MENTES ULTRARRÁPIDAS

Nacho Bravo Martín, 8 años; Alberto Acosta Reche, 17. Los dos viven y estudian en centros públicos de Toledo y los dos acaban de quedar primero y tercero del Mundo en campeonatos de cálculo mental.

Nacho Bravo con su ábaco y su trofeo.

 

Nacho Bravo, un niño de Toledo que en septiembre comienza tercero de Primaria en el colegio de Valparaíso, es el más rápido del mundo sumando, restando, multiplicando e incluso dividiendo “entre tres y cuatro cifras”, especifica él y con razón, porque esas operaciones todavía no las han aprendido a hacer los niños de 8 años como él en el colegio. Él lo ha aprendido antes utilizando el método Aloha en clases extraescolares.

 

Y con ello ha llegado a ser tan rápido que en solo cinco minutos hizo, y todas perfectas, 67 de las 70 operaciones que le plantearon en el Mundial de Cálculo de Aloha, celebrado en Kuala Lumpur (Malasia) hace unas semanas. Ningún otro niño de su nivel pudo igualarlo en el campeonato.

 

A Nacho le gusta que le retes a calcular. Y te deja helado respondiendo en un segundo, pero no es ningún listillo. Todo lo contrario, sorprenden casi del mismo modo su gracioso desparpajo, su enorme curiosidad por todo, sus ganas de experimentar, de investigar, de participar o su memoria: llega a la entrevista con una tirita en un dedo, se ha cortado “ayudando en las tarea de la casa”, explica él; ayudando a cortar berenjenas por donde su madre le había dicho que no lo hiciera. No es desobediente, le gusta probarlo todo, como hace con los experimentos infantiles que se proponen en su canal preferido de Youtube.

 

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