Los “santiagos gómeces”

¡Ojo al dato! Echadle un vistazo al panorama mediático castellano-manchego y podréis comprobar el goteo constante, triste y preocupante, del abandono de periodistas de raza, de la vieja “guardia roja”, que están siendo sustituidos por plumillas pretorianos de los advenedizos neociudadanos que encharcan radios y soportes digitales, además de las pocas televisiones locales y prensa escrita que sobrevivieron al “CospeLeaks”, cuatrienio de plomo en el que era toda una heroicidad llenar una página en blanco fiscalizando la acción de gobierno de Dolores Cospedal y su pandilla de “meriendagratis”, hoy por hoy, enchufados en la práctica totalidad del aparato del Estado.

 

 

Pero a lo que vamos. Soy de los que piensa que un periodista debe estar comprometido con su tiempo y no tunear su sensibilidad política y social, que debe colgar en la percha de la redacción antes de sentarse a transmitir una información pura y dura. Eso sí, una cosa es contar una rueda de prensa (información) y otra muy distinta interpretar en libertad esa comparecencia (crónica o reportaje). Huelga decir que la opinión es el derecho más sagrado del marco jurídico convivencial del que nos hemos dotado y que en la actualidad está siendo cuestionada por distintos poderes del Estado, como ha sido denunciado por numerosos intelectuales e, incluso, por la prensa extranjera.

 

Por eso me encantan los medios de comunicación que no engañan a nadie ni ocultan su línea editorial, como es el caso de ABC, que en Toledo está liderado por mi estimado amigo Antonio González Jerez, con el que ideológicamente sólo coincido en nuestra condición de “mahouistas”. ABC es un periódico de derechas, católico y monárquico, y quién paga 1,50 euros sabe lo que se lleva a casa…una dosis de “abeceina”, con registro sanitario incluido, que no oculta a sus lectores su condición de medio conservador. Eso se llama ¡LIBERTAD DE PRENSA!, y honra al Grupo Vocento por su sinceridad mediática, y a sus profesionales por su lealtad editorial, con la que yo, repito, me encuentro en las antípodas ideológicas.

 

No. Yo soy un periodista comprometido con la izquierda. Siempre he trabajado (39 años) en medios progresistas, lo que no ha impedido mi colaboración puntual en otros periódicos, radios o televisiones de ideología contraria a la mía. Por eso me duele, y de qué forma, comprobar cómo los pocos profesionales de la vieja guardia, que para pesadilla de la derecha estamos activos, abandonan las redacciones con lo puesto para regocijo “orwelliano”.

 

Y de eso va hoy mi artículo: de aquéllos que durante décadas estuvieron en el frente mediático, de los que hoy apenas hablamos, y a los que no les hemos agradecido su dedicación diaria durante tantos años. Por eso, cuando el otro día me enteré que Santiago Gómez Fernández-Cabrera (el “jodío” luce apellido Trastámara) abandona dclm.es (periódico digital fundado por él y por César Ortega, y del que me honra haber formado parte del proyecto inicial) tomó las de Villadiego; mutis, sin ruido, alejándose de puntillas del puto murmullo demoscópico que están montando los “armanis” y “prisas” para llevar al muchacho del C’s hasta el altar monclovita, me dije que no podía hacer otra cosa que agradecer a Santiago su dedicación por defender la justicia (pero la de verdad), luchar contra las desigualdades y denunciar a diario a randas, trincones, cabrones, “meapilas” y otras malas hierbas que crecen en el jardín de la tolerancia y de la concordia.

 

Tanto abandono de “santiagos gómeces” no es bueno para el progresismo de Castilla La Mancha, que por mucho liderazgo sólido y asentado que tengamos, personificado en la figura de Emiliano García-Page, nos encontramos en parecida situación a la de otras regiones, donde los corredores de votos del Ibex 35 han logrado lanzar sus redes, repletas de apetitosos (y falsos) cebos, a la espera de que se abra la veda en mayo de 2019. Una “almadraba electoral” que vaticina una desaforada captura de voluntades ante la mirada impotente de los pescadores tradicionales, huérfanos de los suficientes “santiagos” encargados de denunciar la pesca masiva de atolondrados bonitos, que si nadie lo evita van directos a varar a las playas electorales de nuestro país. Se avecina una auténtica matanza.

[/expand][/restrict]