Pobre a la vista

Dice la sabiduría popular que “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”; con la misma lógica podemos decir que “no es más pobre el que menos tiene, sino el que más necesita”, y en nuestro contexto actual de sociedad de consumo no seguir el voraz ritmo impuesto es quedar al margen, pisar peligrosamente el umbral de la pobreza. Porque ese umbral está más cerca de lo que queremos creer.

 

La opulencia es más vistosa y más visible que la penuria, y nos acercamos a fechas claves para constatarlo. La Navidad y el fin de año se han convertido en la gran fiesta del consumo, el gasto se acelera y vemos los centros comerciales animados, llenos de gente con bolsas, regalos, carritos desbordados de comida y bebida; leemos titulares que hablan de los miles de contratos de trabajo que genera la campaña navideña…

 

Que pare la música un momento, porque mientras todo esto sucede hay cientos de miles de ciudadanos (casi 38 de cada 100 en nuestra región, rondando los 800.000) que están en riesgo de caer -o ya están dentro- en ese umbral de pobreza y exclusión social. Tener unos ingresos por debajo de los 6.874 euros al año (unos 572 euros al mes) es pertenecer al grupo de empobrecidos; disponer de menos de 4.104 euros anuales (342 al mes) te cataloga directamente como en pobreza extrema, y así están 192.000 castellano-manchegos.

 

Este es el paisaje que han dejado diez años de crisis y de severas políticas impuestas para combatirla, que han generado más desigualdad social y económica. El repunte del empleo, del consumo y del PIB nacional y regional no está siendo suficiente para corregir las desigualdades ni para reducir las tasas de pobreza. Hace falta actuar desde lo público.

 

Así lo ha entendido el Gobierno de Castilla-La Mancha, que- en colaboración con las organizaciones y colectivos que altruistamente trabajaban para conseguir la Pobreza Cero- ha aprobado la Estrategia contra la Pobreza y la Desigualdad 2017-2020. Es de agradecer que un gobierno no esconda a los pobres y que no tenga miedo a gastar más de 1.000 millones de euros públicos en mejorar la vida de los ciudadanos que peor lo están pasando. El reto que tiene delante es gestionar bien estos recursos y lograr los objetivos previstos, que en realidad no son demasiado ambiciosos: reducir la pobreza por debajo de la media nacional y dejarla al nivel de la existente en 2011. Pero por algo se empieza.

 

Uno de los aspectos interesantes de esta Estrategia pública contra la pobreza es que no deja en manos de la caridad la solución de la miseria, sino que lo convierte en asunto público prioritario. Porque no hay que olvidar que tener un empleo, una vivienda digna, acceso a la educación y a la sanidad gratuita… son derechos que ampara la Constitución.

Prado López Galán
Prado López Galán

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