LUGARES QUIJOTESCOS

Molinos de viento, la cueva donde El Quijote soñó un mágico encuentro con Montesinos, el entorno de la casa donde vivió Cervantes en Esquivias, una curiosa azulejería de hace un siglo con temas quijotescos, un museo sobre los hidalgos o unos pozos únicos en la villa de Dulcinea van a contar con una especial protección. El Gobierno regional ha iniciado este verano un expediente para declararlos bienes de interés cultural.

Molinos de Los Yébenes

Molinos de Los Yébenes

 

En lo alto de la Sierra de Los Yébenes, entre los términos toledanos de este pueblo y Orgaz, se conservan dos de los primeros molinos que se construyeron en Castilla La Mancha. Dice el catedrático de literatura Juan José Fernández Delgado que “hubieron de ser los primeros que el niño Miguel de Cervantes viera una mañana del mes de septiembre de 1555, cuando, desde Toledo, fue con sus padres y sus hermanos camino de Córdoba para visitar a sus abuelos paternos”.

 

Los molinos del Tío Zacarías y el Torrecilla son hoy propiedad del ayuntamiento de Los Yébenes, que hace ya varias décadas apostó por restaurarlos y poner a punto la maquinaria del primero, que suele activarse todos los años para realizar una molienda simbólica. Desde esa crestería, donde aún se pueden ver los restos de un tercer molino y llegó a haber un cuarto, se contemplan unas de las vistas más impresionantes de la provincia: con los montes de Toledo a un lado y la inmensa llanura manchega al otro.

 

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