Propaganda y país real hacia 1964

En torno a 1964 Franco y el franquismo ponen en marcha una de las mayores operaciones de imagen conocidas en nuestra historia reciente. Se trataba de, al cumplirse los 25 años del final de la Guerra Civil, mostrar a Franco no como el vencedor militar de aquella contienda sino como el garante de la paz entre los españoles. Lo cuenta con su habitual acidez Gregorio Morán en un capítulo de El cura y los mandarines. Pues bien, en torno a esta efeméride un grupo de investigadores, 17 en total, de los que 13 pertenecen a la Universidad de Castilla-La Mancha, organizaron un encuentro cuyos resultados ven ahora la luz en este libro, editado por Silex.

 

En torno a esa fecha se están viendo ya, sobre todo en lo económico, los frutos del Plan de Estabilización de 1959, aunque esos avances no se tradujeran en los cambios sociales y políticos que una parte del país reclamaba. Pero el Régimen quiere dar una imagen, hacia dentro y hacia fuera, de estabilidad, paz y progreso y organiza esa enorme campaña que contó con exposiciones, festivales, concursos, publicaciones y estrenos cinematográficos a mayor gloria de sí mismo y de su fundador, Francisco Franco.

 

El libro analiza toda aquella movilización ideológica y de paso la situación real del país en esos momentos. En la primera parte me han parecido de especial interés los artículos de Asunción Castro (sobre la visión de España en el semanario Triunfo), de Juan Sisinio Pérez Garzón (sobre la historia que se enseñaba en el Bachillerato) y de José María Barreda (sobre la situación de la provincia de Ciudad Real en ese año en concreto).

 

La segunda parte se centra en las cuestiones del Arte y la propaganda; quiero destacar aquí los trabajos de Julián Díaz (sobre las políticas artísticas del franquismo antes de esta efeméride y en torno a la misma); de Esther Almarcha y Rafael Villena (sobre los libros oficiales que conmemoraron estos 25 años); y de Ramón Vicente Díaz del Campo (sobre los carteles encargados para la ocasión).

 

Por último, en la tercera parte del volumen se abordan los temas más relacionados con la creación literaria. En ella se incluyen -entre otros- trabajos de María Rubio (sobre ideología y retórica en los libros de viajes del periodo); de Jesús Barrajón (sobre la poesía a través de libros y revistas y de Matías Barchino sobre el papel del poeta de Tomelloso Félix Grande a través de la plataforma de los Cuadernos Hispanoamericanos, editados por el Instituto de Cultura Hispánica).

 

Lo que todos estos trabajos (los citados y los que no lo han sido por razón de espacio) vienen a recoger no es sólo la iniciativa propagandística y política de un franquismo que quiere fortalecerse, sino “las complejas contradicciones y claroscuros de un tiempo -la década de los sesenta- en el que la construcción de la realidad en el discurso franquista exhibido con acendrado optimismo va dejando lugar a fisuras cada vez más evidentes en una sociedad en pleno cambio…

 

Una oportuna revisión, pues, de un momento si se quiere algo lejano de nuestra historia reciente, pero que nos da pistas para conocer mejor de dónde venimos.

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