Los datos los carga el diablo

No hay nada aparentemente más frío y objetivo que un número, un dato, una cifra. Sirven para medir, para cuantificar, para comparar… hasta que pierden su inocencia y se convierten en armas arrojadizas. Cada vez que se publican las principales cifras que toman el pulso a la economía, especialmente las que más afectan a los ciudadanos, comprobamos que un mismo número puede ser muy favorable o muy desfavorable, dependiendo del uso interesado que se le dé.

 

Ocurre sistemáticamente con los datos del paro. Veamos los del mes de junio en Castilla-La Mancha: 175.090 desempleados, 6.163 menos que en mayo. Para el diputado regional del PP en las Cortes de Castilla-La Mancha, José Manuel Tortosa, “son los peores datos de los últimos cuatro años para un mes de junio en nuestra tierra; sin ir más lejos, en junio de 2017 se creaba un 50% más de empleo que este año. Una ralentización provocada por la inoperancia del Gobierno de Page…incapaz de crear empleo en nuestra comunidad autónoma ni a golpe de talonario ni utilizando los recursos de los ayuntamientos y las diputaciones para financiar sus ineficaces planes de empleo”.

 

Muy al contrario, el viceconsejero de Empleo del Gobierno de Page, Francisco Rueda, defendía que “no se daba una cifra tan baja de paro desde junio del año 2009, es decir, es el mejor dato de paro registrado para un mes de junio de los últimos nueve años. Desde el inicio de la legislatura el paro ha bajado en 42.135 personas, cerca de un 20%, pasando de los 215.225 parados de junio de 2015 a los 173.090 parados”.

 

La afirmación de Tortosa es falsa, intenta usar la excusa de la ralentización (tampoco es exacta: se firmaron más contratos en junio de este año que en el de 2017) para negar la mayor y atacar así al Gobierno. Otra práctica frecuente de manipulación es, dentro de un mismo contexto, usar el dato que mejor se adecúe a los intereses de cada uno para ofrecerlos como verdad absoluta. Lo están haciendo los sindicatos y la patronal en relación con los salarios y el crecimiento empresarial.

Para Paco de la Rosa, secretario regional de CCOO, no hay excusa para aplicar el pacto salarial nacional en Castilla-La Mancha y subir los sueldos hasta un 3%, ya que “llevamos tres años de crecimiento económico continuado en el país y en la región. El PIB per capita en Castilla-La Mancha ha crecido un 4’4% en 2017, frente al 3’8% del conjunto del Estado. Producimos un 3’5% más que antes de la crisis y lo hacemos con un 10% menos de empleo”.

 

Pero el secretario general de la patronal CECAM, Félix Peinado, sostiene justo lo contrario: “Será complicado (subir los sueldos entre el 2 y el 3%) porque Castilla-La Mancha ha crecido significativamente menos que la media nacional, ya que desde 2010 ha decrecido el 0,7% en el PIB, según los datos del INE, mientras que la economía nacional ha crecido un 5,3%. La situación en Castilla-La Mancha es peor que antes de la crisis, mientras que en el resto del país es mejor”.

 

Cada una de las partes ha usado la cifra que mejor le ha convenido, sin contar ninguno la historia completa. Y aquí tenemos otra cifra-titular: la pobreza baja en Castilla-La Mancha 3’6 puntos porcentuales en el último año. Sería para alegrarse, si no nos fijáramos también en el otro dato que queda a la sombra, el de las 647.000 personas que aún están en riesgo de pobreza y exclusión social en nuestra región.

Prado López Galán
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