¡Qué viene el Sindicato del Crimen!

O la izquierda se rearma, se “arrejunta”, que dirían por la planicie manchega, o va a recibir más palos que el malo de Chupagrifos (un héroe de guiñol que entretenía a los niños conquenses en las fiestas julianas, allá por los sesenta). Todos los medios de comunicación de la llamada caverna se han conjurado en un nuevo contubernio, donde los lunes el “Sindicato del Crimen” y los fontaneros de Pablito Casado y Albertito Rivera se reúnen para diseñar los ataques furibundos y sin compasión contra el Gobierno, al que esta liga mediática exige la creación del “Ministerio de Dimisiones”. Y a este paso no va por mal camino.

 

Si esto no lo ve la izquierda, llámese PSOE y Podemos, entonces, Pedrito Sánchez y Pablito Iglesias tienen un gran problema, y ya pueden ir despidiéndose de la luna de miel pactista que viven ambos partidos desde el renacimiento como líder del chico de la tesis, único argumento, hoy por hoy, utilizado por un renovado “Sindicato del Crimen” que cuadriplica en audiencia al papel progresista (El País, nuevo y reluciente de Sole Gallego-Díaz, solo ante el peligro) y a los digitales de izquierdas, más preocupados en cazar exclusivas (vengan de donde vengan y caiga quien caiga) que en defender un Estado fuerte en igualdad, tolerancia, convivencia y respeto laboral e ideológico. La cosa está más igualada en televisión y radio.

 

¿Cómo han reaccionado socialistas y podemitas al vergonzoso carpetazo del Tribunal Supremo del regalo de un máster a Casado? Respetando la decisión de los jueces. ¡Manda huevos! Una cosa es respetar una decisión judicial, aunque esté salpicada hasta las trancas por una política conservadora, y otra distinta no decir ni mu ante tamaña barbaridad jurídica, donde ni siquiera se ha intentado investigar lo más mínimo ni han tenido en cuenta los razonamientos de la instructora. Cómo si no se explica que la jueza empapele a las compañeras del presidente del PP por supuesta prevaricación, con el apoyo de la Audiencia de Madrid y de la Fiscalía del Oso y del Madroño, y en el Alto Tribunal no vean nada de nada (y tanto que la Justicia es ciega), salvo trato de favor.

 

¿Pero alguien duda a estas alturas de que a Pablito Casado le regalaron un máster por todo el morro y por ser quien era y es? ¿Pero no es eso supuesto cohecho y prevaricación por consentir y ser partícipe directo de ese obsequio? Y encima sacan pecho y se arrogan, sin abochornarse, ser adalides de la transparencia y la honradez. Y el Gobierno y el PSOE, ¡taciturnos!

 

El “Sindicato del Crimen” se ha apuntado una victoria que a buen seguro le pasará factura a la izquierda, inmersa a tiempo completo en la movida catalina, e inflamándose a lo bonzo, mientras que “genoveses” y “naranjitos” se reparten la tarta de los anti catalanes (se cuentan por millones), procedentes de todos los caladeros electorales del país.

 

Me parece fantástico que el Gobierno intente apaciguar el ambiente indepe (la solución pasa, sí o sí, por un referéndum pactado), encendido por los radicales Mas y Puigdemont, con la colaboración inestimable de Rajoy, Cospedal y Zoido, pero eso no puede llenar todas las páginas de la agenda política monclovita. ¡No, hombre, no! Eso es lo que espera el “Sindicato del Crimen”, feliz como una perdiz porque el PSOE se ha olvidado de los desahucios, de la reforma laboral, de la ley mordaza, de la dependencia, de la educación y la sanidad pública…y de todo aquello que los progresistas esperan de un Gobierno que se autoproclama de izquierdas, feminista y ecologista y, sin embargo, seca el río Tajo para regar la Murcia marítima de inagotables recursos de agua desalada a su disposición.

 

A lo que vamos. Sé que la unión de la izquierda en España es una utopía que se persigue desde las Cuevas de Altamira, pero acciones vinculadas a una misma filosofía política ayudaría a detener el avance del “Sindicato del Crimen”, no te digo ya si PSOE y Podemos llevaran a cabo listas conjuntas en determinados espacios electorales (pueblos y pequeñas ciudades que la suma de votos de izquierdas supera siempre al PP y, sin embargo, gobierna la derecha unida porque obtienen más representantes), en el Senado o en Europa.

 

Me encanta soñar despierto. No lo puedo remediar. Soy un romántico de izquierdas.