¿Obsesiones, soy un TOC?

 

Esta vez toca psicología pura y dura, y este tema es uno de los más complicados para explicar y para entender por quien no lo padece. Ni siquiera la persona que lo sufre es capaz de entenderlo, ese es uno de los principales motivos de angustia. Lo más fácil para hacernos una idea de en qué consiste el T.O.C. (trastorno obsesivo compulsivo) es hacer referencia a la película “ mejor imposible” y a su protagonista Jack Nicholson, que describe a la perfección la conducta y sufrimiento de quien está controlado y atormentado por obsesiones, manías … que le hacen muchas veces imposible tener una vida normal por la constante interferencia de éstas (la película hay que volver a verla, preciosa, con final genial y real).

 

 

Voy a intentar, para quienes se sientan identificados con este problema y, en tan solo una página, dar algún respiro. Es muy importante desde el inicio ponerse en tratamiento, ya que es una patología que tiende a la cronicidad (ya el hecho de expresarlo en la consulta libera, en un porcentaje extraordinario, el malestar y la culpa en ocasiones, del contenido de sus pensamientos). Es un trastorno de ansiedad que con frecuencia produce mucho sufrimiento a quien lo padece y que desde fuera, a quien se cuenta, resulta muy difícil de entender o imposible (mejor no contarlo), ya que para quien no esté puesto en la materia podría pensar que tiene ante él a un loco, y no, para nada. Las obsesiones son pensamientos, imágenes, impulsos e ideas que son repetitivas en nuestra cabeza y que aparecen de forma involuntaria e intrusiva. Suelen ser de contenido disonante para nosotros y crean profundo malestar y angustia ante el miedo de hacerse realidad.

 

Para mitigar o neutralizar esa angustia suelen ponerse en marcha mecanismo “defensivos” conductuales llamados compulsiones, que en un primer momento, e incluso sin tener relación con el tema de la obsesión, sirven de forma casual y “mágica” para hacernos sentir mejor. Esto se convierte en un bucle de control del malestar totalmente patológico que a la larga perpetua y aumenta las obsesiones y la angustia que producen, cuando un buen día, “ese truco” que utilizábamos, deja de funcionar. La persona reconoce que esos pensamientos (todos negativos) son absurdos, irracionales, que no son suyos y que precisamente a lo que temen es a que un buen día se hagan realidad o tengan consecuencias.

 

Podría poner muchos ejemplos de estos pensamientos o impulsos que, claro, no entenderíais y os echaríais las manos a la cabeza. Pero son el sufrimiento de estas personas atormentadas, y que según la intensidad de la sintomatología puede hacerles imposible llevar una vida normal. Suelen ser personas muy inteligentes, sensibles, responsables, perfeccionistas (aunque no tienen por qué ser ordenadas), controladoras, con serias dificultades para delegar en los demás (no porque no se fíen, es por su necesidad de control y perfección), en ocasiones con carencias afectivas, con una educación estricta, muy inseguros y con necesidad de reconocimiento y de aprobación para conseguir seguridad. Suelen ser dependientes emocionalmente, siempre encuentran a alguien que les libere de la angustia de decidir, sobre todo en lo referente a lo cotidiano, lo trivial: ¿un detergente, cuál? ¿tú que harías ? Truco: ante la duda de elegir entre dos o mas cosas parecidas, no te atasques, elige la que primero te haga un guiño. Eso significa que hay pocas diferencias entre ellas y que en la elección no te vas a equivocar.

 

Yo le llamo a este trastorno “la enfermedad de la duda” porque en la base siempre hay un “y si…” Ese “y si” es el que dispara la racionalización de todo, hasta de las emociones, y es cuando se produce la angustia de fallar, de equivocarse. Me especialicé en el tratamiento del T.O.C. Lo más eficaz es la combinación de psicofármacos y psicoterapia cognitivo-conductual que consiste en exposición y prevención de respuesta. Este tema es tan amplio que no quiero hablar de forma muy general y veo que hoy solo será una parte. Los psicofármacos por sí solos no resuelven este problema pero sí hacen más fácil y eficaz el tratamiento psicológico. Y este, aislado, es más eficaz que solo las pastillas pero más lento y, eso sí, con menor índice de recaídas.

 

Lo que intentamos conseguir es que a pesar de este peculiar funcionamiento mental, el paciente pueda llevar una vida normal. Otra idea fundamental: nunca ocurre lo que un obsesivo teme que ocurra, dependiente de su conducta, de su voluntad. La convivencia en casa o en el trabajo suele ser difícil con estas personas dada su alta exigencia y rigidez mental, además de sus manías, que a veces intentan imponer para su tranquilidad mental. Tienen a veces comportamientos ilógicos dictados por sus miedos. Solo hay que intentar y querer entenderles y ayudarles y eso no significa entrar en su juego, por supuesto. Este problema tiene dos componentes en su origen: el heredado y el aprendido y aparece en la adolescencia.

 

Últimas publicaciones de Ana Mª Ángel Esteban (Ver todas)