SANDRA SÁNCHEZ: QUE NO CONFIARAN ANTES EN MÍ HIZO QUE ME ESFORZARA MUCHÍSIMO MÁS

La talaverana es desde el 1 de marzo la mejor karateca de la historia en la categoría de kata del mundo. “Aún tengo que pellizcarme porque no me lo creo, me cuesta creer que sea yo”.

 

 

 

Se ríe mucho, cada dos por tres. Es cercana y cariñosa. Mantiene un impecable acento talaverano que ha llevado por todo el mundo. “Yo no me lo noto pero siempre me preguntan de dónde es ese acentillo”, bromea. Menuda, de 1,53 de estatura, irradia tal energía y determinación sobre el tatami que desde hace tres años ni las japonesas pueden con ella (tres la siguen ahora mismo en el ranking mundial y la quinta es china).

 

Quienes la conocen bien y han seguido su trayectoria deportiva dicen que siempre ha sido una tenaz karateca y que ahora, terminando cada temporada como la mejor del mundo desde 2015, sigue siendo, sobre todo, de una humildad, de una sencillez y una generosidad admirables. “Todo ha pasado en muy poco tiempo y a veces me parece que me voy a despertar y no va a ser verdad porque te lo dicen, te hace mucha ilusión, es bonito y lo disfruto pero al mismo tiempo sigo igual todos los días, centrada en los entrenamientos, en lo que viene, y además prefiero que sea así, seguir teniendo los pies en la tierra”.

 

Difícil ganarlo todo como tú en los últimos años, pero no menos difícil mantener esos pies en la tierra sabiéndose la mejor de la historia.

 

A mí no me cuesta porque no pienso que lo sea ni que lo tenga todo ganado, sino que tengo que esforzarme al 100% siempre por ganar a cada una de las rivales, que ninguna es fácil y que en cada eliminatoria un pequeño desequilibrio te puede dejar fuera siendo la número uno.

 

Pesa en esa actitud la madurez que da de tener 35 años y haber saltado a la competición internacional con 32.

Supongo que sí, que te ayuda a afrontar las cosas de otra manera, también por todo lo que he tenido que vivir, lo mucho que me ha costado llegar hasta aquí, como que valoras más cada pequeña cosa que te pasa, cada oportunidad que se te da. Yo he estado toda la vida compitiendo, con altibajos cuando terminé la carrera (Ciencias del Deporte) y me fui a estudiar inglés a Australia, empecé a a trabajar… quedaba segunda, tercera en los campeonatos de España y no llegaba a tener la oportunidad de estar en la selección nacional.

 

A veces pensaba que ese era mi tope, que no podría dar más de sí; pero cuando empecé a entrenar con Jesús del Moral nos propusimos ganar el Campeonato de España (2015), nos convencimos de que podía y me esforcé tanto, tanto, tanto, con tantas ganas por conseguirlo, que creo que lo demás vino rodado.

 

“Esa visualización del deporte femenino tiene que ser mucho mayor porque además las chicas estamos teniendo grandes éxitos en diferentes deportes”

 

¿Y se guarda cierto rencor a quienes no confiaron en ti antes, cuando eras más joven?

 

No. Supongo que fue un cúmulo de circunstancias. A lo mejor entonces no estaba tan preparada, era su criterio y eso hizo que me esforzara muchísimo más para intentar mejorar su opinión. Hay mucha gente que ahora me dice: yo ya lo sabía… pero no recuerdo yo que me lo hubieras dicho, ¡eh! Y no he encontrado a muchos que me digan: pues mira, me equivoqué.

 

Jesús del Moral es además tu pareja. ¿Ha contribuido también ese vínculo sentimental a tu éxito?

 

 

Sí, por supuesto. Primero porque siempre he tenido claro que es el mejor entrenador y que si podía conseguirlo tenía que ser con él, por la capacidad que tiene de aunar los conocimientos del kárate con la preparación física específica y porque cuando tengo mis altibajos, tengo esa vocecita al lado que cree ciegamente en mí, en que puedo conseguirlo. No se me olvida cuando se propuso que fuera campeona de España y aunque parecía imposible lo consiguió. Y ahora cuando vamos a por otro imposible lo recuerdo, lo miro y digo pues a lo mejor tampoco es imposible.

 

La primera del ranking mundial desde 2015. ¿Qué hay detrás de tantas medallas?

 

Mucho entrenamiento, mucha ilusión y mucha motivación. Bajo todos los días a entrenar como si estuviera en 2015 y todavía no hubiera ganado ningún Campeonato de España ni hubiera conseguido que me llevaran a un Europeo; con esa ilusión de que ahora viene el siguiente Europeo, que en noviembre es el Mundial en España y yo quiero estar ahí, con esas ganas y esos sueños por cumplir que te hacen que cada día sigas entrenando con el mismo esfuerzo y el mismo sacrificio.

 

¿Cómo es el día a día de una número uno?

 

Entreno en el CAR de Madrid (centro de alto rendimiento del Consejo Superior de Deportes). Me levantó, bajo a desayunar, y a entrenar entre las 10 y la 1; ducha rápida, a comer y subo a descansar media horita, meriendo algo y otra vez a entrenar desde las 4 a las 6 o 7 dependiendo del día. Y ya poco tiempo me queda: ducha, baños de contraste algunos días para recuperar muscularmente, cenita y un poquito de lectura y de ponerme al día de lo que ha pasado y a descansar.

 

¿Qué es a lo que más cuesta renunciar por estar ahí arriba?

 

No me planteo que renuncie porque elijo hacer lo que me gusta y me está dando la oportunidad de vivir cosas que de otra manera no haría, aunque sí es verdad que hay momentos dificilillos: cuando me toca competir el fin de semana que es el cumpleaños de mi sobrinita y te da pena no estar o el día del padre que me tocó estar en Rotterdam… Pero lo intento compensar el día que sí estoy con ellos y ser yo la que marque el calendario. La vida te va llevando por caminos y si no estuviera en este momento de competición estaría viviendo otro diferente y estaría también tan agusto; cuando no conseguía estar en competición igualmente disfrutaba de lo que hacía.

 

Empezaste en el kárate con 4 años, ¿qué te llamaba la atención?

 

Era superpequeña y tampoco muy consciente. Mis padres me habían apuntado a baile, pero yo quería estar en kárate con mi hermano, que era un par de años mayor, y ellos la verdad es que no pusieron ninguna pega para que me cambiara, porque además el profesor les dijo que sería un capricho de estar con el hermano y se me pasaría. Y mira, no me cansé. Empecé a competir enseguida, tengo un video con cinco añitos, era un juego, pensabas en salir y hacer muy bien ese kata que te habías aprendido, nada de ganar o perder. Así hay que plantear la competición en los niños, como un reto que les haga esforzarse un poquito más.

 

Insistes en los cursos y en los seminarios que impartes por todo el mundo en que es básico educar en valores, ¿en cuáles? S.S: En el respeto, en empatizar con todas las personas y en todas las situaciones. En kárate enseñamos a seguir aprendiendo del que tenemos por encima en los grados y también del de abajo. Yo aprendo mucho de los niños. Y luego ese espíritu de superación, de que tanto cuando algo sale bien como cuando no sale, hay que seguir esforzándose para que al día siguiente salga un poquito mejor.

 

Sandra Sánchez junto al director general de Deportes de Castilla La Mancha, Juan Ramón Amores.

 

Castilla La Mancha está teniendo muy buenos resultados en kárate. ¿A qué lo atribuyes?

 

Sí, sí, es cierto. Tenemos muy buena cantera. Hay gimnasios que llevan muchísimo tiempo con muy buenos maestros que están transmitiendo muy buena base a las nuevas generaciones. Tenemos a Raúl Cuerva, a Matías Gómez, a María Espinosa o más pequeñitos a Víctor Cuerva, a muchísima gente. Acaba de celebrarse el Regional de Castilla La Mancha, del que salen quienes competirán en el Campeonato de España y en alevín, infantil y juvenil siempre tenemos muchos medallistas. Ves a los niños chiquitillos y tienen como ese genio y esa mala leche compitiendo que en esas categorías es lo que hace falta para destacar.

 

Tokio 2020. El kárate disciplina olímpica por primera vez. ¿Tu preparación está ya dirigida a ese reto?

 

Tenemos Europeo este año y superimportante el Mundial de noviembre en Madrid. Solo he participado en el Campeonato del Mundo de 2016, en el que quedé bronce dando el paso a la final a Japón. Así que mi próximo reto es ganar el Campeonato del Mundo. Este año hay que resarcirse. Además será uno de los campeonatos que más puntuación de para las Olimpiadas, así que también muy muy importante con vistas a poder cumplir el sueño de estar en Tokio. Van a ser dos años de clasificación muy duros porque todos los campeonatos van a clasificar y es difícil mantenerse arriba, pero para eso estamos entrenando muy duro, para aguantar esa presión y tratar de conseguir la clasificación. Será especial, muy bonito que allí sean las primeras Olimpiadas del Kárate porque toda su historia se desarrolla en Japón.

 

Pasaste una temporada en aquel país para seguir aprendiendo, ¿cómo fue aquella experiencia?

 

Sí, sí. Cuando Jesús empezó a entrenar conmigo los dos tuvimos claro que hacía falta algo más para marcar la diferencia aquí en España y decidimos irnos a Japón a entrenar con grandes maestros, a tratar de absorber muchos conocimientos para mezclarlos con lo que teníamos y sacar una Sandra nueva. Y la verdad es que de momento está teniendo buenos resultados.

 

El kárate es mucho más de lo que vemos en una competición, de lo deportivo y físico, también es ese espíritu de marcialidad, de la energía que se pone en práctica y que yo intento transmitir cuando hago un kata, cuando me dicen: se me ha puesto la carne de gallina viéndote. Es un algo no fácil de explicar pero que cuando se ve y se transmite, se siente, como los dibujos animados que me gustaban de pequeña, ‘Bola de Dragón’, todo eso que fluye dentro de ti y sacas en tus técnicas a modo de energía. Hay un algo más.

 

El 8 de marzo tú también te comprometiste por la igualdad a través de las redes sociales. ¿Las deportistas tenéis que soportar mucha discriminación en la alta competición?

 

En el kárate tenemos la suerte de ser bastante igualitarios. Cuando era muy chiquitita nos poníamos el karategui y no había diferencias entre niños y niñas y si tocaba hacer parejas no importaba con quién. Si es verdad que cuanto más conoces y te adentras en este mundo, en lo que ya no es puramente deportivo si no más directivo, si que echas de menos más caras femeninas. Y no solo en este deporte.

 

Todavía queda mucho por avanzar porque aunque consigamos triunfos todavía el cuadrito en el que salimos es muy chiquitito. Esa visualización del deporte femenino tiene que ser mucho mayor porque además estamos viviendo un momento muy dulce, las chicas estamos teniendo grandes éxitos en diferentes deportes y no hay lugar a que la visibilidad sea tan distinta. A mí me gusta que a través del deporte podamos visibilizar todo eso que queda por hacer.

 

Tienes miles de seguidores en las redes sociales (más de 23.000 en Facebook). ¿Cómo gestionas todo eso y el apoyo que recibes de desconocidos desde ahí?

 

Me hace un montón de ilusión, hay gente que te escribe cosas tan bonitas que dices: ‘madre mía. Toda esa gente que cree tanto en mí y ya me ven con una medalla olímpica me motiva a dar aún más y me hacen partícipe de esa ilusión que transmiten. Dentro del poquito tiempo libre que me queda intento estar superpendiente de leer todos los comentarios y darle al me gusta para que sepan que los he visto y me hace mucha ilusión, porque me es imposible responder a todos.

 

Y con ese poco tiempo libre, ¿qué más te gusta hacer?

 

Casi siempre descansar. Soy muy activa pero acabo muerta con los entrenamientos. Y me gusta mucho leer. Y ese fin de semana que tengo libre cada dos o tres meses me encanta estar con mi familia en Talavera, que se convierte en un fin de semana de no descanso, y con la familia de mi marido en Alcalá de Henares.

 

Tienes decenas de premios, el último el de la Asociación Española de Prensa Deportiva. ¿Qué haces con tantos galardones?

 

Mi madre. Hay alguno que lo tengo aquí en la residencia, pero a mi madre le gusta mucho tenerlos y al final en Talavera se ven más porque cuando va alguien, mis tíos, sus amigos, a ella le gusta mucho enseñarlos.

 

Nos decías que estás pendiente de la actualidad. ¿Qué te preocupa, qué te conmueve de lo que sucede en el mundo ahora mismo?

 

Hoy con todo el caso de Gabriel (el niño asesinado en Almería) me entran ganas de llorar y de pensar hasta dónde es capaz de llegar el ser humano, qué cosa tan extraña que sucedan estas cosas cuando se supone que deberíamos todos repartir amor y hacer cosas buenas. Es difícil de creer.

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