Que no te la den con queso

Cuando alguien trata de engañarnos, a menudo decimos “que no te la den con queso”. Esta expresión proviene de hace muchos años, cuando los bodegueros recibían a los compradores y les ofrecían una cata para que probasen sus caldos antes de efectuar la compra. Cuando el vino era menos bueno, lo servían acompañado de una ración de queso, para que su sabor y fuerte olor disimulara la baja calidad del vino y el comprador se llevara el género al mismo precio que el de mayor calidad.

 

Y precisamente de queso hablamos, y de las actuaciones llevadas a cabo por ASAJA de Castilla-La Mancha para que a los consumidores no nos engañen. El problema empieza cuando, a principios de este año, los precios de la leche de ovino y caprino comienzan a desplomarse injustificadamente y, paralelamente, algunos ganaderos reciben amenazas por parte de los compradores y de la industria, de no recogerles a la leche. A partir de ahí, comienzan las investigaciones de la organización agraria, que sospecha que se pueda estar produciendo un fraude en el etiquetado, concretamente, en los denominados quesos de mezcla.

 

Es decir, que los porcentajes de leche de vaca, oveja y cabra declarados en la etiqueta no sean los que realmente se han empleado en la elaboración y, por tanto, la demanda de leche de ovino y caprino es inferior y los precios se desestabilizan. Insistimos, no se trata de ningún problema de calidad alimentaria, simplemente de un posible fraude en la etiqueta.

 

Con estas sospechas, a finales de marzo nos reunimos con el director general de Industrias Agroalimentarias del Ministerio de Agricultura, Fernando Burgaz, y con el director general de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), José Miguel Herrero. Pues bien, la respuesta no se ha hecho esperar, y hemos conseguido aumentar la vigilancia y los controles a los quesos de mezcla.

 

El Ministerio de Agricultura, a petición de ASAJA CLM, ya ha anunciado que incluirá el queso en el Programa de Controles denominado por el sector como “ofertómetro”, a través del cual, la Agencia somete a ciertos productos sensibles a un control especial. Este sistema de vigilancia ya se está aplicando en productos como el aceite de oliva, la leche o el pollo, cuando en los puntos de venta se detectan precios anómalamente bajos. Básicamente, se trata de intensificar los controles en los llamados commodity o “productos reclamo” y esclarecer las causas que están debajo de los bajos precios, como la venta a pérdidas, una posición abusiva de la industria, la distribución o el negociador, problemas de calidad respecto al etiquetado o que el producto está próximo a la fecha de consumo preferente.

 

El objetivo final es el correcto funcionamiento de las cadenas de valor. Además, en la última Mesa de Coordinación de la Calidad Alimentaria celebrada, el Ministerio de Agricultura ha dado instrucciones a los Servicios Autonómicos competentes en el Control de la Calidad y Defensa contra Fraudes, para que, dentro del marco de las inspecciones programadas para este año 2018, incluyan controles a los quesos de mezcla, que se efectuarán con nuevas técnicas analíticas que permitirán cuantificar, de manera fiable, el porcentaje de leche de cada especie utilizada.

 

Desde esta organización agraria, ya hemos solicitado una reunión a la Consejería de Agricultura para que nos informe de las actuaciones que se llevarán a cabo desde la región, pues no estamos dispuestos a que nadie nos engañe. Creemos que éste es el camino para lograr el equilibrio de la cadena agroalimentaria: impedir la posición de dominio que ahora tiene la industria, la distribución o el negociador frente a los productores, además de garantizar, a través de la trazabilidad de los alimentos, la calidad de los productos y la información veraz que se da a los consumidores.

José María Fresneda

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda