Nos vamos de ferias

No hay un sólo día en el calendario de agosto -ni en el de septiembre- en el que no se celebre algún festejo o pachanga a lo largo y ancho de la provincia de Toledo. Desde Ajofrín a Yuncos, podemos ir de feria en feria conociendo la cara más festiva de nuestros pueblos, sus tradiciones y peculiaridades. Verbenas, espectáculos taurinos y pólvora hacen las delicias de nativos y forasteros; pero hay mucho más, tanto que no hay feria que se precie que no tenga su Libro de Fiestas.

Las verbenas de Gálvez son uno de los platos fuertes de sus ferias

Las verbenas de Gálvez son uno de los platos fuertes de sus ferias

Las arcas municipales no están para tirar cohetes, pero la pólvora no faltará en las fiestas patronales de ningún municipio toledano, que o bien las inician con un chupinazo o se despiden con la traca final. O ambas cosas, porque los espectáculos pirotécnicos son parte esencial de las ferias. Famoso por sus fuegos artificiales es el municipio de Valmojado, al que se le ha llegado a denominar “la Valencia de La Sagra”.

 

“La afición de Valmojado por la pirotecnia tiene casi tres siglos de antigüedad documentada. En los viejos libros de “quentas” del concejo, de 1725, aparecen ciertos apuntes sobre esta tradición. En uno de sus asientos ya se destacaba el gasto de “veynte y un reales que costaron seis dozenas de cohetes para la fiesta de Santo Domingo”, recuerda la Asociación pirotécnica La Alegría, de Valmojado, que organiza sus propias fiestas con el fuego como protagonista (se celebran en honor de la Virgen de las Misericordias, el primer fin de semana de septiembre), con dos tradiciones centenarias: los Toros de Fuego castellanos y las costumbres pirotécnicas valencianas -castillo de fuegos artificiales, cordá, despertá y una de las mayores mascletaes de todo el país-.

 

 

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