MEJOR CON PAGE

Apoyo que me costó en su día aireadas críticas de la corte palaciega del bueno de José María Barreda, cuya relación final con Page era prácticamente inexistente, a pesar de que Emiliano le sacó las castañas electorales del fuego cuando “La bien pagá” (entiéndase por Cospedal, que en la declaración de 2010 reconoció un sueldo superior a los 240.000 euros) fue “lanzada en paracaidas” sobre estas tierras para una vez en la Presidencia manchega convirtirla en un auténtico erial, en una zona devastada por el austericidio ejecutado por la madrileña y apoyado por sus palmeros, entre los que se encontraba el actual candidato del PP, Francisco Núñez, llamado por sus allegados “el tal Paco”, que nunca ha dudado en avalar los salvajes recortes de Cospedal, considerada por el perdedor de las pasadas elecciones generales, Pablo Casado, “la mejor presidenta que ha tenido Castilla-La Mancha”. ¡Queeeeeeeé!

Desde mayo de 1988, año en el que llegué a Toledo para dirigir El Día, periódico hoy desaparecido, víctima (como otra treintena de medios de comunicación de la región) de la asfixia mediática practicada por la expresidenta sin alma Dolores Cospedal, no he ocultado mis preferencias políticas por Emiliano García-Page Sánchez, verdadero GPS de la izquierda moderada de Castilla-La Mancha, con claras opciones, además, a liderar algún día al progresismo peninsular.

A saber:

Declaraciones, que tras inhalar aire fresco de los Montes de Toledo, me lleva a recordar a los señores Casado y Núñez algunos hechos (tristes y lamentables) que sólo resonarlos me ponen los pelos como escarpias, pero que cuatro años después es necesario ponerlos sobre la mesa para que nunca jamás se vuelvan a repetir.

HECHO Nº 2.  En la única legislatura que ha gobernado el PP en Castilla-La Mancha la educación pública fue atacada miserablemente (suprimieron la obligatoriedad de destinar el 6% del PIB regional), mientras que la privada y concertada recibían los mimos de “La bien pagá”. Tanto es así, que en el curso 2012-2013 hubo 4.000 profesores interinos menos que el año anterior, a lo que había que sumar la desvergonzada acción llevada a cabo por el que luego sería secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, cerrando más de 60 escuelas rurales y dejando plantados a cientos de escolares en la llamada Castilla-La Mancha vacía, o vaciada, o mejor dicho: abandonada a su suerte por Cospedal. Claro y en botella.

HECHO Nº 1. Con Cospedal en el Gobierno de Castilla-La Mancha el PP intentó privatizar la sanidad castellano-manchega sacando a la venta hasta cuatro hospitales, incluido el de Almansa donde Francisco Núñez ejercía de alcalde por aquel entonces. El hoy rival de Page en las elecciones autonómicas no dijo ni mu. Guardó un cómplice silencio, al igual que los regidores de Tomelloso, Villarrobledo y Manzanares, localidades gobernadas también en 2011 por los “populares” y cuyos centros hospitalarios estuvieron a punto de ser cedidos a unas constructoras. La pela es la pela y los 5.000 médicos y enfermeros despedidos por la llamada “dieta Cospedal” un hecho innegable.

HECHO Nº 4. Jóvenes y mujeres fueron, igualmente, objeto de los crueles tijeretazos del PP. Mientras que los primeros veían reducidas todas las ayudas (becas, alquileres, libros…) y la Universidad de Castilla-La Mancha apenas podía pagar la nómina de sus profesores, cuya plantilla se redujo en dos años en 300 trabajadores fruto de los 85 millones de euros que Cospedal adeudaba a la institución docente, ellas eran ninguneadas y sus centros cerrados a cal y canto. A todo esto habría que sumar el despido de miles de funcionarios y la reducción de su sueldo en un 3 por ciento. Trabajar más; cobrar menos.

HECHO Nº 3. Las políticas sociales desaparecieron de la agenda del Gobierno regional del PP. Cospedal eliminó los complementos de 750 y 400 euros anuales para viudas y personas con discapacidad y los sustituyó por uno de 120 euros, a la vez que retiraba la gratuidad del transporte interurbano para los mayores de 65 años y bloqueaba cualquier apoyo a las personas que tenían reconocidos grados de dependencias, a las que incluso cobraba un canon por revisar sus casos o valorar su dependencia.

Hemos conocido a Cospedal y a Page. Sabemos lo que hizo una y lo que ha hecho el otro. Y no hace falta ser un tahúr electoral para saber que…mejor con Page.

La lista de ignominias es tan extensa que reivindicar la figura política de Cospedal es ofender a todos los castellano-manchegos. ¿Quién nos garantiza que Francisco Núñez no volverá a esta senda austericida, si el otro día aplaudía la acción de Gobierno de Dolores Cospedal, “la mejor presidenta de Castilla-La Mancha”, dijo su acompañante mitinero, Pablo Casado?

    

Carlos Iserte

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