PESADILLA MACHISTA: 5 ASESINATOS EN 16 DÍAS

Cristina, Laura, Ana Belén y su hija Ana y una quinta mujer ecuatoriana de la que no ha trascendido el nombre están muertas. Tenían entre 26 y 46 años. Cuatro presuntos asesinos con los que ellas convivían o habían convivido las han matado. A todas, en sus casas, aprovechando su superioridad física y alentados por un machismo insoportable. Cinco crímenes en dos semanas es una enorme tragedia para Castilla-La Mancha.

Concentración en Seseña tras el segundo asesinato de una mujer a manos de su pareja en dos semanas.

 

“Pesadilla”. Así califica siempre que se le pregunta estos días Carlos Velázquez, el alcalde de Seseña, lo que ha ocurrido en su pueblo en un intervalo de dos semanas. Dos mujeres, las dos en la urbanización El Quiñón y las dos dentro de sus casas, fueron asesinadas por sus respectivos novios, con quienes convivían.

 

El cadáver de la primera fue descubierto en la mañana del 28 de enero. Era el de una mujer ecuatoriana de 40 años, J.D.L.M, que no tenía ninguna orden de protección por violencia machista en vigor. La guardia civil detuvo muy poco después a su novio, L.C.B.G, y está en la cárcel acusado de homicidio desde entonces.

 

A unos metros de esa casa, diez días después, Laura N.N. moría tiroteada por su novio, José Ricardo D.M., en la vivienda en la que residían desde hacía unos meses. Ella tenía 26 años, él 31 y era guardia civil destinado en la unidad operativa central de Madrid. Tras matarla, se suicidó con el mismo arma. Cuando la hermana de Laura se acercó y abrió la puerta del piso la tarde del sábado 11 de febrero, extrañada porque no la contestaban ni le devolvían las llamadas, llevaban ya muertos más de dos días. En un bloque con muy pocos vecinos, nadie se había percatado de lo ocurrido.

 

La Junta local de seguridad de Seseña, integrada por guardia civil, policía local y representantes de todas las administraciones, se ha reunido estos días con carácter extraordinario (ya cerrada esta edición) para debatir medidas a tomar contra la violencia de género en el municipio. El ayuntamiento decretó un día de luto oficial por cada víctima y convocó a sus vecinos a concentraciones de repulsa contra los crímenes.

 

En la cárcel está también Rafael García, de 44 años, desde el miércoles 8 de febrero por apuñalar brutalmente a su mujer, Cristina Martínez, tres días antes en el domicilio familiar de Mora. Aquejada de una enfermedad grave y degenerativa que desde pequeña la tenía en una silla de ruedas, muy deteriorada físicamente, extremadamente delgada y débil, Cristina, de 38 años, no tuvo ninguna opción de hacer frente a la agresión de su marido, un hombre bastante corpulento y fuerte.

 

Tampoco pudo hacer nada la madre de la víctima, que también sufre una grave enfermedad y estaba con ellos en casa, junto a una sobrina de 15 meses. La madre de este bebé, Pilar, la hermana de Cristina, se ha hecho cargo de la niña de 5 años que tenía la pareja, después de que el juez haya retirado la custodia al padre, detenido por la guardia civil en la misma casa tras cometer el crimen.

 

Conmoción mayúscula en Mora donde ambos eran muy conocidos. Ella por sus circunstancias físicas desde niña y el buen humor y las ganas de participar que tenía siempre que podía; él, que estaba al cargo de la empresa de distribución de bebidas de su familia política, porque se había ganado el aprecio de los morachos desde que llegó al pueblo hace 10 años para conocer personalmente a Cristina, con quien había contactado por internet y con quien se casó poco después.

 

El crimen de Cristina, el segundo de esta oleada trágica, nunca antes soportada en Castilla La Mancha, sacó a la calle a políticos de todos los partidos y a representantes institucionales y se sucedieron las manifestaciones de condena. En Mora se decretaron tres días de luto oficial, dos concentraciones vecinales y un pleno extraordinario en el que todos los concejales apoyaron un rotundo manifiesto: “Condenamos todos los actos de violencia machista. La violencia de género es la manifestación más cruel de la desigualdad que padecen las mujeres. Que dejen de ser asesinadas es una responsabilidad de todos. El ayuntamiento de Mora, junto al centro de la mujer, se compromete a seguir luchando de manera integral contra la violencia machista en cualquiera de sus manifestaciones”.

 

Daimiel (Ciudad Real) ha sido el tercer escenario de la región golpeado por un crimen de género en solo 16 días. A primera hora del lunes 13 de febrero una vecina alertaba de que algo extraño ocurría en la casa de Ana Belén Ledesma, de 46 años, y de su hija Ana Pérez, de 18. Cuando la policía local llegó, encontró a Manuel Yébenes, de 57 años, con un cuchillo ensangrentado en la mano. Supuestamente acababa de apuñalar a la mujer con la que se había casado hacía tres años y con la que estaba en trámites de divorcio y a la hija de ésta hasta matarlas.

 

Al cierre de esta edición permanecía en los calabozos de la guardia civil y era previsible que el juez, tras tomarle declaración, lo mandará también a la cárcel. El ayuntamiento decretó tres días de luto oficial y también convocó a los vecinos a una concentración silenciosa.

 

Ninguna de las cinco mujeres había denunciado a sus parejas o exparejas, aunque Laura, de Seseña, y Ana Belén, de Daimiel, sí habían contado a sus más allegados que tenían problemas con ellos, e incluso la última llegó a comentar que tenía “miedo” tras decidir separarse.

 

El compromiso y la contundencia contra la violencia machista se ha repetido todos estos días desde las distintas instituciones. Todos parecen tener clara la gravedad, la urgencia y la necesidad de ponerse de acuerdo. “Tenemos la imperiosa necesidad de aumentar la colaboración entre todas las administraciones”, señalaba el consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina, tras el minuto de silencio contra la violencia machista convocado por la delegación del Gobierno en la mañana del día 13.

 

Lo que hace falta, señala la secretaria de Mujer de CCOO, Raquel Payo, es que los gobiernos “aumenten los recursos económicos, judiciales, policiales y sociales para prevenir la violencia y para proteger a las víctimas, que se adopten políticas adecuadas con presupuestos justos que potencien la autonomía de las mujeres y la igualdad”.

 

Y en el mismo sentido se pronuncia Carmen Fernández, la presidenta de la asociación María de Padilla de Toledo, una de las primeras que empezó a luchar en Castilla La Mancha contra la violencia de género. “Ya vemos que no sirve de nada salir a la calle y los minutos de silencio, que nosotras también hacemos (todos los primeros martes de mes, a las 10h, en la Vega). “Hay que tomar medidas de verdad. Nos están matando. A nosotras nos ha pasado ofrecernos a dar charlas en institutos y algunos ni nos han contestado o han dicho que no porque no tienen presupuesto, sabiendo que son gratis”.

 

“Muy dolida e indignada” con esta oleada de violencia, pide que se endurezcan las penas para los asesinos “y que cuando salgan a la calle sean expulsados de sus comunidades. ¿Por qué tienen que irse ellas?” Carmen, que no cree que los cinco crímenes respondan a un efecto llamada, si no a la casualidad, también es partidaria de recuperar la publicación de nombres de los asesinos y hacer todo lo posible por señalarles.

 

 

ARACELI MARTÍNEZ, DIRECTORA DEL INSTITUTO DE LA MUJER:

“Solo hay una salida: construir una sociedad más igualitaria”

 

(Esta entrevista se realizó tras el asesinato de Cristina Martín y antes de los crímenes de Laura, Ana Belén y su hija Ana)

 

Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer, con el alcalde de Daimiel, tras el segundo crimen.

 

¿Qué está pasando en Castilla-La Mancha?

 

Se da la circunstancia de que estos crímenes han sido en nuestra comunidad autónoma, pero yo pondría la lupa más ampliamente y reflexionaría sobre por qué todos los años una media de 60 mujeres pierden la vida a manos de sus parejas o sus exparejas en España. Lo cierto es que seguimos viviendo en una sociedad machista y a veces esos resortes machistas, patriarcales, son más invisibles, sutiles y no somos capaces de percibirlos. Esta sociedad en la que la igualdad plena y efectiva entre las mujeres y los hombres todavía no se ha logrado da soporte a la violencia de género como expresión más cruel, dramática y deplorable.

 

¿Cómo acabamos con esto?

 

Si queremos erradicar definitivamente la violencia de género solo hay una salida: la construcción de una sociedad más igualitaria donde las mujeres puedan disfrutar libremente de sus derechos de ciudadanía. También podemos hablar de otras manifestaciones de la violencia de género: la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, la mutilación genital femenina o una manifestación muy frecuente y a veces naturalizada que tiene que ver con las agresiones sexuales, me refiero a la violación en cita.

 

¿Qué proyectos concretos desarrollan para conseguirlo desde el Instituto de la Mujer?

 

Trabajamos en dos líneas: la atención a las víctimas de violencia de género y en cómo prevenirla. En la primera mediante mecanismos de protección, de seguridad y de intervención social a través de nuestra red de recursos: tenemos 84 centros de la mujer, 14 recursos de acogida y la línea 900 100 114 que da apoyo y un asesoramiento cualificado a las víctimas, a personas de su entorno y a profesionales que también nos llaman, y que es un servicio muy bien valorado por los usuarios.

 

No me quiero olvidar de la atención psicológica a menores, que también son víctimas de la violencia de género, o de la formación de los trabajadores de nuestra red de recursos, que hacía mucho tiempo que no la recibían, para poder actualizar sus conocimientos y poder atender mejor a las mujeres.

 

¿Y en prevención?

 

Es muy importante. Estamos desarrollando una estrategia para la sensibilización, prevención y la concienciación de la violencia de género, con dos campañas principales en verano y en invierno porque son los momentos en los que más casos de violencia de género ocurren. La de invierno de este año se centra en intervención en centros educativos y en la distribución de posavasos con mensajes contra la violencia de género para poder llegar a la población en general.

 

Y trabajamos con varones tanto en el concepto de nuevas masculinidades, en sustituir el modelo machista por otro de relaciones más igualitarias, y en una campaña de reducción de la demanda de la trata (prostitución).

 

Aprovecho para hablar de lo importante que es también el empoderamiento de las mujeres y que tengan autonomía económica. Y para ello los planes de empleo, eliminados en los últimos años en nuestra comunidad, se han retomado con una clara perspectiva de género y priorizando a las víctimas de la violencia. Estamos reforzando con entidades sociales y programas europeos mecanismos reales de autoempleo y el acceso al empleo a mujeres especialmente vulnerables. Y con las empresas y la Inspección de Trabajo estamos desarrollando medidas contra la violencia machista en el ámbito laboral.

 

¿Cómo abordan el problema con los adolescentes?

 

La violencia de género se está normalizando en edades tempranas, en parejas jóvenes en las que podríamos pensar que hay relaciones más igualitarias, hasta el punto que las víctimas ni siquiera son capaces de detectar signos evidentes de esa violencia. Estamos a tiempo de actuar con ellos. Es muy importante prevenirlo desde edades tempranas, por eso nos estamos esforzando con los adolescentes y preadolescestes. Con la consejería de Educación estamos trabajando ahora en la elaboración de una asignatura que nos permita abordar la eliminación de violencia de género desde la educación en igualdad.

 

¿La Junta se personará como acusación en los procedimientos judiciales de los últimos casos?

 

Es el Instituto de la Mujer quien propone al Consejo de Gobierno la personación para ejercer la acción popular en representación de la sociedad de Castilla La Mancha. Y evidentemente lo vamos a hacer por lo que supone de ejemplarizante en la lucha efectiva contra la violencia de género. A veces se tiende a responsabilizar a la víctima y tenemos que tener claro que el único responsable es el agresor, el maltratador, el asesino, el que ha desencadenado la situación.

 

 

Un pacto de Estado aún pendiente

 

La primera semana de febrero, mientras todo esto estaba ocurriendo en Castilla-La Mancha, se constituía en el Congreso de los Diputados una subcomisión encargada de elaborar y consensuar entre todos los partidos políticos un documento que sirva de base para alcanzar un pacto de Estado contra la violencia machista. Los diputados de la Cámara, por unanimidad, habían acordado el pasado mes de noviembre crearla y se comprometieron entonces a trabajar por alcanzar ese gran acuerdo nacional cuanto antes.

 

La subcomisión se ha dado de plazo cuatro meses para escuchar a 60 expertos en violencia de género y redactar después sus propuestas para combatir un problema que todos aseguran es “prioritario”. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha instado a acelerar esos trabajos.

 

“Es una obligación inexcusable que tenemos todos. Cada asesinato de una mujer es un fracaso de todos como sociedad”, decía en el mismo Congreso el 8 de febrero. Desde Castilla-La Mancha el Gobierno regional también ha reclamado acelerar ese Pacto y aumentar la colaboración entre todas las administraciones.