Mucho por recomponer

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Lo único positivo para el PSOE de su guerra civil ha sido la rapidez del desenlace. Lo especialmente negativo es la profusión de artillería, apoyada por la aviación mediática empleada en la contienda y que ha dejado un panorama de tierra quemada donde va a ser difícil que vuelvan a aparecer rosas en mucho tiempo. Es una perogrullada, pero hay que decirlo, en la guerra del PSOE quien ha ganado es Rajoy y el PP, por este orden; pero los dos. Es decir, Rajoy va a gobernar y él elegirá si lo hace con la abstención del PSOE o amplía su base electoral con unas terceras elecciones. En sucesivas contiendas electorales el PP, como he dicho también ganador, irá recuperando el poder municipal y autonómico que se le fue hace poco más de un año.

 

Es posible, probable y casi seguro que en los ámbitos cercanos al gobierno regional y en el propio Gobierno piensen y digan, más digan que piensen, que todo va bien, que no afectará para nada ni a la gobernabilidad ni al futuro electoral, porque ese se asegura con la gestión. Las teorías negacionistas en política son frecuentes y por tanto nada extrañas. Después de todo hay gente, algunas muy importantes en lo suyo, que niegan la teoría de la evolución y consideran a Darwin un fabulador. Ha sido tal la implicación del presidente del gobierno de Castilla-La Mancha y de la dirección del PSOE regional que será difícil objetivar la situación, algo necesario para recomponerla. A no ser que se piense que no hay nada que recomponer.

 

Nadie del entorno de García Page le va a decir que se ha equivocado en su protagonismo, entre otras cosas porque no son pocos los que le han jaleado para que lo tomara. Pero es obligado que adquiera conciencia de la situación. El PSOE en Castilla-La Mancha ha mantenido siempre, en competencia con la derecha, los planteamientos más españolistas y más antinacionalistas. Siempre ha tenido mucho temor a que el PP en esta región, con tan solo un llamamiento a la unidad de España hiciera olvidar todos sus fracasos de gestión, sus políticas antisociales y la corrupción de su partido. El mismo temor que el PSOE ha tenido en el resto de las comunidades del centro de España y en Andalucía. Curiosamente en este sentido el PP no necesita demostrar nada, le basta con decirlo. Luego cuando ha precisado de los nacionalistas los ha buscado, cuando hubo que negociar con ETA lo hizo y el presidente, que lo era del Gobierno de España y del PP, les hacía la pelota llamándoles “Movimiento Vasco de Liberación”. El PSOE, con Zapatero y Rubalcaba en España y con Patxi López en el País Vasco, apoyado, eso sí, por el PP de allí, puso fin a ETA; pero da igual tienen que seguir dándose golpes de pecho y hacer votos de españolismo.

 

 

 

El PSOE en Castilla-La Mancha ha mantenido siempre, en competencia con la derecha, los planteamientos más españolistas y más antinacionalistas.

 

Los grandes medios de comunicación nacionales que desde Zapatero, no desde Sánchez, arremeten contra cualquiera que esté al frente del PSOE porque alguien, algunos, certificaron la condena a muerte de la socialdemocracia en Europa, no van a dejar que se recuperen, al menos con posicionamientos de izquierdas, ni van a permitir que Podemos engorde más a costa del PSOE. Éste ya no es peligroso. Eso dará cierta tranquilidad al resto del partido y los barones respirarán, no cabe duda. Habrán ganado una momentánea paz, a costa de dejarse jirones ideológicos. Lo decía el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla: lo que ha sucedido en el PSOE “viene de más arriba y las personas son instrumentos”.

 

Es posible que los dirigentes socialistas de la región hayan hecho un ejercicio de posibilismo, lo que no se entiende muy bien es la necesidad de haberse volcado en ello en la medida en que lo han hecho. En principio se puede pensar que los sectores más moderados de la región lo han visto con buenos ojos; pero ese tipo de moderación huye de las alharacas, a no ser que las provoquen ellos mismos. Y ni aún así, no hay más que ver cómo le ha ido el provocar división social al PP en una región, en principio favorable, en la que contaban con todo el poder que traía consigo que la Presidenta fuera también la Secretaria Nacional del partido. Por el ala izquierda, ni pensar que el PSOE haya podido subir ningún entero estos días. Es más, han sacado de la crisis en la que se movía Podemos en Castilla-La Mancha, su principal rival por ese lado. Es buena idea, para ir difuminando, que ningún miembro de la dirección del PSOE de Castilla-La Mancha ocupe puesto alguna en la Comisión Gestora que dirige ahora formalmente al partido. Una Comisión que no estará exenta de críticas. Hay sitios en que es mejor no estar, máxime cuando ya está todo decidido y solo queda el marrón de hacerlo público.

 

 

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Cada Comunidad tiene su característica especial y Castilla-La Mancha no está exenta de ello. La primera es que García Page necesitaba el apoyo de Podemos para desalojar a Cospedal de la Presidencia y que Podemos se lo dio. Que se firmó un pacto y que ahora Podemos lo ha considerado roto porque, dicen, no se está cumpliendo. Muchos interpretamos que esa ruptura, que no había llegado acompañada de excesivas tensiones entre ambas formaciones en los meses y semanas previas, sino más bien al contrario, eran un toque de atención de la dirección nacional de Podemos por la posición de García Page contraria al acuerdo de Pedro Sánchez con Podemos. A esto se añadía que con la ruptura, el secretario regional de Podemos, José García Molina, se liberaba en gran parte de la presión que, en el seno de su partido, tenía para iniciar el proceso de renovación del mismo ante las críticas, entre otras, de ser demasiado condescendiente con las políticas de García Page.

 

Aunque desde Podemos se negaron esos motivos, alegando que era una cuestión de política castellano-manchega, ni el comunicado de ruptura que García Molina leyó, en el que acusaba a García Page de estar “más pendiente de decapitar a Sánchez que de dar vida a Castilla-La Mancha”, ni la fórmula escogida, reunió a la prensa regional pero no dejó hacer preguntas, mientras que minutos después concedía entrevistas a todas las televisiones nacionales que se lo solicitaban, hacían muy creíble la posición de éste. Rápidamente Cospedal buscó ahondar en la ruptura y se ofreció para apoyar al PSOE y que así no dependa de Podemos. Ofrecimiento al que no dio credibilidad alguna el Presidente Page que, días antes, había dicho que él tampoco hubiera favorecido que gobernara Cospedal en Castilla-La Mancha. Ésta consideró esa falta de credibilidad como un insulto; pero la realidad es que nada avala, en las formas de oposición que el PP mantiene, que fuera a cumplirse ese supuesto apoyo.

 

No está tan apurado García Page. La ruptura de Podemos no implica que este partido le vaya a hacer caer como Presidente. Para ello el PP tendría que presentar una moción de censura, proponer un candidato que sea parlamentario regional y que al menos un diputado de Podemos le apoyara. No va a ser así. Ni apoyaría Podemos, ni el PP se atreve a proponer un candidato que, a la fuerza, tendría que ser otro distinto a Cospedal. Ésta, al dejar el parlamento regional para irse a Madrid, es inelegible como Presidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha. Al menos hasta que no se celebren nuevas elecciones y si decide hacer el camino de vuelta y presentarse a diputada regional.