MENORES, LAS OTRAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA MACHISTA

Todos los niños sufren directamente la violencia machista que padecen sus madres, varios centenares se han quedado sin ella y algunos han muerto utilizados como venganza. Este año las administraciones públicas han ampliado las ayudas para los menores huérfanos que no tienen nada fácil salir adelante, como estos cuatro niños toledanos.

 

Dibujo de un niño de siete años víctima de la violencia machista. Fue la portada de las Jornadas ‘Crecer en un entorno machista’ celebradas en Los Yébenes.

 

Dice Ruth Ortiz, la madre de los dos niños asesinados por su padre en Córdoba en 2011, que “lo mejor para un niño es tener a una madre feliz. Desde que una mujer sufre maltrato, sus hijos e hijas también los sufren”. Sus hijos, contó hace unos días en Los Yébenes, en unas jornadas que analizaban cómo es crecer en un entorno de violencia de género, no tuvieron una madre feliz por culpa de la violencia machista y terminaron muriendo a manos de un padre que pensó que matarlos era la mejor forma de destrozarla a ella.

 

29 niños y niñas han sido asesinados en España por padres que pretendían así vengarse de sus madres desde 2013, año desde el que estos menores son registrados como víctimas mortales de violencia de género. Desde ese año otros 260 menores han perdido a su madre asesinada por su padre o por otro hombre con quien mantenía o había mantenido una relación de pareja. Algunos presenciaron el crimen. Y a ellos se suman todos los niños que todos los días ven y sufren cómo su madre es agredida, insultada, amenazada o menospreciada por su padre o por el hombre que tiene al lado.

 

Dónde encontrar ayuda

 

900 100 114. Este teléfono gratuito del Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha es atendido por profesionales especializados en violencia de género las 24 horas todos los días del año. Resuelven urgencias (alertan a la policía o guardia civil ante una situación de riesgo), consultas y derivan a la víctimas al centro de la mujer más próximo (hay 84 en la región) o a los servicios que necesiten. Funciona desde 1999.

 

016. El mismo papel cumple este teléfono gratuito de atención a víctimas de violencia machista del Ministerio, activo desde 2007. Atienden en 52 idiomas y la llamada no deja rastro ni en el teléfono ni en la factura. También se puede contactar por mail: 016-online@msssi.es

 

 

“La violencia en la pareja se extiende a toda la familia, los niños reciben esa descarga. Ser testigos de violencia también es violencia y eso genera un trauma”, explicaba la psicóloga experta en bienestar femenino y menores, Bárbara Zorilla, durante esas jornadas celebradas en Los Yébenes, durante las que advirtió del enorme peligro de normalizar la violencia en todos los ámbitos. “Estos niños no se relajan nunca y además se les educa para que guarden silencio. Son niños que no se expresan y terminan enquistando sus emociones”.

 

El 75% de las víctimas de violencia de género son madres y esta psicóloga alertaba de la importancia de “ayudarlas a entender que sus hijos también están sufriendo”. El desarrollo cognitivo, emocional, físico, social de los niños depende en buena medida, explicaba ella, “de que se sientan queridos y aceptados y esto es muy difícil en un ambiente de violencia”.

 

“¿Puede un maltratador ser un buen padre?”, preguntó al final al centenar de profesionales relacionados con la violencia de género que asistían a las jornadas. La respuesta fue unánime: “no”.

 

Desde este año el Gobierno de Castilla La Mancha da una ayuda de entre 4.000 y 2.000 € anuales a los menores huérfanos por violencia machista y el Gobierno nacional ha mejorado y ampliado las prestaciones de la Seguridad Social para ellos

 

LA TRAGEDIA DE ESTRELLA. Esta niña que ahora tiene siete años perdió a su “mamá”, de quien “se acuerda y habla todos los días”, cuenta la tía materna que tiene su custodia, en febrero de 2017. Su padre mató a su madre a puñaladas en febrero de 2017 en el domicilio familiar de Mora. Ella tenía 38 años y una discapacidad del 85% que la impidió defenderse en su silla de ruedas. El asesino, José Rafael García Santana, fue condenado a prisión permanente revisable el pasado mes de mayo, pero ha recurrido la sentencia y el 26 de noviembre se verá la apelación en el Tribunal Superior de Castilla La Mancha.“Estamos todos muy nerviosos ya”, señala la tía de Estrella, Pilar Martín, que había recibido con cierto alivio la primera sentencia de la Audiencia provincial de Toledo.

 

Esa resolución judicial quitó al padre la patria potestad de la pequeña, pero no la otorgó a nadie y su tía Pilar ha tenido que abrir otro proceso judicial para solicitarla. “De momento tengo la custodia desde que mató a mi hermana, pero la patria potestad de la niña está en el aire. Ahora tiene que resolverlo un juzgado de Orgaz”. Aunque desde el juicio no han vuelto a saber nada de García Santana, Pilar recuerda que meses antes “nos mandó un recadito desde la cárcel avisándonos de que iba a venir a por la niña”.

 

Estrella empezó a ir a una psicóloga poco después del crimen; primero a una privada mientras se le asignaba un profesional especializado del programa del Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha, al que sigue acudiendo. “La niña tiene altibajos, ahora acaba de pasar por un bache, pero nos dicen que es normal. Estamos muy contentos con la psicóloga que la ve en Alcázar, pero va una hora cada 15 días y yo creo que necesitaría más”, opina su tía.

 

Y este es el único apoyo público que ha recibido hasta ahora Estrella, que vive con su tía, el hijo de esta y sus abuelos maternos.“En verano me llamaron del centro de la mujer de Mora para explicarme que la Junta había sacado unas ayudas para huérfanos de violencia de género y me han ayudado a solicitarla, pero todavía no nos han contestado”.

 

Mucho más difícil lo está teniendo para conseguir una prestación por orfandad de la Seguridad Social, pese a que el Gobierno nacional aprobó en marzo un decreto que amplía estas ayudas a los hijos de mujeres asesinadas por violencia machista, aunque estas no hubieran cotizado. “Cuando ocurrió todo no sabíamos ni por donde nos andábamos, en lo último que pensaba era en cuestiones burocráticas, en papeles o en solicitar cosas, aunque la gestoría que nos llevaba todo se preocupó por eso y la solicitó, pero la denegaron y yo entonces no estaba para preocuparme o insistir en esas cosas”.

 

Hace unas semanas Pilar decidió retomar ese tema. “Nosotros podemos ahora mantener a mi sobrina, pero no sé en un futuro y no quiero que la niña pierda ese derecho y se quede sin nada. Así que fui a Toledo, a la Tesorería de la Seguridad Social, y una funcionaria me dijo que no tenía derecho a nada porque mi hermana no había cotizado ni había recibido nunca ninguna prestación”. Pilar tiene previsto volver a insistir. En la sentencia de mayo el asesino fue condenado a indemnizar a su hija con 250.00 euros y con 300.000 a sus suegros.

 

La madre de la víctima presenció el crimen, pero también estaba enferma y no pudo ayudar a su hija. “Mis padres no han podido levantar cabeza desde entonces”, señala Pilar. La familia no espera cobrar ni un céntimo de esa indemnización, pero sí han tenido que hacer frente en estos tres años a las deudas que dejó el asesino y las órdenes de embargo que les han ido llegando. “Estaban casados en gananciales y venían a reclamarnos a nosotros”.

 

LA DURA PELEA DE UNA ABUELA POR LOS DERECHOS DE SUS 3 NIETOS HUÉRFANOS. De pelea contra la Seguridad Social, tribunales, comentarios malintencionados… sabe mucho esta mujer que, como ya nos contaba en agosto de 2017 en un amplio reportaje, no quiere dar su nombre ni ningún dato que pueda identificarla para proteger la intimad de sus tres nietos y que nadie vuelva a señalarlos “como los hijos de un asesino” (en vez de como los hijos de una víctima mortal de violencia machista) y vuelvan a hacerles daño por eso, como les ha llegado a ocurrir.

 

Y sobre todo ahora para que el padre, que desde hace dos años disfruta de permisos penitenciarios y ya está en libertad condicional (solo va a dormir a la cárcel entre semana) no pueda localizarlos. “Otra vez estamos todos muy alterados por eso: los niños, mi hija que me ha ayudado muchísimo a sacarlos adelante, y yo. Procuramos no dejar a los niños solos, vamos todos juntitos y todo el día estamos pendientes de quien aparca delante de casa. Yo les he pedido a los niños que tengan cuidado si se les acerca alguien extraño o notan algo raro. Y encima tenemos que estar calladitos y no contarlo en el nuevo entorno de los niños para que los padres de sus amigos no se alarmen y los aparten de ellos, como ya les ha pasado. A parte de eso, los niños ahora están muy bien, de notas y de todo lo demás”.

 

El padre, condenado a 15 años de cárcel por matar a su pareja y madre de los tres niños en 2007 en Fuensalida, tiene una orden de alejamiento de 500 metros de los menores, que ahora tienen 15, 14 y 12 años, pero su abuela teme que la incumpla con facilidad y pueda hacerles daño. “Claro que tenemos miedo de que algún día pase algo. Sabemos que ha dado el domicilio de la novia que tiene ahora, pero me consta que se ha instalado cerquísima de nosotros y que ha intentado hacerlo al lado. Debería haber un seguimiento mucho mayor de esta gente. A mí solo me avisan cuando le dan vacaciones y no me dan más información”, señala esta abuela que ya ha acudido a la fiscalía para explicar sus temores y pedir protección.

 

En 2012 consiguió la patria potestad de los niños (hasta entonces la mantenía el padre), tras una larga batalla en la que participaron los padres del hombre que mató a su hija intentando arrebatarle la custodia de los pequeños. “No sé por cuantos test psicológicos nos hicieron pasar a mí y a los niños ni las barbaridades que dijeron sobre mí”, contaba. Y logró después que un tribunal aceptara que los niños perdieran el apellido del padre, precisamente por ese afán por protegerles.“No quería que tuvieran problemas porque se les relacionara con ese apellido”.

 

En 2017 logró una novedosa sentencia contra la Seguridad Social, que durante dos años le denegó el derecho que tenían sus nietos a ampliar su prestación de orfandad (149,13€ mensuales recibían entonces cada uno) con cargo a la pensión por viudedad que el padre había perdido al matar a su esposa (hasta 2005 los hombres que mataban a sus mujeres podían percibirla en España). “Los niños iban creciendo, necesitando más cosas y no nos llegaba”, explicaba entonces ella, que pudo acudir de nuevo a los tribunales gracias a que el sindicato CCOO le prestó asistencia jurídica gratuita. Los niños, que viven en otra localidad ahora, también mejoraron su situación al cambiar de colegio hace unos años, gracias al apoyo que les brindó el Fondo de becas Fiscal Soledad Cazorla Prieto, la fiscal que creó la red española de fiscales especialistas en violencia de género y que al morir dejó su herencia para los huérfanos de la violencia machista.

 

Cómo se ayuda a los niños y niñas víctimas de violencia de género en Castilla La Mancha

 

El Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha ofrece un servicio de asistencia psicológica gratuita para hijas e hijos de mujeres víctimas de violencia de género, en el que atienden actualmente a 154 menores de entre 4 y 17 años (171 en lo que va de año). 43 en la provincia de Albacete, 38 en Toledo, 47 en Ciudad Real, 22 en Cuenca y 21 en Guadalajara.

 

Con los menores de 3 años que necesitan apoyo psicológico se trabaja junto a los psicólogos de sus madres, “ya que la dificultad para simbolizar, dada su etapa evolutiva, impide desarrollar un trabajo personalizado e individualizado con las criaturas”, señalan en el Instituto de la Mujer. Atienden también a 3 adolescentes que ya han sufrido violencia machista por parte de sus parejas. Además de la recuperación psicológica que requieren por el daño que les ha provocado vivir experiencias traumáticas en casa, las terapias se centran en“romper los estereotipos de género más tradicionales y trabajar de forma preventiva para evitar la violencia de género en futuras generaciones”.

 

Este servicio, que se puso en marcha por primera vez en Castilla La Mancha en marzo de 2017, cuenta con 14 psicólogas y un psicólogo y este año costará 114.440 €. Se presta a través de la asociación Álava Reyes y el nuevo contrato suscrito en mayo ha permitido reducir la lista de espera significativamente.“En la medida de lo posible ampliaremos las horas de intervención en itinerancia para llegar a las zonas más despobladas y evitar que los menores tengan que desplazarse”, anuncian.

 

Este año el Gobierno de Castilla La Mancha ha puesto en marcha, también por primera vez, una línea de ayudas económicas directas para menores huérfanos por violencia machista. 11 niños y niñas se han acogida a estas ayudas: 7 habían perdido a su madre por un crimen cometido por su padre biológico; los otros 4 por el hombre con quien ella mantenía o había mantenido una relación de pareja. Para aquellos cuyo padre sea el homicida o asesino se contempla una ayuda anual de 4.000 euros; para el segundo grupo, de 2.000. Y en ambos casos será renovable hasta que cumplan 18 años.

 

La orden se amplió en septiembre para acoger también a los menores que se han venido a vivir a Castilla La Mancha y que habían quedado inicialmente excluidos porque su madre residía en otra comunidad cuando la mataron. 6 de esos 11 niños responden a esta circunstancia.“Estas y estos menores tienen el derecho a rehacer sus vidas en cualquier lugar de nuestro país, y en Castilla-La Mancha tenemos claro que no les dejaremos desprotegidos después de un hecho tan duro y traumático en sus vidas”, señalaba la consejera de Igualdad, Blanca Fernández.

 

Además, en los recursos de acogida a víctimas de violencia de género del Instituto de la Mujer regional “se realiza un seguimiento individualizado de las necesidades de los y las menores, que incluye la planificación de un itinerario individualizado de cada mujer y sus hijas e hijos”.

 

A estas ayudas se suman las prestaciones por orfandad de la Seguridad Social, que desde marzo se amplían para los y las menores cuya madre no hubiera cotizado, hasta ahora excluidos de estas ayudas, y que además se han incrementado con la Ley nacional 3/2019 para la mejora de la situación de orfandad de las hijas e hijos de víctimas de violencia de género.

 

Algunas fundaciones privadas también están apoyándoles, como las Becas Leonor Serrano de estudios universitarios a mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijas e hijos o el Fondo de becas Fiscal Soledad Cazorla para huérfanos de violencia machista.

 

Ruth Ortiz cuenta en Los Yébenes, por primera vez, toda su historia

 

 

 

Como si tuviera grabado a fuego cada fecha, cada episodio que en su día vio normal y ahora entiende que no lo es, cada recuerdo con sus niños y con el hombre, al que no quiere ni nombrar, que hace 8 años mató a sus dos pequeños: a Ruth, que entonces tenía 6 años y al pequeño José, de 2. Los asesinó unas semanas después de que ella le anunciase que quería divorciarse, el segundo fin de semana que se los llevaba solo, unas horas después de que ella rechazara retomar la relación en una breve cita a la que él había acudido con un ramo de flores, por primera vez en su relación, y una carta en la que el psicólogo de Ruth detectó a primera vista que era un psicópata. Demasiado tarde para evitar la tragedia.

 

Ruth Ortiz contó con detalle hace unos días su historia con él -dijo que era la primera vez que lo hacía así- ante un centenar de profesionales que trabajan en violencia de género en Los Yébenes, durante las XVI Jornadas que organizan los centros de la mujer de este municipio, Sonseca, Consuegra y Mora.“Hasta después del asesinato no fui consciente de que había sido una mujer maltratada, porque había ido normalizando un montón de situaciones que nunca debería haber normalizado”, como aquellos gritos que escuchaba a José Bretón dar a sus padres desde el inicio de su relación en 1998 y que poco después comenzó a darle a ella. “Eran paralizantes, no te dejaba margen de reacción”.

 

Cuando se casaron en 2002 él exigió vivir en Córdoba y también decidió en 2005, cuando se quedó en paro, que se trasladaran a Almería. “Yo encontré allí trabajo como veterinaria y cuando vio que me encontraba muy a gusto, no lo soportó y nos tuvimos que volver a Córdoba. Eso supuso una decepción grandísima para mí”. A Ruth no se le olvida la cara que puso cuando nació su segundo hijo. “No tenía interés en tenerlos y me decía que los niños eran para mí, como así fue”. Tampoco aquel 25 de diciembre de 2009 cuando, tras un conflicto con la familia de ella, le anunció: “yo no me voy de este mundo sin matar a nadie. Me lo tomé entonces como una frase hecha”.

 

La enfrentó y separó de toda su familia. “El maltrato psicológico era permanente, aunque yo no era consciente y achacaba lo mal que me encontraba al enfrentamiento que tenía con mi familia. No sabía ni dónde ir para buscar ayuda”. Su médico le recetó pastillas para dormir y estimó que era ella y no su marido la que tenía problemas y quien necesitaba un psicólogo, en el centro de la mujer no la consideraron una mujer maltratada, aunque les había hablado de las obsesiones y las dificultades con su pareja.

 

Fue después a la consulta de un psicólogo y fue él quien le recomendó separarse. Él día que dio el paso y se lo anunció a su marido, él recogió sus cosas y se fue de casa en el coche familiar, luego la llamó llorando pidiéndole que no le impidiera ver a los niños. El 8 de octubre de 2011, el mismo día que él denunció a la policía que había perdido a los niños en el parque, Ruth tuvo miedo y llevó la carta a la policía ”para que vieran que no era un padre ejemplar. Todos los padres maltratadores utilizan a los niños. Unos creen que tienen toda la vida para hacer daño a su madre, otros la hacen todo el daño de una vez asesinando a los niños”.

 

Ruth Ortiz cree “necesario” un servicio público especializado de atención a menores víctimas de violencia de género y para aquellos cuyos padres se estén divorciando; así como una red de alerta eficaz, en la que médicos, policías, centros de la mujer, jueces… sean capaces de detectar los riesgos que corren los menores.

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