Médicos del patrimonio

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No ha sido fácil, ni es un proceso terminado, la concienciación por conservar nuestro patrimonio. Muchas veces ha sido y es por el desconocimiento de a quién recurrir para conservar y restaurar mucha obra importante que tan sólo la consideramos vieja. La Unidad de Restauración de la Diputación de Toledo es uno de esos lugares donde acudir.

 

 

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Enrique Toledo lleva ejerciendo su profesión desde hace 26 años. Antes de trabajar en la Unidad de Restauración de la Diputación de Toledo, lo hizo en el Ministerio de Cultura durante varios años. Se especializó en restauración arqueológica y como tal trabajó dentro del campo de la arqueología subacuática en el Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas de Cartagena. En el año 91 se incorporó a la Diputación Provincial de Toledo para preparar la participación de esta administración en la Expo de Sevilla. Las reproducciones que fueron allí eran suyas. A partir de este momento la Diputación dio a conocer los trabajos que realizaba y distintos ayuntamientos empezaron a contar con ellos.

 

En este tiempo se han restaurado importantes piezas, histórico artísticas, del patrimonio provincial. Es difícil, hasta para él, recordar tantas. Una de ellas es la intervención llevada a cabo en un Cristo de marfil del S. XVII robado en la localidad de Cebolla en el año 2001. En realidad el acto fue un secuestro con el que el autor pretendía extorsionar al párroco demandándole cantidades de dinero que alcanzaron los 300.000 euros por el rescate; y en caso de no realizarse el pago, amenazaba con destruir la imagen. El autor, que fue detenido 9 meses después, mutilaba trozos de la imagen y los enviaba como prueba de que destruiría el Cristo en caso de no hacerse efectivo el rescate.

 

La detención tuvo lugar en Villarrobledo, donde había citado al párroco para que hiciera entrega del dinero y que estaba vigilado por la guardia civil. Una vez recuperada la imagen , el alcalde de Cebolla se puso en contacto con la Unidad de Restauración de la Diputación y allí, dice Enrique Toledo: “ evaluamos los daños que el Cristo había sufrido y determinamos que en nuestra intervención sería posible devolver la integridad estética de la pieza y volver a configurar las pérdidas gracias a la abundante documentación fotográfica que existía. Se repusieron las partes amputadas por el secuestrador, se volvió a unir un brazo que había sufrido daños tras los avatares, por medio de la inserción de espigas de fibra de vidrio, y posteriormente se reintegraron volumétricamente aquellas partes que habían desaparecido sin posibilidad de ser recuperadas. El deterioro era apreciable, pero no excesivo, y fue posible recuperar la estética original de la talla; algo importante al tratarse de una imagen devocional expuesta para su culto”.

 

Este tipo de intervención sobre las obras de arte es una excepción, no es habitual reintegrar las piezas en su totalidad.“Los criterios de restauración básicos suelen no diferir demasiado en la comunidad profesional y siempre han de estar condicionados a la mínima intervención necesaria para garantizar la perfecta conservación de la obra. Ciertamente estamos acostumbrados a ver obras excesivamente manipuladas sin otro criterio que el estético y que en la mayoría de las ocasiones desvirtúan el original porque no han sido realizadas por profesionales. El fin principal de la restauración actual es garantizar la conservación de la obra y en caso necesario estabilizarla para evitar daños futuros. No existe mayor preocupación para un restaurador que aportar lo técnicamente posible para la conservación de las obras sin que su trabajo sea perceptible”.

 

“ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A VER OBRAS EXCESIVAMENTE MANIPULADAS SIN OTRO CRITERIO QUE EL ESTÉTICO Y QUE LA MAYORÍA DE LAS VECES DESVIRTÚAN EL ORIGINAL”

 

Lo que ocurre es que gran número de las obras que se restauran son, como en el caso del cristo de Cebolla, elementos devocionales y estos siguen otras líneas de actuación que muchas veces desembocan en devolverles su integridad estética, siempre y cuando exista documentación suficiente que apoye esta. Estamos acostumbrados, cuenta Enrique, a referirnos a las famosas “Vírgenes Negras o morenas”, cuando lo que realmente estamos viendo es un envejecimiento natural de las capas de barniz y protección que se aplicaron durante años sobre los colores originales, algunas veces sin mucho acierto. “Si se llevara a cabo una limpieza con criterios de estas capas de barniz y ceras envejecidos descubririamos, en la mayoría de los casos, los colores originales que poco tienen que ver con lo que percibimos en la actualidad. Pero sería chocante, aún en caso de restauraciones bien documentadas, devolver esta policromía a su estado original sin provocar todo tipo de comentarios”.

 

AQUÍ: Habla de la virgen negra y eso me recuerda la polémica que surgió en la restauración de la capilla Sixtina porque ‘se le sacaron los colores’ a las pinturas de Miguel Ángel.

E.T: Sí. Es a la actual percepción del estado en que las obras han llegado a nuestros días a la que nos referíamos antes. Estamos acostumbrados a percibir una imagen y nos cuesta concebir que no se pensó, ni se decoró como nosotros la vemos actualmente. Sirva de ejemplo la decoración de la mayoría de los templos y esculturas griegas profusamente decoradas con color del que pocas muestras llegan a nuestros días o la creencia de que Toledo son piedras y ladrillo y en tiempos no relativamente lejanos hemos arrancado esas capas de revocos y enlucidos sin tener en cuenta que cuando las edificaciones se configuraron fueron pensadas con ellas. Definitivamente he de decir que ahora esos criterios han cambiado y protegemos y conservamos como nunca se ha hecho

 

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AQUÍ: Nos han querido hacer tristes.

E.T.: Quizás, más que tristes, nos han descarnado.

 

No le gusta hablar de trabajos más interesantes que otros. Aunque dice: “ es verdad que algunas intervenciones, por toda la parafernalia, el montaje, la gente y los profesionales que tienes trabajando en ella, de los que aprendes, y por el resultado te llaman más la atención”. En la Diputación se han ejecutado y coordinado obras muy importantes, una ha sido Santa María de Melque, la primera en que intervino la Unidad de Restauración. Quizás por la envergadura de las obras y el resultado de estas y por lo reciente de su ejecución debemos reseñar el descubrimiento y puesta en valor de un pantocrator románico en la Iglesia del Salvador de Talavera, siendo esta representación la de mayores dimensiones de las hasta ahora descubiertas con este tema en España. En este, que apareció muy deteriorado, el criterio de intervención se basó en la consolidación de los restos y la mínima intervención de reintegración. Para facilitar la comprensión del conjunto se elaboró una composición visual que se proyecta sobre la bóveda de la iglesia y recrea a tamaño real la totalidad de la imagen que en algún momento ocupó la parte superior del ábside. Esta técnica es pionera en nuestra región y fue merecedora de un premio de restauración de patrimonio.

 

AQUÍ: ¿Cuál es la dificultad mayor con la que se ha encontrado?

E.T: No nos hemos examinado en ninguna. Quiero decir que nos ha resultado sencillo porque enseguida hemos sabido como acometerlos. Básicamente la dificultad está en encontrar buenos profesionales que conformen los equipos que han de intervenir para realizar cada trabajo.

 

AQUÍ: Toledo capital ensombrece en materia de patrimonio a la provincia; pero ¿cómo ve la situación del patrimonio provincial?

E.T: Es verdad que en los últimos años se ha demostrado interés por conservar, aunque en muchas ocasiones este interés venía propiciado por los ritmos impuestos por la construcción, lo que ha repercutido en acelerar los trabajos y muchas veces en el resultado final de estos. Cuando se decidía adecentar o rehabilitar un edificio con elementos singulares, ¿cómo no lo ibas a hacer con estos y con su contenido? Se ha ejecutado muchísima obra de rehabilitación en Toledo y su provincia, lo que no puedo asegurar es que en todas las ocasiones se haya hecho con buen criterio por una razón sencilla: normalmente los trabajos de restauración condicionaban siempre los tiempos y esto ha cambiado y ha sido la construcción quien ha condicionado la restauración. También, y debido al exceso de oferta en el campo de la restauración se ha propiciado la aparición de trabajadores poco capacitados técnicamente e incluso ajenos a nuestra profesión que han entrado a formar parte de algunos equipos con los graves riesgos que esto supone. El desconocimiento o la falta de puesta en valor de nuestra profesión ha llevado a casos como el bien conocido de Borja o el de cierto pueblo de Salamanca en el que también se ha cometido una aberración en una talla de San Miguel Arcángel. Estos casos no son únicos, son la punta de lanza de lo que ha ocurrido con obras de pequeña envergadura pero que también hemos visto en obras de un mayor calado. Ahora sí se piensa en la conservación, tanto a nivel provincial como regional, y de ahí estas denuncias.

 

AQUÍ: ¿Es partidario de encerrar en los museos las obras o de que se expongan en el lugar o pueblo dónde aparecen?

E.T: Esto viene determinado por varios factores aunque es clave el de garantizar una óptima conservación de lo descubierto. Siempre será bueno que las piezas se custodien en los museos; pero en caso de que se den las condiciones necesarias para salvaguardar, tanto de los agentes de deterioro como del desafortunado vandalismo humano, no debería existir inconveniente en conservar lo hallado en su localización. Pero debemos tener en cuenta que esto implica una serie de servidumbres en cuanto a gastos de conservación y accesibilidad del bien para su estudio. Quizás por esto debemos valorar la labor de los museos como los principales centros de salvaguarda de nuestro patrimonio histórico y artístico.

 

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A Enrique Toledo le gustaría que la labor de la Unidad de Restauración de la Diputación provincial fuera conocida adecuadamente. “En ocasiones llegan a nosotros para recuperar alguna obra ya manipulada sobre la que se ha llevado a cabo una mala praxis debida al desconocimiento”. En la actualidad se están ejecutando proyectos sobre varias obras en distintos pueblos de nuestra provincia y acaba de concluir la restauración del escudo de las casas consistoriales de Villafranca de los caballeros. En breve comenzarán los trabajos en otro elemento pétreo en Almonacid, así como otros de coordinación y asesoramiento para la recuperación del patrimonio provincial. Aunque la Diputación es sensible a cualquier tipo de petición, en cuanto a la recuperación del patrimonio, la vía para acceder a estos servicios es siempre por expresa petición del ayuntamiento interesado. No quiere decir que solo se actúe en elementos de propiedad municipal; pero sí que deben ir avalados por estos.

 

AQUÍ: ¿Nosotros hemos tenido algún Cristo de Borja?

E.T. : Sin mencionar lugares, alguno ha habido, no alguno en el que haya tenido que intervenir directamente la Diputación Provincial, pero si hemos recibido comunicados y quejas que hemos procurado atender.

 

Se ha vendido mucho “arte” poco valioso

 

AQUÍ: En Toledo hay un mercado importante de antigüedades. Vienen de otros países, EEUU, países árabes, Japón a comprar aquí. ¿de dónde surge?

E.T : Hemos vivido unos tiempos en los que la situación económica nos ha permitido adquirir cierto tipo de obras artísticas o de valor histórico que en muchas ocasiones procedían de fuera de nuestras fronteras y que venían a cubrir esta demanda. Son reseñables los muebles procedentes de Francia o de otros países europeos que se han puesto a la venta aquí y que sin un claro conocimiento de este tipo de obras y de los estilos han podido ser comercializadas como propias del país. También hemos sobrevalorado absolutamente todo, hemos sobretasado el arte por puro desconocimiento. Ha habido un exceso de demanda de obras de arte propiciado por el auge de la decoración y por la propia bonanza económica; ahora las circunstancias han cambiado y las aguas vuelven a su cauce.

Se ha invertido en obras de arte, en muchos casos, asesorados por “gurús” (si se les puede llamar así) sin mucho criterio y con bastante desconocimiento del valor real de lo adquirido. Se ha vendido “arte” que en realidad no era demasiado valioso y que ahora se está volviendo a comercializar. Ha habido momentos en los que se podían elegir los tamaños y estilos con los que decorar el salón de una casa y un mercadeo grande que se desarrolló en tiempos de la bonanza económica, pero que ahora, por la crisis, está volviendo a salir al mercado ya con precios más acordes al tipo y calidad de la obra. Muchas de las obras que se están vendiendo son de casas cerradas, segundas casas, en las que se hizo una inversión grande en decoración y que por razones de sobra conocidas se han clausurado poniendo a la venta lo que en ellas había. Básicamente esa puede ser una buena explicación. También hay copias, pero en España ese mercado no es muy pujante debido en gran medida a lo que comentábamos anteriormente refiriéndonos al gran número de obra original que hay en el mercado.

 

AQUÍ: ¿Antigüedades de otros países se vendían como españolas?

E.T: Las obras de arte son fáciles de identificar como españolas, el equívoco venía dado por la mezcla de estilos a gusto de los compradores. Hemos pasado momentos en lo que la preponderancia de los gustos decorativos han marcado la adquisición de obras de arte. No nos importaba de donde fuera, era suficiente nuestro gusto y que alguien lo denominara antigüedad. De ahí tanta entrada de mueble antiguo de fuera.