No pasa nada, soy un TOC

 

Retomando el tema del T.O.C. (trastorno obsesivo compulsivo) del que hablábamos en la edición de octubre, tengo que hacer referencia de nuevo a la película “Mejor imposible” y ahora también a la película “Toc, Toc”, para facilitar la comprensión de esta patología. Intento al tratar a estos pacientes, lo primero, relativizar la angustia que presentan haciendo hincapié en que la única diferencia entre ellos y alguien que no es obsesivo, es que el obsesivo se preocupa con más intensidad y durante más tiempo que el resto de personas. Todos en algún momento hemos tenido ideas, pensamientos, imágenes o deseos absurdos de los que nos hemos avergonzado.

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No pasa nada, se han ido y no por ello significa que previamente habíamos deseado tenerlos. Esto es exactamente lo que le ocurre a un TOC, pero multiplicado en tiempo y en intensidad, con lo que los pobres lo pasan fatal. Ante tanta ansiedad y miedo por esos pensamientos intrusivos, descontrolados, desarrollan “trucos” (compulsiones) para intentar que no ocurra eso que temen, lo que piensan.

 

Hablaba del carácter heredado y aprendido de este trastorno, y sí, encontramos casi siempre a un padre o a una madre muy preocupados, estrictos o con manías y en otros casos ( y esto sí es para tenerlo muy en cuenta), encontramos a personas a las que en su infancia ( de 7 a 12 años más o menos) se les contaban problemas de adultos, preocupaciones del padre o de la madre. Niños que fueron utilizados para la descarga emocional de uno de los padres en situaciones de divorcio o dificultades económicas, haciéndoles sentir inconscientemente responsables de tener que ayudar o solucionar esa situación o problema. Crecen con ese sentimiento de responsabilidad, y en ocasiones de culpa, por intentar y no poder resolver y “fallar” a quien quieren.

 

Todos en algún momento hemos tenido pensamientos o deseos absurdos de los que nos hemos avergonzado, pero no pasa nada, no significa que quisiéramos tenerlos.

 

Cuidado con contar problemas de mayores y problemas en general a los hijos, sobre todo si ya vemos que son sensibles. Tenemos la idea de que, “bueno, no se enteran, me libero, en vez de con una amiga que lo va a ir contando por ahí o con el psicólogo, mejor con mi hijo, y si además le pongo de mi parte, mejor”. Estamos creando un futuro niño ansioso y probable TOC. Otra actitud de los padres con este trastorno, que debe controlarse, es la exteriorización de los rituales y de las manías, porque los niños las aprenden y las repiten. Estamos entrenando igualmente a un posible TOC.

 

Ejemplo real: una madre con el trastorno que antes de irse al trabajo y llevarse a su niño de 2 años a la guarde, tiene que hacer múltiples rituales como tocar varias veces las llaves del coche, mirar los grifos, ventanas, mirar varias veces el bolso y aquí viene lo que el niño ha captado y ya repite; la madre por último dice en voz alta 1, 2, 3 y toca la maneta de la puerta varias veces antes de salir, con lo que el niño de 2 años ha empezado a repetir con la madre 1, 2, 3 y va corriendo a la puerta. Tratamiento: intentar hacer menos repeticiones y ver que la ansiedad va bajando (porque nunca pasa nada) hasta que conseguimos ninguna repetición y ansiedad cero. Resuelto y el niño deja también de hacerlo, lo desaprende. Este tipo de rituales de comprobación le ocurre a muchísima gente.

 

Otro: chica enamoradísima de su novio que un buen día empieza a dudar de si realmente le quiere o le está engañando. Esto crea un sufrimiento excepcional. Más obsesiones, también casos reales de la consulta, creer que pueden en algún momento matar a su bebé con los cuchillos de la cocina o con las corbatas de su marido. Personas que evitan pisar las rayas del suelo por si se muere un ser querido, otras tienen pensamientos obscenos con imágenes religiosas, aquí la culpabilidad es tremenda, obligándose a ir a confesar continuamente.  Otros repiten mentalmente palabras o números para evitar también otros pensamientos o evitan tocar por miedo a contaminarse, y veo manos destrozadas por lavarse hasta con lejía.

 

Una chica me decía: “no puedo soportarlo, veo a mis hijos en la ducha con 14 y 16 años y quiero tocarlos pero no quiero, de verdad…” !Imaginad qué angustia! Otro chico, mi primer TOC, guardia civil con el impulso de insultar a las mujeres que llamaban por teléfono. Cuando salía con el coche patrulla, si pasaba por un paso de cebra tenía que volver una y otra vez, para comprobar que no había atropellado a nadie ni había sangre. Las técnicas más utilizadas son exposición con prevención de respuesta, posponer los pensamientos, parada de pensamiento y hasta cantar las obsesiones. Los hipocondriacos son un tipo especial de TOC. Los hay que van sin parar al médico porque creen que tienen un cáncer y así poder tratarlo ya, y los hay que evitan a toda costa ir para que no les diagnostiquen. La tricotilomanía también, en fin… más y todos con tratamientos eficaces.

Contacto : 615224680

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