El cambio político en España ha coincidido en el tiempo con un episodio más de las diferencias existentes en el seno de Podemos Castilla-La Mancha. David Llorente, uno de los dos parlamentarios de Podemos, miembro de la corriente de Anticapitalistas, presentaba el pasado 2 de junio en Toledo la corriente “Alternativa Castilla-La Mancha”, cuyo principal objetivo es el de reclamar la salida de Podemos del gobierno de Castilla-La Mancha porque aseguran que “ha supuesto una renuncia a la crítica por parte de la Ejecutiva regional de Podemos” y que esta se haya convertido en “cómplice silenciosa de medidas contrarias a nuestro proyecto político”. A la iniciativa rápidamente se unió la corriente Imagina Podemos que lidera Fernando Barredo. En realidad la aparición de Alternativa Castilla-La Mancha cabe señalarla como parte de los prolegómenos de la campaña de primarias en Podemos de cara a las elecciones autonómicas, y a las que García Molina ya ha declarado su intención de presentarse.

Las reacciones al cambio de gobierno han sido las previsibles. En los partidos de la oposición, por un lado exigir al presidente García Page que demande al gobierno de Pedro Sánchez todo aquello que se le exigía a Rajoy y a ser posible un poco más; también un poco menos, en el caso del PP y de Ciudadanos ( no en el de Podemos), que no piden, por el momento, que no se instale el basurero nuclear en Villar de Cañas; hay que recordar, sin embargo, que el PP cuando estaba en la oposición se mostró fuertemente contrario a la instalación de un cementerio nuclear en Castilla-La Mancha, y que su postura varió al llegar al Gobierno de España.

La otra reacción significativa, que estaba dentro del guión y que será principal “casus belli” electoral, ha sido denunciar un supuesto entreguismo a los independentistas y en Castilla-La Mancha a García Page por haber permitido que los votos de los diputados de la región hicieran presidente a Pedro Sánchez. Cospedal rompió el fuego asegurando que Sánchez “ha pactado con los enemigos del Estado de Derecho para ser presidente del Gobierno y eso es absolutamente así, incluso con Bildu, algo que nunca había ocurrido en la democracia española”. PP y Cs se afanan y se afanarán en esa crítica que consideran que en Castilla-La Mancha da muchos votos y que fue el principal motor de la subida electoral que a este último partido le daban las encuestas. Ahora el PP, con las manos libres por no estar en el Gobierno, le va a pelear ese espacio con ahínco, con el añadido de que el argumento les sirve para posicionarse a los dirigentes también en las luchas internas que la dimisión de Rajoy ha abierto. Es una manera fácil de visualizarse con la autoproclama patriótica y se van a acoger a ello, especialmente en una región como Castilla-La Mancha.

La línea de Cospedal la han ido siguiendo otros dirigentes, como es el caso del coordinador general y portavoz del Partido Popular de Toledo, Carlos Velázquez, quien decía que “el presidente de la Junta de Comunidades, Emiliano García-Page, y todo el PSOE de Castilla-La Mancha son cómplices y culpables de lo sucedido en el Congreso, donde los diputados socialistas de la región han votado junto a quienes apoyan a los terroristas y a los separatistas que quieren romper España, para hacer presidente a alguien que no ha ganado las elecciones”. A pesar de que en Ciudadanos la crítica españolista ha seguido abriéndose paso a nivel nacional, lo cierto es que en lo que a Castilla-La Mancha se refiere no ha sido instrumento dialéctico de oposición y sí pedir a García Page que se muestre exigente con Pedro Sánchez. Aunque su portavoz regional, Orlena de Miguel, no fue muy concreta en cuales debían de ser esas exigencias, pero si recordó las enmiendas que Ciudadanos había logrado acordar con el PP en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, entre ellas, la adecuación de la estación de Valdepeñas, el inicio de las obras de la autovía de Cuenca-Teruel, o la realización de la variante de la N-320 en Guadalajara.

La actitud de Podemos ha sido la de poner en valor el ejemplo de gobierno en Castilla-La Mancha y pedir a Pedro Sánchez que lo imite. María Díaz, vicepresidenta de las Cortes regionales decía que “Hemos demostrado estabilidad y que se pueden hacer más políticas y mejores” y ponía como ejemplo la situación de la Dependencia en Castilla-La Mancha a la par que exigía al gobierno de Sánchez que cumpla lo que Rajoy no había hecho, el compromiso con las comunidades autónomas en esta materia y que supuso que Castilla-La Mancha dejara de recibir del Ministerio cerca de 28,9 millones de euros y que, según datos de la Consejería de Bienestar Social, el Estado adeude 400 millones de euros a la región en materia de Dependencia. En cuanto a la salida de Rajoy, María Díaz aun poniendo el acento en que no se había ido, sino que le habían echado, dijo reconocer que su discurso de salida “había sido elegante”.

En el PSOE quizá lo más llamativo y comentado ha sido el cambio de criterio de José Bono. El que fuera presidente de Castilla-La Mancha ganando en seis ocasiones las elecciones con mayoría absoluta paso del “Me siento muy decepcionado. Confié en él y pronto empecé a percatarme de que habíamos elegido como líder a un bluf. Para coser este partido, Pedro Sánchez no vale. Se necesita aguja e hilo. Él tiene aguja, pero no tiene hilo” que declaró hace justo un año a considerarle “audaz, astuto, perseverante” y mostrar “confianza en que lo va a hacer bien”. Justificando su cambio de opinión en que “Es verdad, he tenido mis discrepancias con mis hijos, con mis padres ¿Quién no tiene en su familia discrepancias? Pero este es el momento de esas discrepancias familiares dejarlas a un lado y apoyar con toda nuestra fuerza”.

La nota triste en el PSOE la dio el fallecimiento de un militante socialista de la agrupación de Alcázar de San Juan, Antonio Castañeda, de 70 años de edad, que se había recorrido España junto a Pedro Sánchez en las primarias de 2017. Su sueño había sido ver a Sánchez Presidente del Gobierno y lo vio cumplido por unos días.

En lo político no han sido manifestaciones de entusiasmo las que ha recibido el cambio de gobierno entre los dirigentes socialistas de la región, aunque sí de alegría en las agrupaciones provinciales. En Toledo la portavoz y vicesecretaria, Ester Padilla señalaba que “el Partido Socialista ha abierto una nueva etapa para España, nuestro país necesitaba de manera urgente un Gobierno que se preocupe y ocupe de sus ciudadanos”, para posteriormente responsabilizar a Rajoy “quien si hubiera dimitido habría parado la moción de censura, tal y como le ofreció Sánchez”, dijo, del cambio de partido en el Gobierno. El PSOE sabe que este hecho molesta especialmente a militantes y dirigentes provinciales del PP en la región y que deteriora la imagen de la presidenta Cospedal que fue la primera en oponerse y en salir a anunciar que Rajoy no dimitiría. Aseguraba la secretaria general del partido que esa dimisión daría igual; pero no era cierto, el PSOE se había comprometido y Ciudadanos también hubiera dejado gobernar al PP. La cuestión estaba en que en ese momento la sustituta de Rajoy hubiera sido su enemiga política Soraya Sáenz de Santamaría. Muchos militantes ven con pesar que ambiciones personales en el seno del partido le hayan finalmente apeado del gobierno.

Lo que se ha escudriñado preferentemente han sido las palabras que ha ido desgranando el presidente, Emiliano García Page, a lo largo de estos días sobre el gobierno de Sánchez para saber cómo pueden ir las relaciones en un futuro. El temor a que éste adopte gestos contrarios a las principales reivindicaciones regionales, caso de la ATC, el Trasvase, el Fracking y otros queda diluido con el nombramiento de Manuel González Ramos como Delegado del Gobierno, Sánchez no podría desgastar a García Page sin hacerlo igualmente con su hombre en la región. Precisamente esas exigencias se las planteaba García Page al Gobierno central en la entrega de la II Edición de los Premios Regionales de Medio Ambiente. Otra muestra de las intenciones del gobierno de García Page se observó en el lema escogido para la celebración del Día de la Región “Nuestra tierra por delante”. En el discurso de ese día el Presidente reclamaba una mejor financiación para Castilla-La Mancha, Sánchez aún no era presidente pero ya se hablaba de que tenía muchas posibilidades; en todo caso García Page volvió a insistir días después y ello, dijo, “bajo la hoja de ruta de la igualdad”.

 Cospdal en su ministerio de Defensa acogía a un grupo de castellano-manchegos que ahora deberán buscar acomodo. La primera ella, inmersa en la pelea por la sucesión en su partido, pero ya fuera del potente paraguas que durante estos años le ha brindado Mariano Rajoy. Aunque no tan fuera como para que ocurra lo que ocurra en el Congreso no se la ofrezca un importante destino.

Agustín Conde, el que fuera alcalde de Toledo y hasta ahora Secretario de Estado de Defensa, tendrá que esperar a próximas convocatorias electorales si quiere continuar su carrera política. A pesar de que en un principio, cuando Cospedal llegó a Castilla-La Mancha, no había buen entendimiento entre los dos políticos, Conde supo ganarse la confianza de la secretaría nacional, hasta el punto de que ésta en cierta ocasión le utilizó para lanzar avisos contra Soraya Sáenz de Santamaría. Ese alineamiento hipoteca por el momento a la resolución del Congreso el futuro político de Conde.

Arturo Romaní llegó a la política también de la mano de Cospedal que le nombró primero consejero de Hacienda de su Gobierno y posteriormente Subsecretario del ministerio de Defensa. A pesar de ello su perfil político es bajo y también absolutamente dependiente del futuro de Cospedal. Volverá previsiblemente a su puesto de inspector de Hacienda en Toledo del que salió para dedicarse a la política. El padre de Arturo Romaní, que falleció el pasado 13 de enero, fue vicepresidente de Banesto con Mario Conde de presidente. Fuentes del PP señalan que Cospedal le conoció a través de su marido, Ignacio López del Hierro. Se da la circunstancia de que Arturo Romaní reclamó al gobierno de García Page que se le abonara la parte correspondiente a la paga extra de 2012 que fue retirada ese año por el Gobierno del PP en la región.

Eliseo Gómez Velasco el que fuera secretario general de la Consejería de Hacienda en el Gobierno de María Dolores de Cospedal también reclamó esa parte de la paga extra e incluso presentó un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha que falló en su contra y le impuso además el pago de las costas por valor de 1.500 euros. Eliseo Gómez Velasco también había encontrado acomodo en el ministerio de Defensa de Cospedal que le había nombrado Subsecretario de Régimen Interior.

Leandro Esteban: Pasó una travesía del desierto cuando el PP perdió el gobierno regional, se le acusaba de ser en gran parte responsable, como portavoz del Gobierno de entonces junto al jefe de comunicación de Cospedal y cuñado de Agustín Conde, Fernando Urrutia. Como casi siempre el problema era el mensaje y no la política que se hacía, que entonces hubieran tenido que culpar a Cospedal. Aunque ciertamente ni Esteban ni Urrutia ayudaron a otra cosa que no fuera a caer. Encontró acomodo en 2016 en la Escuela de Organización Industrial (EOI), una Fundación dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo y que había sido subvencionada con un millón de euros por el Gobierno de Cospedal del que Esteban formaba parte. Cobró 48.000 euros por algo menos de un año de asesoramiento. A principio de 2018 Leandro Esteban, que compartió en su día despacho de abogados con Agustín Conde, fue nombrado adjunto civil al director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN).

Marcial Marín fue consejero de Educación y Cultura de Cospedal y hasta ahora Secretario de Estado de Educación. Natural de Albacete llegó a la política desde la gerencia de la Asociación de empresarios del Polígono de Campollano de Albacete, aunque años antes había sido concejal de su pueblo Fuentealamo. Fue presidente provincial de ese partido; pero ese espacio político ya está muy cubierto. Como consejero y como secretario del Ministerio ha destacado por sus simpatías hacia la escuela privada en detrimento de la pública.

Carmen Casero era consejera de Empleo y Economía del Gobierno de Castilla-La Mancha y Cospedal la reubicó como directora general del Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la RSE, del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Fue teniente de alcalde en Tomelloso, cuando el ayuntamiento estaba en manos del PP de Carlos Manuel Cotillas López, que lo fue durante cuatro legislaturas seguidas y tenía una gran fuerza en el seno del PP. Como en otros casos su futuro político depende del resultado que Cospedal obtenga en el Congreso del partido.

María Luisa Soriano, la ex consejera de Agricultura q es presidenta del Liceo ‘Cervantes’ de Roma, dependiente de la Embajada de España en Italia y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Previsiblemente volverá a su cátedra de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real. José Julián Gregorio, por último, es otra de las figuras destacadas a los que el cambio de Gobierno le supone también un notable cambio de vida. El que fuera Delegado del Gobierno en la región es profesor de instituto en Talavera de la Reina y previsiblemente volverá a ese trabajo. Fue nombrado en el último congreso provincial del PP presidente del partido, sin embargo ese es un reconocimiento que se sustentaba en gran parte en su cargo de Delegado del Gobierno que ahora ha perdido.