NUBARRONES SOBRE LA VENDIMIA

Nunca llueve a gusto de todos; y en el campo, menos. Lo que podría ser una buena campaña de vendimia en Castilla-La Mancha, con una cosecha que rondará los 20 millones de hectolitros de vino y mosto, con una calidad excelente, se ve empañada por viejos conflictos: bajos precios de la uva, mano de obra mal tratada salarial y laboralmente, acusaciones de prácticas poco éticas…

 

La mano de obra ha ido perdiendo protagonismo en la vendimia, aún así esta campaña necesita unos 20.000 temporeros.

 

Lejana en el tiempo ha quedado la ancestral costumbre de pisar las uvas para hacer el vino. Pero la gran revolución que ha transformado el sector vitivinícola castellano-manchego de pies a cabeza no ha podido evitar que se sigan pisando los precios de las uvas, o las condiciones laborales y salariales de los temporeros.

 

Éstas son dos de las causas de los conflictos que se reavivan año tras año cuando llega la cosecha. “Así no podemos seguir, advierte Fernando Villena, viticultor y presidente de la organización agraria Asaja Castilla-La Mancha. Los precios tienen que ser acordes con la calidad y no con el precio final del vino. Los precios que se paguen a los viticultores por su uva deben contemplar la calidad, los costes de producción y la reducción de cosecha, pero, de ninguna manera, el precio debe establecerse en función de lo que se está pagando en estos momentos por el vino de la cosecha anterior”.

 

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