“No mires, únete”

El largo y gélido invierno que arrastramos va a dejar paso a una primavera caliente. Y no es hablar del tiempo. Los ánimos se van templado más conforme vamos saliendo del sopor y la modorra con los que -salvo honrosas excepciones- hemos sobrevivido a los años más duros de la crisis. “Hay décadas donde nada ocurre y hay semanas donde ocurren décadas”, dejó dicho Lenin. Y estamos en esas semanas en las que al fin salen a las calles años de frustración y descontento, de penalidades soportadas por los más vulnerables, que no han sido precisamente una minoría.

 

La matraca de la recuperación económica que nos están dando el Gobierno y sus adláteres y el mensaje de lo mucho y bien que crece la economía y el empleo están siendo el inesperado detonante de las sonoras y visibles protestas, que a su vez desencadenan un efecto llamada entre quienes no van en ese vagón de la recuperación.

 

Anda y que os den dos euros”, les ha dicho por carta a los pensionistas la castiza ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que tras darles las gracias por “ser un elemento esencial de apoyo para vuestras familias” durante la crisis y agradecerles “vuestra solidaridad y compromiso con España”, les anuncia la subida de sus pensiones un 0’25%, lo que viene a ser unos 2 euros. Y le ha salido a Báñez el tiro por la culata.

 

Sí, los jubilados han sostenido y sostienen a hijos y nietos sin empleo y endeudados, y lo hacen con unas pensiones que en buena parte de los casos ronda el umbral de la pobreza (casi la mitad de las pensiones de Castilla-La Mancha lo están). No sólo están protestando en la calle por esa subida de miseria, sino que han puesto el dedo en la llaga del sistema público de pensiones, que con políticas (y gestores) como los del actual gobierno corren serio peligro.

 

Las mujeres también han dado un paso al frente, hartas ya de estar hartas (como diría Sabina) de encabezar las listas del paro, de la precariedad, de los bajos salarios… de ser víctimas del acoso y de la violencia machista…  Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, sí ha llenado las calles de cientos de miles de mujeres, que han cambiado el mensaje oficial de que “ahora no toca hablar de ciertos temas, como la brecha salarial”.

 

Ójala el 1 de mayo también veamos a miles de personas en las calles exigiendo empleo de verdad, salarios justos, derechos laborales. Como dicen los manifestantes, no es hora de mirar, es hora de unirse. El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández, lo ha dicho claro: “Las medidas tomadas durante la crisis ha generado un pozo de desigualdad sin precedentes y dañado al entramado institucional. Esto tiene que corregirse con una política activa y decidida de redistribución de la renta”.

Prado López Galán
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