LOS DOS PACTOS QUE AVIVAN LA GUERRA DEL AGUA

Castilla-La Mancha y Murcia comparten un problema: la escasez de agua; pero discrepan en la solución, hasta el punto de mantener un conflicto permanente por el uso y abuso del trasvase del Tajo al Segura. Para defender sus intereses, Castilla-La Mancha prepara un Pacto Social por el Agua para aunar la posición de la región, mientras que Murcia aprobó ya el pasado junio su propio Pacto político por el Agua. Ambos chocan y son incompatibles en los puntos estratégicos.

 

El trasvase Tajo-Segura enfrenta a dos regiones secas: Castilla-La Mancha y Murcia.

 

“Es una aberración, fomenta la guerra del agua”, ha declarado el consejero de Agua, Agricultura y Pesca de Murcia, Miguel Ángel del Amor, a propósito del documento preparado por la consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha para firmar un Pacto de Agua en la región. Lo aberrante es, para Murcia, el párrafo que dice, textualmente: “Es imprescindible que se considere cualquier transferencia entre cuencas como un recurso extraordinario que esté destinado, exclusivamente, a momentos de necesidad real para garantizar el abastecimiento humano”. Dicho más claramente: No más agua de la cabecera del Tajo a la cuenca del Segura para regadío y otros usos industriales y turísticos. Fin del trasvase.

 

Esto es una declaración de guerra para el Gobierno murciano, mientras que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, lamenta que “el debate haya abocado a que nos estemos peleando entre comunidades a las que les falta el agua. Pero es injusto el trasvase (el último aprobado en julio, de 38 hm3, también será recurrido por el Ejecutivo castellano-manchego). No estoy en una posición fanática, si alguien defiende los trasvases –yo no–, está en su derecho, pero si el problema del agua se va a arreglar con trasvases, entonces de todos los ríos, porque el único que está en marcha (Tajo-Segura) se hizo con Franco”.

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