María Alba

Pinta, hace grabado, fotografía y videocreación, performance, escribe y es experta en artes escénicas. La toledana está exponiendo ahora en Irán y última otra exposición en Madrid.

María Alba en una imagen de Maykiso.

María Alba en una imagen de Maykiso.

 

Le digo a María Alba (Toledo, 1980) que es una creadora casi renacentista. Se ríe. “Ya me gustaría a mí ser Miguel Ángel. Soy lo que yo llamo una mujer orquesta, una creadora multidisciplinar porque soy así de inquieta, me gusta aprender y creo que domino varios lenguajes, pero fuera de pintura, grabado, fotografía y artes escénicas, soy una mera aprendiz”.

 

El 19 de agosto presentó en Irán un nuevo trabajo con el colectivo FemLink, con el que participa como videocreadora representando a España desde hace más de tres años. Y para octubre ultima una nueva exposición de dibujo y fotografía en Madrid, en la que el cuerpo, la anatomía, “la memoria en la piel” serán constantes y con la que sorprenderá incorporando “la figura masculina al menos en un 50%. Es un reto para mí y me está costando parirlo. La belleza femenina me parece fantástica y hasta ahora el 90% de las imágenes que creaba o fotografiaba eran mujeres, me resulta muy sencillo porque me identifico muy bien, pero estaba obviando al hombre y tenía que girar 360º porque también hay mucha riqueza en la figura masculina y porque creo que hay que salir de la zona de confort”.

 

 

¿Qué le interesa contar a través del arte? “El arte es comunicar, pero no por una cuestión placentera, hedonista y egocéntrica, a mí ese tipo de arte no me interesa ya. En este punto me parece que toda sensibilidad artística, me da igual en qué medio: ópera, pintura o fotografía, tiene que tener un componente que remueva, que agite, que no deje indiferente y aporte algo que de otra manera no se vería, ese componente humano. He empezado a trabajar mucho en esa dirección. Una de las cosas que intento aprender todos los días es a ser mejor persona y si en la vida me ha tocado pintar o comunicar, quiero intentar con ello hacer un mundo mejor, aunque parezca una idealista. Me es indiferente lo que piense la gente. El arte es un mecanismo para cambiar el mundo y ayudar a los demás” .

 

El currículum de María Alba apabulla: exposiciones por toda España, en Roma (la última, hace un mes), en París, en Londres… proyectos artísticos muy diversos y, también, por su ingente formación que la ha llevado por medio mundo y ante cualquiera que pudiera saciar su curiosidad y su imparable inquietud por aprender. Es de las que opinan que “para ser un buen creador tienes que aprender primero a dibujar, a pintar, la técnica. Soy muy autoexigente”.

 

“Toda sensibilidad artística tiene que tener un componente que remueva, que agite, que no deje indiferente y aportar algo que de otra manera no se vería. Ese componente humano”

 

La marcó su estancia en Marruecos, donde vivió y descubrió el universo artístico árabe durante unos meses, becada por la Diputación de Toledo. Y su estancia en Barcelona investigando sobre las artes escénicas para su doctorado y donde conoció de cerca el trabajo de Joan Baixas, Andreu Carandell, La Fura dels Baus, Marcel-Lí Antúnez, Kònic Thtr o El Joglars.

 

“Me abrieron un horizonte fantástico a las artes escénicas” que terminó llevándola a Londres, a uno de los focos más importantes del teatro visual y de objetos, donde continuó sus investigaciones. Allí, recuerda ella, “conocí a artistas maravillosos y valientes. Empecé a evolucionar, a modificar mi concepto sobre lo bidimensional, a intentar interactuar con la pintura en espacios públicos o con una comunicación a tiempo real. Me enganchó tanto que, aunque ahora sigo pintando también, lo que más me reconforta es aplicar la pintura, lo visual, a la escena. Ya sea con un concepto pictórico como excusa, una ópera o una puesta en escena con danza”.

 

Fotografía finalista en el festival internacional de arte contemporáneo WeART Barcelona.

Fotografía finalista en el festival internacional de arte contemporáneo WeART Barcelona.

 

María se dedica también ahora a la escenografía y la imagen en el teatro, la danza y la performance. Viajera empedernida, ha tenido también así la oportunidad de conocer artistas, movimientos, las últimas tendencias, distintas sensibilidades y gente que la ha ido marcando y modelando su obra.

 

Ha experimentado un proceso brutal. Ha cambiado mucho. Pasé de ser hiperrealista, hiperbásica, hiperromántica, hiperplana en cuanto a técnica pictórica, a darme cuenta que la pintura no es el ombligo del mundo. Empiezas a cambiar de rol, vas plasmando todo y entiendes que hay otros lenguajes que te permiten probarte más a ti misma, que no hay nada más bonito que trabajar en equipo y aprender de los demás. Retroalimentarse. Soy una acérrima de la aventura. Armando Montesinos, uno de los mejores profesores de pintura que he tenido, decía: ‘lanzaos siempre al vacío, si os caéis, os levantáis’. Es la única manera de aprender: acción, reacción. Creo que un artista debe experimentar, porque si no te quedas obsoleto. Mi proceso ha sido aprender cada día de lo que me rodea y aplicarlo en mi manera de crear”.

 

En esa búsqueda constante la creadora toledana descubrió y no ha dejado de aplicar las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen al arte. Lo encontró en la facultad de Bellas Artes de Cuenca, a la que se cambió desde la de Madrid para hacer el doctorado porque le gustaba “esa visión más contemporánea, tecnológica, reflexiva, experimental, innovadora y de investigación” que le ofrecían. Allí puso en marcha con dos compañeros Orbita 05.

 

“Fue la primera incursión nacional en el mundo tecnológico aplicado a la escena y además tuvimos la osadía de hacerlo a tiempo real”, conectados con Chile, Suecia y Gijón. Era 2005. Aquella iniciativa “nos abrió un nuevo horizonte de sensores, de drones, de software” y surgió Intact Proyect, que sigue avanzando y ahora trabaja en telepresencia e inteligencia artificial aplicada a las artes escénicas.

 

Brain vs Heart, grabado, técnica mixta, realizado en la Fundación Falconieri (Italia).

Brain vs Heart, grabado, técnica mixta, realizado en la Fundación Falconieri (Italia).

 

María Alba habla mucho, deprisa, con vehemencia, casi derrochando la misma pasión que derrama en cada uno de sus proyectos. Es directa, tenaz, una lectora empedernida y una entusiasta de la antropología del arte. Y con esa fuerza enumera otros tantos trabajos que se trae entre manos: Salir con Arte, una iniciativa que propone pintar en un bar mientras uno se toma una copa y que están llevando por todo el país (a Toledo la trajeron hace un año). Codirige además el colectivo Mr. Bread “junto con David Sagasta, Dani Sánchez Paso, y Darío Paso-Jardiel. Los cuatro trabajamos muy bien a nivel alternativo, fuera de toda línea institucional y arcaica. Engranamos muy bien la disciplina en la que cada uno somos especialistas y hacemos proyectos aplicados a la cultura y a la sociedad, dignificando que también tenemos que ganarnos nuestro pan, por eso le llamamos Sr. Pan. La vida del artista no se ve como un oficio, parece que por que tenemos la vocación y devoción y el irremediable deseo de crear, tenemos que hacerlo gratis”.

 

Y también participa en el colectivo Tres en Suma. Sigue muy vinculada a Toledo, donde tiene a su familia, donde también desarrolla distintos proyectos artísticos y está vinculada al Círculo de Arte, MoversinMover y Photobook Club Toledo. Prepara ahora dos encargos para la ciudad, de los que aún prefiere no dar detalles: uno promovido por el Ayuntamiento y vinculado a la capitalidad gastronómica y un segundo junto a otros artistas castellano-manchegos. Fue una de las primeras creadoras en exponer en la Cámara Bufa.

 

Seguir leyendo… »