LO UNIVERSAL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA Y PUENTE

Talavera y Puente del Arzobispo eran en el siglo XVI la referencia cerámica de España. Y desde entonces mantienen la misma técnica y un legado cultural asociado que está en riesgo de desaparecer y para el que se necesita protección internacional. La UNESCO acaba de dársela y el 11 de diciembre la ha declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es la primera cerámica que consigue está protección en España. Cinco ceramistas con trayectorias distintas nos cuentan cómo hacen frente al peligro o se han  reinventado para seguir haciendo lo que más les gusta: cerámica.

 

Jesús González, ceramista de Puente del Arzobispo: desde hacer su propio barro a
colocar sus vasos en una película de Tarantino

 

Hace treinta años en Puente del Arzobispo, un pueblo que entonces tenía 1.500 vecinos (hoy son 200 menos) había más de ochenta talleres de cerámica funcionando. “Todo se movía en torno a este sector”, recuerda la alcaldesa Clara Casas. “Prácticamente todos los niños y las niñas salían del colegio y se iban a un taller a aprender el oficio de alfarero o a pintar”.

 

Ahora no lo hace ninguno. Subsisten menos de una veintena de talleres en los que trabajan una o dos personas. “No nos van quedando alfareros. El más joven tendrá ya cuarenta años y no hay ninguno aprendiendo. Y este oficio no se aprende así como así”, dice Marga Robledo, esposa de uno de los ceramistas que siguen trabajando en este pueblo y pintora de las piezas en la fabrica familiar Gonfer.

 

En Talavera de la Reina el panorama es similar. También allí subsisten una veintena de ya pequeños talleres cerámicos y advierten que muchos de ellos están a punto de cerrar por jubilación y no tienen relevo a la vista.

 

Los talleres que ahora son más relevantes son los que han apostado, sin abandonar del todo lo tradicional, por nuevas tendencias y por innovar en las técnicas cerámicas trabajando para interioristas, arquitectos, artistas o diseñadores de moda, aprovechando que el soporte cerámico vuelve a estar de moda en decoración. Lo cierto es que la última crisis ha sido demoledora para el sector.

 

Y con el cierre de los talleres más tradicionales corre serio riesgo de desaparecer la técnica de sobre cubierta que desde el siglo XVI han utilizado los ceramistas de Talavera y de Puente; y que consiste en modelar pieza a pieza en el torno, esmaltarla tras una primera cocción a unos 1.070º y, cuando está seca, pintarla a mano sobre el esmalte blanco y brillante para decorarla y volverla a cocer una segunda vez a entre 940º o 980º grados. En Talavera conseguían su tradicional azul con óxido de cobalto y en Puente su inconfundible verde con cobre, aunque ahora la gama de colores puede ser amplísima.

 

Los hornos de leña se han sustituido por los eléctricos y la mayoría de los ceramistas ya no elaboran sus propios barros a partir de las tierras de las barrancas de la zona, sobre todo las que se encuentran entre Puente y Alcolea; ahora los compran ya listos para tornear a fábricas catalanas o valencianas porque les resulta más cómodo. Y no mucho más ha cambiado en la forma de hacer cerámica tradicional en estos dos municipios toledanos, explican los artesanos.

 

“Nos estábamos dando cuenta de la decadencia del sector de la cerámica, que había acusado muchísimo la crisis, y veíamos que la técnica se estaba perdiendo y también el relevo generacional que se había producido en Talavera desde el siglo XVI. Y pensamos en recurrir a la UNESCO, que se encarga precisamente de proteger este tipo de saberes, de patrimonio, de cultura que está a punto de extinguirse. Nosotros todavía tenemos aquí un patrimonio cultural muy importante que está vivo y tenemos que conseguir que lo siga estando”, explica Magdalena Corrales, la presidenta de Tierras de Cerámica.

 

Y así lo hicieron. Esta asociación talaverana ha sido quien ha impulsado ante esta organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura la declaración como patrimonio inmaterial de la Humanidad de la técnica cerámica tradicional de Talavera y de Puente del Arzobispo, así como de los aspectos culturales que lleva asociados.

 

Magdalena Corrales, presidenta de Tierras de Cerámica, junto a Mónica García del Pino, una ceramista (Cerámicas San Ginés) muy implicada, también, en la solicitud a la UNESCO. Foto: Barri.

 

Y entre ese legado cultural acumulado en cinco siglos está, por ejemplo, un lenguaje muy particular que también está en riesgo de desaparecer. Por ejemplo en Talavera se dice ‘bañar la pieza’ para referirse a cuando se sumerge en el esmalte y en Puente a los alfareros se les llama ‘barreros’ y a la pieza bizcochada (la que surge tras la primera cocción) ‘juaguete’, cuenta Juan Carlos Fernández, alfarero y autor del libro ‘Barro y colores’, que recoge todos esos términos singulares de esta cerámica.

 

Al expediente presentado a la UNESCO se han sumado las ciudades mejicanas de Puebla y de Trascala porque allí también se sigue realizando cerámica utilizando esta misma técnica. “La llevaron los Gaitán, que eran una familia deTalavera, en el siglo XVI”, explica Magdalena Corrales.

 

 

El 11 de diciembre la UNESCO declaraba esta técnica cerámica y su legado cultural Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Con Magdalena Corrales ha viajado hasta Colombia la alcaldesa de Talavera, Tita García Elez. “Lo que queremos, no la alcaldesa, toda la ciudad y la comarca, es que esa declaración de la UNESCO sea un antes y un después. Es importantísimo y tiene que servirnos para que la gente conozca más y mejor nuestra técnica. Cuando la conoces te enamoras de ella porque no encontrarás dos piezas iguales y eso es una exclusividad que tenemos que proteger; además de conseguir que las generaciones venideras aprendan a apreciarla y a hacerla”, nos decía antes de partir.

 

El ceramista Juan Carlos Albarrán comparte esta idea. “Yo tengo una cruzada y es conseguir que en los colegios, al menos en los de Talavera, se imparta cerámica como una asignatura más para enseñar a los niños a valorarla y lo que ha supuesto para Talavera. A cada político que me encuentro, se lo suelto. Se están haciendo cosas, pero debe hacerse más”.

 

Y entre esas iniciativas los 40 talleres didácticos de cerámica que la empresa talaverana Pequeños Arqueólogos volverá a realizar en el Museo Ruíz de Luna para que los niños aprendan a modelar el barro y conozcan la cerámica que se ha hecho y se hace en su ciudad.

 

En cualquier caso este debate en la UNESCO ya ha servido como llamada de atención ante la situación que vive el sector. Y los ceramistas piden más apoyos. “La actividad se equipara a una industria y no lo es porque todo se hace a mano”, señala Marga Robledo. “Estamos equiparados a la agricultura, pero por la cerámica, por la artesanía, se sigue pagando el 21% de iva. Necesitamos apoyos reales de las administraciones”, reclama Albarrán.

 

Y también las instituciones reclaman ayudas de otras superiores. “Esto se nos va de las manos en pueblos pequeños como Puente, necesitamos expertos, gente que nos diga qué tenemos que hacer”, comenta la alcaldesa. En unos meses en Talavera se pondrá en marcha el Centro regional de la Artesanía y su alcaldesa espera que también sume para apoyar al sector cerámico. “Será un epicentro para la formación y la investigación y esperamos que vaya vinculado al empleo”.

 

Centro Cerámico, la apuesta por la calidad de tres estudiantes a principios de los noventa

 

 

Cuando Juan Carlos Albarrán, Ana Fernández Pecci y Ramón González Colilla acabaron sus estudios de cerámica en la Escuela de Arte de Talavera (fueron de las primeras promociones) “aquí se producía cerámica en masa, había muchos puestos de trabajo y se vendía todo, pero en detrimento de la calidad, que había sido la seña de identidad de Talavera. Fue una de las peores cosas que le pudo suceder a la cerámica”, cuenta el primero.

 

Ellos se asociaron para hacer algo diferente. Montaron su taller en 1992.“Nos dimos cuenta que había cosas que se habían perdido y que se podían volver a hacer: una cerámica tradicional en la que se cuidaba mucho el producto, con mucha más calidad” y con un toque del siglo XXI. El diseñador José Luis Espinosa se fijó en ellos y luego vinieron el colectivo Rubenimichi, Aitor Saraiba, Guille García Hoz o Ana Locking. “Vieron que su universo creativo se podía hacer en cerámica”. Y se lo hacen ellos. “La cerámica está muy de moda gracias a estos artistas jóvenes”. Trabajan además producción tradicional y novedosa propia, como una serie de calaveras con las que están teniendo un enorme éxito.

 

Mónica García del Pino, la Premio Nacional de Cerámica que trabaja para Philippe Starck

 

 

El famoso interiorista francés la eligió en 2015 para que realizara la azulejería que cubre las paredes del restaurante del chef José Andrés en Miami (en la foto) y con él trabaja ahora en la decoración de un hotel en Londres. En 2010 recibió el Premio Nacional de Artesanía por el mural de cerámica más grande del mundo hecho hasta entonces para cubrir la fachada oeste del Centro de Convenciones de Orán, en Argelia. 51.392 azulejos para cuya producción la ceramista talaverana recurrió y puso de acuerdo a pequeños talleres de Talavera que colaboraron en el reto.

 

Dos años después el Ministerio de Cultura la eligió entre las 8 ceramistas españolas de vanguardia. Mónica García del Pino, nieta de Ruíz de Luna, ha encontrado en el diseño y la arquitectura moderna una salida para seguir haciendo lo que más le gusta: cerámica, sin dejar de investigar y de innovar. Así consiguió, por ejemplo, hacer vajillas tradicionales aptas para microondas o el lavavajillas. En torno a la mesa del laboratorio de su taller se han celebrado las reuniones, desde la primera en 2013, donde se ha preparado la candidatura a la UNESCO.

 

Juan Carlos Fernández, la sexta generación de alfareros en Puente

 

 

El padre de su tatarabuelo ya era alfarero en Puente del Arzobispo y desde él todos sus descendientes se han ganado la vida con el barro. Juan Carlos Fernández empezó a trabajar en el taller familiar cuando terminó la escuela, en 1984. “Entonces había una demanda muy por encima de lo que podíamos producir”. Ellos lo vendían casi todo a Toledo; la mayoría de las piezas destinadas al turismo. “Llegó la crisis y eso fue: sálvese quien pueda”.

 

Él se quedó solo en el taller y decidió entonces especializarse en producir solo ‘bizcochos’: modela las piezas en el torno y les da la primera cocción. Así las vende a clientes del norte de España, Cataluña y Andalucía, que luego las pintan y terminan para venderlas al público. Son, sobre todo, piezas de menaje. Este alfarero, que el año pasado batió el récord Guinness al tornear 544 copas medievales en menos de cinco horas es uno de los autores del libro ‘Barro y colores’ (en la imagen), una recopilación de términos y costumbres asociados a la cerámica tradicional de Puente y Talavera.

 

La protección de la UNESCO le parece una cuestión de “justicia para una tradición que se ha mantenido igual y que es un legado cultural muy importante que hay que preservar”.

 

Antonio Portela, el artista de la cerámica

 

 

Reconocido nacional e internacionalmente por las excepcionales piezas que imagina y es capaz de modelar y sacar de su horno, siempre experimentando, ideando nuevas técnicas y jugando con la química y las temperaturas, el ceramista talaverano enseña también a hacer cerámica en la Escuela de Arte de Toledo. “Yo pongo en el horno una cosa que se me ha pasado por la cabeza y a ver qué pasa. Ahora mismo estoy haciendo un montón de esmaltes para un curso que voy a dar en Portugal”, nos cuenta.

 

Está trabajando también en piezas con efectos ópticos y una serie sobre El Greco, pintor que les fascina desde los 9 años. Su obra se ha expuesto en el Museo de Bellas Artes de Madrid, entre otros. Mientras trabajaba como panadero, Portela se formó como ceramista en la Escuela de Talavera y haciendo cerámica tradicional en el taller de Tomás Sánchez, “que pintaba magníficamente”, recuerda.

 

Lleva años proponiendo una gran exposición sobre los grandes ceramistas talaveranos, con especial atención a los del siglo XX que empiezan a caer en el olvido y cuyas piezas corren riesgo de desaparecer.

 

Fábrica Gonfer, desde hacer su propio barro a colocar sus vasos en una película de Tarantino

 

Jesús González es la quinta generación de ceramistas de la familia. Y su fábrica de Puente es la única que sigue haciendo todo el proceso, explican, porque solo ellos extraen ya la tierra del entorno y la convierten en barro con una maquinaria moderna (antes se batía con palas y se secaba al sol). Les gusta la dureza que ofrece. Y elaboran barro, también, para algún taller de la zona.

 

Modelan además las piezas, las decoran y las venden. Y entre sus clientes: el restaurante Botín de Madrid, el más antiguo del mundo. “El tío abuelo de mi marido ya les vendía los platos”, señala Marga Robledo, que también pinta piezas en la fábrica. Ahora les suministran los platos y las jarras que necesitan.

 

Y otro cliente norteamericano al que venden desde que un día se acercó por Puente y se interesó por su trabajo. Creen que a través de él sus vasos llegaron a las manos de Brad Pitt y Leonardo Di Caprio en la última película de Tarantino. Sobre la mesa, en esa escena, también aparece una jarra de otra ceramista de Puente, Belén de la Cal. “Cada uno tenemos nuestro estilo y si lo vemos por ahí, lo reconocemos rápido”, dice Marga.

 

CINCO SIGLOS DE HISTORIA

 

La técnica mayólica (o sobre cubierta) llegó a Talavera a finales del siglo XV y ya en el segundo cuarto del s. XVI era la ciudad cerámica de referencia. Domingo Portela, arqueólogo, investigador y autor de varios libros sobre cerámica talaverana y de Puente y parte del equipo de expertos de la exposición de cerámica Atempora Talavera, explica los motivos: Felipe II había elegido Talavera como gran centro alfarero del que suministrarse de azulejería para las grandes obras que realizaba en Madrid, la nueva capital (en 1521 una normativa ponía límites a la contaminación generada por la proliferación de hornos) y, segundo, por el gusto de este rey por la cerámica china que intentó reproducir en Talavera.

 

Surgió así otra línea de producción de loza de gran calidad y cara que compraba la realeza, los nobles y la iglesia; mientras en Puente del Arzobispo se especializaban en piezas más funcionales. En todas partes se imitaba la cerámica talaverana: el tricolor, los motivos… que llevaban los ceramistas formados en esta ciudad. Y su fama siguió creciendo con la pragmática contra el lujo de Felipe III que prohibía el uso de vajillas de oro y plata en el siglo XVII.

 

Un siglo después la creación de la Real Fábrica de cerámica de Alcora (Castellón) que atrae a las clases más pudientes con sus tendencias afrancesadas y, sobre todo, la llegada de la primera cerámica industrial de Reino Unido que en el siglo XIX ya empieza a hacerse en España y suministra cerámica más barata, asestan los primeros golpes a la cerámica talaverana y de Puente, con infraestructuras muy dañadas en la Guerra de la Independencia e incapaz de competir.

 

Ruiz de Luna a finales del siglo XIX y principios del XX hace resurgir la fama de la cerámica talaverana que en los 60 y 70, con el boom del turismo, alcanza su máxima producción; para dejar de nuevo de interesar en los noventa. Una nueva apuesta por la calidad, la innovación técnica y artística y la apertura a otros ámbitos vuelve ahora a dar una nueva oportunidad a sus ceramistas.

 

Dónde aprender, ver y comprar cerámica de Talavera y Puente

 

En Talavera:

 

MUSEO RUIZ DE LUNA Además de una importante colección del famoso ceramista, podremos ver piezas realizadas en Talavera y Puente entre los siglos XVI y XX y correspondientes a sus series más conocidas. Hay también algunas piezas de cerámica medieval.

 

BASÍLICA DEL PRADO. La ‘Capilla Sixtina’ de la cerámica, con excepcional azulejería de los siglo XVI al XX cubriendo tanto el exterior como el interior con escenas bíblicas y alegóricas.

 

RUTA DE LOS MURALES. Hasta 9 de grandes dimensiones se pueden ver en las calles de Talavera, realizados en los últimos años por ceramistas talaveranos y costeados por empresarios, instituciones y suscripción popular.

 

En Puente del Arzobispo:

 

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA CERÁMICA Recrea un antiguo obrador y un alfar (con su torno, horno, pilón y molino) y ofrece un taller interactivo para modelar y pintar y un audiovisual. Hay una colección con 200 piezas de Puente desde el siglo XV y otra de cerámicas de España cedida por un coleccionista andaluz. “Con darse un paseo uno se da cuenta que este es un pueblo de cerámica”, dice la alcaldesa.

 

Podemos encontrar cerámica en las fachadas, bancos o letreros. Casi todos los talleres y fábricas de cerámica de Talavera y de Puente cuentan con exposición de su producción y la mayoría están encantados de enseñar a los visitantes cómo trabajan.

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