¿Para qué sirven las Diputaciones?

¿Para qué y a quiénes sirven las Diputaciones provinciales? ¿Valen lo que cuestan? ¿Son transparentes? ¿Resultan prescindibles? Buscamos las respuestas a estas cuestiones analizando el papel que desempeñan en la vida económica y social de nuestros municipios y entrevistando a dos presidentes, el de Toledo y el de Ciudad Real.

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El Palacio provincial de la Diputación de Toledo es un vetusto edificio de finales del siglo XIX declarado Bien de Interés Cultural. En su interior, todo elemento constructivo y decorativo evoca tiempos pasados y no es difícil retrotraerse a 1835, año en el que nacía oficialmente esta institución provincial. Tal vez este halo decimonónico -que comparten todas las sedes de las diputaciones provinciales, ubicadas en palacios- es lo que sirve de argumento a quienes proponen la supresión de las diputaciones provinciales por considerarlas obsoletas o causantes de un gasto público superfluo.

 

Es la propuesta de Ciudadanos, apoyada inicialmente por el PSOE aunque con matices. “Muchos de nuestros pueblos no podrían sobrevivir hoy sin la acción de la Diputación, que está presente en cada una de las cosas del día a día de los municipios; y es especialmente vital para los que tienen menos de 5.000 habitantes, afirma, contundente, Álvaro Gutiérrez, presidente socialista de la Diputación de Toledo. Gutiérrez es también el alcalde de Escalona, municipio de 3.700 habitantes censados, y en su papel de regidor municipal es aún más claro: “Tener el apoyo de la Diputación es importantísimo, un desahogo necesario porque recibimos fondos para inversión y para gastos corrientes, además de apoyo y asistencia en materia jurídica, técnica, intervención, etc. Presta servicios tan básicos para los pueblos como la recogida de residuos o los bomberos, es más, por este último servicio, los ayuntamientos ya no tienen que pagar nada, porque el coste del Consorcio de prevención y extinción de incendios lo ha asumido íntegramente la Diputación”.

 

 

 

El mandato legal que tienen las administraciones provinciales es atender o coordinar servicios básicos de los municipios de menos de 20.000 habitantes, tales como abastecimiento de agua potable y tratamiento de aguas residuales, limpieza viaria, acceso a los núcleos de población, alumbrado público, alcantarillado, pavimentación de vías urbanas, y un largo etcétera. Y se da la circunstancia de que de los 911 municipios que tiene Castilla-La Mancha, únicamente 15 suman más de 20.000 habitantes y sólamente 39 cuentan con 10.000 o más habitantes (en provincias como Cuenca, uno de cada tres pueblos tiene menos de 200 habitantes).

 

Si se suprimiesen las Diputaciones todos estos servicios que prestan a los ayuntamientos los tendría que hacer otra institución y yo estoy casi seguro de que saldrían más caros, serían de peor calidad y menos eficientes”, advierte José Manuel Caballero, presidente de la Diputación de Ciudad Real (PSOE). “Porque no es cierto que haya duplicidades en las funciones. La Junta de Comunidades, por ejemplo, no tiene -ni antes, ni ahora- un plan de obras para los ayuntamientos, porque atiende otras prioridades, como la sanidad y la educación, mientras que las diputaciones estamos en todo lo demás, en todo lo importante más allá de la sanidad y la educación. Llegamos con nuestros presupuestos, mucho más modestos que los de la Junta, a donde no llegan los suyos. En el caso de Ciudad Real, tenemos una política de apoyo a los ayuntamientos en materia de bienestar social, en cultura, en mantenimiento y mejora de instalaciones deportivas, en reformas de calles y plazas… en fin, incluso a los municipios de menos de 10.000 habitantes estamos garantizándoles que puedan mantener abierto el ayuntamiento, que puedan pagar el recibo de la luz, con una partida de gastos para funcionamiento de más de 4’2 millones de euros este año”.

 

Procurar la prosperidad de las provincias Este fue el fin encomendado a las Diputaciones por la Constitución Española de 1812, bajo cuyo amparo nacieron. En sus comienzos, generalizado a mediados de los años ‘30 del siglo XIX, asumieron competencias en caminos y carreteras, socorro social (beneficencia), instrucción pública, asistencia sanitaria…

 

“180 años después muchas cosas han cambiado; ahora hablamos en la Diputación de servicios telemáticos, de ingeniería, de factura electrónica… pero seguimos atendiendo al bienestar social, valora Álvaro Gutiérrez. Nuestra misión, hoy, es servir a los ayuntamientos para que éstos puedan atender a sus ciudadanos. ¿Cuál es ahora la mayor necesidad de la sociedad, de sus ciudadanos? El empleo. Pues ahí estamos las diputaciones. La de Toledo apuesta claramente por el empleo en esta legislatura, entre este año y 2017 vamos a invertir 18 millones de euros en el Plan Extraordinario de Empleo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Y en materia social vamos a sacar unas órdenes de ayudas para gente realmente necesitada, además de las que ya venimos ofreciendo”.

 

Álvaro Gutiérrez: Muchos de nuestros pueblos no podrían sobrevivir sin la Diputación, que está presente en cada una de las cosas del día a día de los municipios

Empleo y asistencia a emergencias sociales son dos prioridades en el gasto presupuestario de la Diputación de Ciudad Real. “Nosotros nos hemos volcado en la política de empleo, asegura José Manuel Caballero. Era necesario en el contexto de crisis y desempleo masivo; el año pasado invertimos en empleo 14’5 millones de euros, y este año ya llevamos en ejecución casi 10’4 millones de euros. Éste es un ejemplo de que no existen duplicidades en competencias y sí, en cambio, nos podemos complementar entre administraciones, y es que este año todas las diputaciones de la región participamos en el Plan Extraordinario de Empleo de la Junta de Comunidades, sin partidismo. Como tampoco puede haber partidismo en la asistencia social: 3 millones de euros destinamos a los ayuntamientos para cheques de alimentos, porque hay familias que no tienen ni para comer y son sus ayuntamientos quienes por cercanía conocen mejor cada caso”.

 

Para financiar a sus municipios la contratación de desempleados a través de este plan del gobierno regional, la Diputación de Albacete ha reservado una partida del presupuesto de 5 millones de euros; 4 millones invertirá en este plan la Diputación conquense y 2’2 la alcarreña.

 

¿Hay ideología política en el gasto del presupuesto de las diputaciones? ¿Y clientelismo? ¿Son prescindibles?

 

“Los ayuntamientos de la provincia, de uno y otro color político, valoran enormemente el trabajo de su Diputación, estima Caballero. Hay poca capacidad de actuar de manera partidista, porque todas las convocatorias de ayudas y subvenciones están muy objetivadas. En realidad hay demasiados mitos sobre las diputaciones que no son reales, aunque haya algunas que tengan casos de corrupción o mala gestión, como pueden tenerlos otras administraciones y no por eso se plantea el suprimirlas”.

 

La Diputación de Ciudad Real destaca por ser una de las que más destinan a transferencias directas a sus municipios, el 50% de sus presupuesto total.

“Nuestro vehículo de acción en el territorio son los ayuntamientos y a ellos les damos la mitad del dinero para que lo gestionen”, confirma Caballero.

 

José Manuel Caballero: Hay demasiados mitos sobre las diputaciones que no son reales. Ni hay plantillas sobredimensionadas, ni hay mucha capacidad para ser partidistas

Para Álvaro Gutiérrez lo realmente importante es que “si una Diputación está bien gestionada y dirige su objetivo a quienes realmente la necesitan y para lo que están pensadas, estas administraciones son muy útiles. Nuestro objetivo es el bienestar y desarrollo de los municipios, atender a sus necesidades básicas. Nosotros estamos interviniendo mucho en temas sociales, desde el primer día de asumir el gobierno”. (Las Diputaciones de Toledo y Guadalajara destacan entre todas las del país por destinar gran parte de sus ingresos a servicios básicos municipales).

 

“Yo comprendo que haya gente que pierda el respeto a diputaciones que con el dinero de todos compran barcos, se gastan millones de euros en caprichos, reforman pisos para usos particulares y cosas de ese estilo, reconoce Gutiérrez. Pero yo puedo asegurar que en este año de Gobierno que llevamos aquí se están haciendo las cosas con seriedad y transparencia, no ha entrado nadie a trabajar sin demostrar capacidad y mérito: hemos cambiado el enchufismo por bolsas de trabajo absolutamente objetivadas… No hay posibilidad de clientelismo político”.

 

José Manuel Caballero destaca el grado de transparencia que están alcanzado las diputaciones. “Se sabe, al menos en la de Ciudad Real, en qué se gasta hasta el último céntimo del presupuesto, y a mí me parece bien porque es dinero público. Y se saben los nombramientos del personal eventual, que son 7. Son falsos los argumentos que se dan para pedir la supresión de las diputaciones; al final, el único gasto prescindible de una diputación sería el de sus políticos y cargos de confianza, y eso representa el 1% del presupuesto total de la Diputación de Ciudad Real. Yo puedo estar de acuerdo en que la elección de los representantes de la Diputación pueda ser más directa, que los nombren los ciudadanos. Pues vayamos en esa dirección”.

 

¿Valoran los ciudadanos la aportación que hacen las diputaciones?

 

“Los que viven en zonas rurales valoran mucho más las diputaciones que los de las zonas urbanas, porque las conocen, saben que son las que les recogen la basura, les garantizan que sus ayuntamientos sigan funcionando, proporcionan empleo….”, considera Caballero.

 

Si los ciudadanos conocieran más lo que hacen las diputaciones, su continuidad no estaría cuestionada, opina Álvaro Gutiérrez. Las diputaciones conocen muy de cerca los problemas de los municipios y las necesidades de sus ciudadanos, y tienen la capacidad de resolver casi de manera inmediata muchos de estos problemas. Somos administraciones modernas (de arcaico solo quedan los edificios), ágiles, útiles y eficaces. Quien ha necesitado a la Diputación de Toledo sabe lo que vale”.

 

EXAMEN AL GASTO Y A LA TRANSPARENCIA DE LAS DIPUTACIONES DE LA REGIÓN

 

Si se cerrasen las 38 diputaciones españolas de régimen común (no se incluyen las forales ni consejos insulares), las arcas públicas se ahorrarían entre 4.000 y 5.000 €/año. Éste es el cálculo de Ciudadanos, pero teniendo en cuenta que los 62.000 empleados públicos que trabajan en las diputaciones no son despedibles y que los servicios que prestan tendrían que hacerlos otros organismos o instituciones, Hacienda estima el ahorro en unos 3.500 millones €, mientras que la Fundación ¿Hay derecho? rebaja el ahorro estimado a los 1.230 millones €, de los que 162 millones procederían de la supresión de las cinco diputaciones de Castilla-La Mancha.

 

La mayor parte de los ingresos de las diputaciones proceden del Estado, que en 2016 aportará 6.400 millones € a la financiación de estas administraciones provinciales. La Diputación de Toledo es la que cuenta con un mayor presupuesto de las de la región: 122 millones €, de los que una parte debe destinar al pago de las nóminas de sus 812 trabajadores y a los gastos corrientes. De las 38 diputaciones, Toledo está en el puesto 17 en cuanto a eficiencia del gasto (135’5 € por habitante).

La segunda en cuantía presupuestaria es la de Ciudad Real, con 107’5 millones €. Aproximadamente el 31% lo destina al pago de la nómina de sus 700 trabajadores. Ocupa el puesto 18 en el ránking de eficiencia del gasto (138’5 €/habitante).

El presupuesto de la Diputación de Albacete es de 100’5 millones €, de los que el 50% van al pago de las nóminas de sus algo más de 1.000 empleados. Está entre las diputaciones españolas que más gastan en sí mismas, ocupando el puesto 28 en cuanto a eficiencia del gasto (196’2 euros/habitante). La de mayor eficiencia en el gasto es la Diputación de Guadalajara, en la 12 posición (126 € por habitante); tiene un presupuesto de 58 millones €.

Cuenca, por el contrario, es la peor parada en eficiencia de gasto, en el puesto 32 (216 €/habitante). Cuenta este año con un presupuesto de 66’6 millones (Datos del informe de la Fundación ¿Hay Derecho)

 

TRANSPARENCIA (informe de Transparencia internacional) La Diputación de Guadalajara es la que mejor valoración global saca en transparencia, un 94’5 sobre 100 (con un 100 en la categoría de relación con los ciudadanos y la sociedad). Le sigue en valoración la de Toledo, con un 88’1 (casi un 93 en materia económica y financiera). La de Albacete logra un 81’1; la de Ciudad Real, un 66’3, mientras que la de Cuenca suspende en transparencia, con apenas un 42’5.

 

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